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Inter vive al límite: remontada y el desafío de Chivu

Inter se ha abonado al vértigo. Por segundo partido consecutivo en Serie A, el campeón se vio dos goles abajo en casa y volvió a tirar de carácter para evitar el desastre, calcando el guion reciente ante Napoli. El rival esta vez fue Udinese, pero la sensación fue la misma: el equipo de Cristian Chivu camina sobre la cuerda floja… y parece disfrutarlo.

El técnico, lejos de rasgarse las vestiduras por el caos, lo asumió casi como una consecuencia lógica del fútbol que quiere proponer.

“Estas son nuestras cualidades y lo que sabemos hacer. Podemos marcar muchos goles y mantener un nivel alto”, explicó Chivu en Sky Sport Italia. “Salvo los primeros 25 minutos, donde intentamos hacer ciertas cosas sin la energía adecuada y Udinese aprovechó bien nuestra actitud, reaccionamos bien. Nos quedamos en el partido, no quisimos perder, y estoy contento con eso”.

Un ataque desatado, una defensa en el alambre

Las cifras hablan solas: 14 goles en cuatro jornadas. Ningún equipo en Italia ataca con tanta pegada ahora mismo. El problema es el peaje atrás: ocho tantos encajados en ese mismo tramo. Inter no transmite una sensación de control absoluto; transmite algo distinto, más salvaje, más expuesto.

Chivu no lo esconde. Ni quiere maquillarlo.

“No existe el equipo perfecto, nunca lo he visto en mi carrera”, recordó. “Intentaremos mantener nuestra identidad, por los valores humanos y los principios de este grupo. En algunos partidos se paga más, en otros menos, y somos conscientes de que también en el futuro podemos encontrarnos con dificultades”.

El rumano asume que su propuesta ofensiva deja espacios. Llevar muchos hombres por delante del balón implica vivir con la amenaza constante de la contra rival. Para él, es un precio asumible por el tipo de fútbol que pretende imponer en el campeón.

“Si no digo que estoy preocupado, no soy entrenador”

Las dudas se concentran en la fase defensiva, pero Chivu no se parapeta en excusas. Al contrario, marca una línea clara sobre el riesgo que está dispuesto a correr.

“Si no digo que estoy preocupado, no soy entrenador”, admitió. “Pero este es el fútbol de hoy. Con la intensidad que ponemos, asumimos riesgos porque queremos jugar así. Llevamos muchos hombres a la posesión y, cuando perdemos el balón, nos exponemos”.

En medio de ese intercambio permanente, el técnico se agarra a detalles concretos para sostener su discurso: “El contra-pressing en el gol de Barella estuvo bien hecho. No somos perfectos, ni queremos serlo. Tenemos que seguir trabajando, porque la temporada es larga y hay cosas en las que debemos mejorar”.

Inter es, ahora mismo, una obra abierta. Brillante y vulnerable a la vez. Capaz de arrasar y de tambalearse en cuestión de minutos.

Chivu se planta con el debate en la portería

Tras el partido, buena parte de las preguntas se dirigieron hacia la figura de Josep Martinez. El guardameta está bajo la lupa de la prensa italiana, en un escenario que recuerda a las críticas que recibió Yann Sommer el curso pasado. Chivu cortó el tema de raíz.

“El año pasado Sommer era el problema y lo señalasteis enseguida, ahora es Pepo Martinez”, lanzó el entrenador. “Lo defenderé a muerte, igual que a [Ivan] Provedel u otros. Os pido amablemente que no hagáis siempre titulares sobre nuestros porteros. No tenemos problemas con los porteros”.

El mensaje fue directo: en Inter manda la meritocracia, no el ruido mediático.

“El año pasado estuvisteis machacando con Sommer y Pepo era el deseado. Hoy es Pepo porque Ivan es el deseado. Que es un gran portero y tendrá su oportunidad. Pero no por lástima, sino porque se lo merece. Todos se equivocan y yo también”, remató Chivu.

Sin dramatismos, sin señalar a nadie. Con una defensa pública de su número uno y un aviso claro: la portería no se decide en los titulares de los periódicos.

Un duelo de líderes en el Olímpico

El calendario no concede tregua. Ahora espera la Roma de Gian Piero Gasperini en el Stadio Olimpico, en un choque que huele a algo más que a simple jornada de Serie A. Ambos equipos llegan con pleno de victorias tras cuatro partidos. Es pronto para hablar de título, pero el aroma a gran cita por el Scudetto es innegable.

Inter, mientras tanto, mira de reojo a la enfermería. Hakan Calhanoglu es duda por una lesión muscular en el aductor y John Stones preocupa tras retirarse cojeando alrededor de la hora de juego. Piezas clave en un engranaje que ya vive al límite en cada encuentro.

“Contra Roma es un partido importante antes del parón, también porque luego me quedaré con tres jugadores”, ironizó Chivu. “Pero seguiremos así, porque este es el estatus de este grupo y trataremos de mejorar por el camino”.

Inter no quiere bajar la velocidad. Ni el riesgo. El campeón ha elegido su camino: fútbol de alto voltaje, goles a raudales y una defensa obligada a sobrevivir en la tormenta. La próxima prueba, en el Olímpico, dirá si esta apuesta es solo un espectáculo de principio de curso o el verdadero rostro del aspirante al Scudetto.