Coutinho se defiende: renuncia a millones y revela su amor por Vasco
En su presentación oficial, Philippe Coutinho no esquivó el tema. Lo atacó de frente. Acusado de deslealtad por parte de una parte de la hinchada de Vasco da Gama, el mediapunta decidió desnudar los bastidores de su regreso al club que lo vio nacer.
“He visto algunas cosas, pero trato de blindarme de todo eso. Sé que hubo una gran repercusión. Me entristece, pero tengo esta plataforma para hablar”, arrancó, con gesto serio.
Coutinho recordó que su vínculo con Vasco no es reciente ni superficial. “Vasco siempre fue mi casa. Me crié en Vasco, jugué todas las categorías de base y llegué al profesional. Siempre dejé claro el cariño, la gratitud y el amor que tengo por el club”, subrayó, antes de entrar en los números que, según él, explican sus decisiones.
Cuando surgió la posibilidad de volver, el brasileño aún tenía un año de contrato en Qatar. El dato impacta: “Tenía un año de contrato en Qatar, donde ganaba 10 millones de dólares netos. Quiero dejarlo claro para que la gente lo entienda”.
Y no era el único vínculo vigente. “También me quedaba un año de contrato con Aston Villa”, reveló. A partir de ahí, Coutinho quiso dejar asentado cuál fue su condición innegociable para consumar el retorno: “Para que yo pudiera venir a Vasco, siempre dejé claro a todos los que trabajan conmigo: Vasco no gastaría un solo centavo en mi traspaso. Esa era mi prioridad”.
El precio personal fue altísimo. “La única manera de que eso sucediera fue renunciando a un año de salario y al dinero que Aston Villa me debía. Dejé todo sobre la mesa y vine. Porque mi regreso a Vasco siempre fue por amor al club”, afirmó.
El sueño, sin embargo, se torció rápido. El mediocampista explicó cómo la derrota en la final de la Copa do Brasil y el clima en el Estadio São Januário lo golpearon hasta el límite.
“En mi etapa del año pasado llegamos a la final de la Copa do Brasil y, por desgracia, la perdimos. Eso me pegó muy fuerte; quería mucho ganar un título con Vasco”, confesó. El contraste con su carrera en Europa lo persigue. “Gané incontables trofeos fuera y volví con la mentalidad de ser campeón con Vasco y, quién sabe, consagrarme como un ídolo. Lamentablemente, no fue posible. Empezó el año nuevo y no veníamos bien en los últimos partidos en São Januário”.
Ahí la relación con la grada se rompió. No fueron simples silbidos, insiste. “Sé que muchos dicen que fueron solo algunas pitadas, pero quien estuvo allí lo sabe. Todo el estadio me insultaba y pedía que me fuera. Eso fue extremadamente duro para mí —aunque sé que eso pasa en el fútbol— porque Vasco siempre fue mi casa y yo hice todo lo humanamente posible para volver”, relató.
La presión, sumada a otros problemas personales que no detalló, lo llevó a una decisión límite. “Pasaban muchas cosas difíciles y tuve que tomar la decisión más dura de mi vida, que fue priorizar mi salud. Sabía las consecuencias, pero fui totalmente honesto conmigo mismo y en ningún momento abandoné a Vasco”, sostuvo.
Coutinho asegura que no se trató de una huida, sino de un acto de supervivencia. “Simplemente había llegado a mi límite y, en ese estado, no habría podido aportar nada. Fui honesto conmigo mismo, honesto con la gente, y tomé la decisión”, explicó, con la voz cargada.
El brasileño sabe que hablar de cifras puede incomodar, pero eligió hacerlo para enfrentar el juicio público. “Mencioné valores financieros —que quizás preferiría no haber mencionado—, pero ayudarán a que la gente entienda”, concluyó.
La pelota vuelve ahora a la grada: ¿qué peso tendrá esta versión en la memoria de un hincha que exige resultados, pero también jura vivir por sus ídolos?
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