Declan Rice y su posible cambio de botas: ¿adiós a adidas?
En agosto, algo tan pequeño como un cambio de botas encendió todas las alarmas. Declan Rice apareció en un entrenamiento de Arsenal sin sus habituales adidas COPA Pure. En su lugar, lucía unas llamativas Nike Tiempo Maestri blancas, rojas y doradas. Para los cazadores de detalles, aquello no era un simple capricho: sonaba a ruptura inminente con las Tres Rayas tras siete años de relación.
El movimiento, además, tenía un punto de vuelta a los orígenes. Rice, hoy con 27 años, empezó su carrera como jugador Nike. Durante sus años de irrupción en West Ham fue habitual verle con Tiempos antes de firmar por adidas en 2019. El modelo no le es ajeno: es la respuesta de Nike a la línea clásica COPA, enfocada en comodidad y control. Un encaje natural para su perfil de centrocampista.
Probando mercado: de Nike a un misterioso modelo blanco
La historia no se quedó en aquel entrenamiento. Después de ser visto con botas Nike en agosto, Rice regresó brevemente a sus COPA. Parecía un simple paréntesis. Hasta que, a principios de septiembre, apareció en London Colney con unas botas completamente blancas, sin marca visible. En los partidos, eso sí, ha seguido cumpliendo con adidas, previsiblemente por obligaciones contractuales.
Ahí entraron en juego los expertos. La silueta de ese modelo “blanco nuclear” no cuadraba con ningún gran lanzamiento de Nike. Las sospechas apuntaron a algo más rompedor: se cree que se trata de las nuevas Under Armour Magneto 6, presentadas a finales de agosto. Un giro radical respecto al guion esperado.
En el fútbol de élite, botas blancas o totalmente negras suelen ser un mensaje claro: el contrato se acaba, o ya se ha decidido separar caminos. Rice parece estar haciendo exactamente eso, tanteando el mercado antes de lo que apunta a ser una salida de adidas.
¿Por qué romper ahora con adidas?
El motivo exacto del cambio todavía no ha salido a la luz. Después de siete años, puede ser tan sencillo como buscar algo nuevo. O puede haber un trasfondo económico y de estatus comercial menos amable.
Rice ha sido una de las caras visibles de la gama COPA, más discreta que otras líneas de adidas, y ha aparecido en campañas publicitarias puntuales. Pero cuesta situarle entre las grandes estrellas globales de la marca. En el fútbol masculino, ese escaparate lo ocupan, por ahora, figuras como Lionel Messi, Lamine Yamal o Jude Bellingham.
Los ejemplos recientes refuerzan esa sensación. Rice no apareció en el cortometraje de cinco minutos “Backyard Legends” del Mundial, donde adidas reunió a Timothée Chalamet con su trío de cabezas de cartel y nombres como Ousmane Dembélé, Pedri, Raphinha o Florian Wirtz. Antes de la Euro 2024 ocurrió algo similar: Bellingham acaparó el foco en la campaña previa, mientras Rice quedaba en segundo plano.
En la Premier League se le reconoce como un tipo carismático, cercano, uno de los grandes mediocentros del planeta. Sin embargo, su proyección global no ha explotado al ritmo de su rendimiento. Es posible que vea en un nuevo proveedor de botas la oportunidad de escalar un peldaño en esa batalla por la imagen.
El peso del escaparate… y del cheque
La comparación es clara. En adidas, Rice comparte espacio con una lista interminable de superestrellas. En Nike o Under Armour, en cambio, entraría de inmediato en el grupo de nombres más potentes de sus plantillas de atletas. Ese cambio de jerarquía puede ser decisivo.
También cabe otra lectura: que haya sido la propia adidas quien haya decidido no renovar. Las marcas suelen comunicar al jugador, durante el último año de contrato, que no habrá extensión. A partir de ahí, muchas reducen inversión y promoción en ese futbolista. Eso explicaría su ausencia en las últimas grandes campañas, mientras otros compañeros de catálogo ganaban protagonismo.
El contexto del mercado respalda este tipo de decisiones. Tras la pandemia, Nike recortó acuerdos con varios futbolistas de élite para concentrar recursos en sus gigantes comerciales: Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Marcus Rashford. adidas podría estar aplicando una lógica parecida con su plantilla.
Las cifras ayudan a entender por qué estos movimientos importan tanto. En el mejor de los casos, un contrato de botas puede representar entre el 10% y el 15% del salario que un jugador percibe de su club. Si otra marca ofrece mejores condiciones, es normal que el jugador escuche.
Jugadores más dueños de su imagen
El caso Rice se enmarca en una tendencia clara: las estrellas quieren más control sobre su marca personal.
Vinicius Junior llegó a jugar con botas Nike totalmente negras en 2022, una declaración de rebeldía ante unas condiciones que consideraba insuficientes tras la expiración de su contrato. Entonces, una fuente explicó que el brasileño buscaba un proveedor “dispuesto a invertir en su marca con campañas y activaciones a nivel mundial”. Nike acabó cediendo.
Algo similar se rumorea con Kylian Mbappé, hoy heredero del trono de Nike Football con Ronaldo en el tramo final de su carrera. Se ha llegado a sugerir que podría romper con el Swoosh tras dos décadas para firmar con un actor “desconocido” del mercado, presumiblemente la firma suiza ON. El atractivo: participación en la empresa, influencia en la estrategia de producto y libertad para co-diseñar una línea propia de botas.
En un escalón económico inferior, muchos futbolistas miran con buenos ojos ser la cara visible de marcas de “segundo escalón” como PUMA, Under Armour, New Balance o Mizuno, con acuerdos muy jugosos. Neymar, Kai Havertz, Bukayo Saka, Eberechi Eze o Ibrahima Konaté son ejemplos recientes de jugadores que han dejado atrás a Nike o adidas para liderar proyectos en otros fabricantes.
Otros, directamente, renuncian a cualquier contrato. Michael Olise, estrella emergente de Bayern Munich y Francia, no tiene acuerdo de botas. Héctor Bellerín llegó a comprarlas por su cuenta en una tienda online. Más libertad, menos ataduras.
¿Salida… o renovación sorpresa?
Todo apunta a que Rice se aleja de adidas. Botas tapadas, pruebas con modelos de la competencia, rumores de Under Armour. El guion parece claro.
Pero el fútbol ya ha visto este juego antes. Erling Haaland probó distintas opciones y llegó a usar botas “neutras” antes de firmar su nuevo acuerdo. Vinicius hizo lo propio. A veces, el coqueteo con otras marcas termina reforzando el vínculo con la original, a cambio de mejores condiciones y más foco mediático.
Mientras tanto, Rice sigue cambiando de botas y alimentando la intriga. Entre Nike, Under Armour y una posible renovación con adidas, el mediocentro de Arsenal se ha colocado en una posición de fuerza en un mercado donde la bota adecuada puede valer tanto como un buen pase filtrado.
La próxima vez que salte a entrenar, las miradas no irán solo a su fútbol. Irán, inevitablemente, a sus pies. ¿Quién se quedará con la firma de uno de los mediocentros más influyentes del momento?
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