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Valdebebas se convierte en plató de rodaje para el Real Madrid

Durante más de doce horas seguidas, Valdebebas dejó de ser un centro de entrenamiento para transformarse en algo muy distinto. El miércoles, el complejo del Real Madrid se convirtió en un gigantesco plató de rodaje, con todas las estrellas del equipo desfilando delante de las cámaras.

El diario Marca lo describió con precisión: decenas de cámaras repartidas por todo el recinto, sets improvisados en distintos puntos del complejo, jugadores yendo y viniendo entre focos y paneles, y José Mourinho apareciendo de repente para supervisar a los suyos. Por un día, aquello se pareció más a un estudio de cine que a la casa habitual del trabajo táctico y físico.

Una operación de patrocinio a gran escala

Con solo el partido del viernes ante el Real Betis en el horizonte, el club aprovechó una de esas pocas semanas relativamente tranquilas del calendario para ejecutar una operación de dimensiones poco habituales. El objetivo: reunir en un mismo día a prácticamente todas las marcas asociadas al equipo y liquidar de una tacada buena parte de los compromisos publicitarios de la temporada.

La lista de patrocinadores parecía interminable. Cada uno tenía su franja horaria reservada en Valdebebas desde primera hora. Algunos equipos de producción estaban montando sus estructuras antes de las nueve de la mañana, mentalizados para una jornada larga.

Nada de eso alteró la rutina del primer equipo. Mourinho había retrasado el entrenamiento al día anterior, fijándolo a las cinco de la tarde, lo que liberó toda la mañana y buena parte de la tarde para que los jugadores pudieran ir pasando por los distintos rodajes sin interferir en el trabajo deportivo. La logística funcionó como un reloj.

Cada futbolista tenía un horario milimetrado: unos posaban tras salir del gimnasio, otros después de una sesión con los fisioterapeutas, algunos durante el trabajo de recuperación y otros justo antes de integrarse en el grupo. No se libró nadie.

Risas, fotos y un Valdebebas detenido

Hubo un momento en el que la actividad habitual se detuvo por completo. Todos los jugadores participaron en una macro sesión fotográfica que paralizó Valdebebas. El ambiente, sin embargo, fue distendido.

Las risas se escuchaban de un set a otro. Algunos futbolistas se colaban en los rodajes de otras marcas para gastar bromas a sus compañeros y romper la rigidez de un día tan planificado. Entre cambio de focos y ajustes de sonido, el vestuario mantuvo el tono relajado.

Mourinho no se limitó a delegar. El técnico portugués recorrió en dos ocasiones las distintas localizaciones de rodaje para comprobar de primera mano cómo estaban sus jugadores, atento a cada detalle, sin perder el control de lo que sucedía lejos del césped.

El pequeño contratiempo con Bellingham

En una jornada tan cargada, era casi inevitable que surgiera algún contratiempo. Apareció en forma de un pequeño desacuerdo relacionado con los contratos individuales de patrocinio de Jude Bellingham, una de las grandes figuras del equipo.

El choque giró en torno al encaje entre sus compromisos personales y las exigencias del resto de marcas presentes en Valdebebas. El asunto se resolvió rápido, sin consecuencias y sin que pasara a mayores. El internacional inglés acabó cumpliendo con todo lo pactado y siguió el mismo recorrido que el resto de sus compañeros ante las cámaras.

Doce horas de rodaje y un mensaje de poder

El reloj fue el mejor testigo de la magnitud de la operación. Las primeras cámaras empezaron a grabar a primera hora de la mañana. Las últimas se apagaron ya de noche, cuando Valdebebas quedaba en penumbra. El último jugador terminó sus obligaciones pasadas las ocho de la tarde. Más de doce horas después del primer “acción”, la jornada se dio por cerrada.

El Real Madrid aprovechó el paréntesis competitivo para lanzar un mensaje silencioso pero contundente: reunió a sus estrellas, activó a su constelación de patrocinadores y convirtió su ciudad deportiva en el mayor plató de Madrid por unas horas. La pelota volverá a rodar el viernes ante el Real Betis, pero el club ya ha dejado claro que, lejos del césped, también juega en otra liga.