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Rasmus Ankersen deja el consejo de Southampton pero mantiene poder

Rasmus Ankersen ha dado un paso al lado en Southampton, pero no se marcha del todo. El director ejecutivo de Sport Republic ha dimitido como director del club, aunque seguirá siendo copropietario de la entidad, que pelea en el Championship por recuperar su sitio en la élite inglesa.

A sus 42 años, el danés reduce así su presencia formal en la estructura de los Saints, después de un periodo en el que su figura ya había perdido peso en el día a día del club. No por falta de influencia, sino por agenda: Ankersen ejerce desde hace tiempo como presidente del Goztepe turco, lo que le ha obligado a repartir su tiempo y sus decisiones entre varios proyectos.

Pese a ese papel más difuso, no había desaparecido del mapa de Southampton. Ha seguido participando en la planificación deportiva, sobre todo en el área de fichajes, donde su reputación como arquitecto de proyectos competitivos le precede desde su etapa en Brentford.

Allí, entre 2015 y 2021, formó parte del núcleo que impulsó a los Bees hasta la Premier League. Ese ascenso consolidó su imagen como uno de los cerebros más respetados en la gestión moderna de clubes, especialmente en la identificación de talento y el uso intensivo de datos.

Detrás de Sport Republic se encuentra el empresario serbio Dragan Solak, propietario mayoritario de Southampton y figura clave en la estrategia multiclub del grupo. Bajo ese paraguas, además del club inglés, controlan una participación mayoritaria en el Valenciennes francés y en el propio Goztepe, que atraviesa un momento delicado: ocupa el último puesto de la Super Lig turca.

El movimiento de Ankersen reordena el tablero de gobierno en St Mary’s, pero no rompe el vínculo. El danés abandona el sillón del consejo, no la mesa en la que se toman las grandes decisiones. Y en un proyecto que se juega el futuro inmediato entre el ascenso y el estancamiento, su influencia, aunque más discreta, seguirá pesando.