Logotipo completo Juego Final

Richard Hughes y el impacto del traspaso de Elliot Anderson

Richard Hughes camina sobre la cuerda floja. Y el acuerdo de más de 100 millones de libras de Manchester City lo deja completamente expuesto.

El campeón inglés cerró este jueves por la noche un pacto con Nottingham Forest para fichar a Elliot Anderson por una cifra que rompe todos los moldes: 116 millones de libras, según la BBC. No es solo el traspaso más caro en la historia del City. Es el fichaje más elevado jamás pagado por un centrocampista y convierte al joven en el futbolista británico más caro de todos los tiempos.

Anderson tiene solo 23 años, ya se mueve como un centrocampista de élite y apunta, con toda lógica, a instalarse entre los mejores del mundo en su posición. El mercado ha hablado con una contundencia brutal.

Y esa misma operación ilumina, de golpe, el caos en el que parece moverse Liverpool con Curtis Jones.

El club de Anfield se acerca a la venta de su mediocentro formado en casa. Jones, scouser, 25 años, entra en su último año de contrato. Hasta ahí, el guion clásico: un jugador que no renueva, un club que intenta sacar algo de dinero antes de perderlo gratis.

Pero la cifra que circula es otra historia: 35 millones de libras. Para un centrocampista inglés, titular en un grande, en plena madurez y con margen competitivo por delante. En un mercado en el que Anderson acaba de cambiar de manos por 116 millones.

No hace falta un gran análisis para ver el desajuste. Hay un futbolista claramente valorable muy por encima de esos 35 millones. El contraste con el traspaso de Anderson deja a Liverpool en una posición incómoda, casi incomprensible. La sensación es de estar regalando un activo estratégico en un momento en el que el mercado premia, como nunca, al centrocampista inglés de alto nivel.

La pregunta cae por su propio peso: ¿cómo puede un club que se ha acostumbrado a negociar duro aceptar esa cifra? La respuesta apunta directamente a la gestión deportiva. El escenario ideal era sencillo: Jones renovando, blindado, convertido en pieza estable del proyecto o, llegado el caso, vendido por una cantidad acorde a su valor real.

En lugar de eso, Liverpool se encamina a perder a un jugador que, en este contexto, podría alcanzar sin problemas los 90 millones de euros, y hacerlo por una fracción de ese monto. No es un matiz. Es una brecha que habla de oportunidad perdida y de una planificación que, en este punto concreto, hace saltar todas las alarmas.

El precedente que marca el fichaje de Anderson es clarísimo: el mercado para los mediocentros ingleses de primer nivel está en plena ebullición. Y justo cuando los precios se disparan, Liverpool parece dispuesto a bajarse del tren con una rebaja que roza lo inexplicable.

Richard Hughes acaba de recibir un recordatorio brutal de cuánto se paga por este tipo de talento. La cuestión es si reaccionará a tiempo o si Anfield quedará marcado este verano por una de las operaciones más ruinosas de la ventana.