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JJ Gabriel y su futuro incierto en el Manchester United

Old Trafford se preparaba para una noche histórica. Pero, antes de que el foco apuntara al césped, Manchester United ya estaba lidiando con otra realidad mucho menos glamurosa: JJ Gabriel quiere irse.

El club está conmocionado por el giro repentino en la relación con su mayor joya. Hace apenas una semana, el delantero de 15 años firmó un hat-trick en su debut en la Uefa Youth League en Leigh, actuación que parecía el prólogo perfecto a un récord: convertirse en el jugador más joven de la historia del United con un estreno ante Brighton en la tercera ronda de la Carabao Cup.

Ese plan, hoy, pende de un hilo.

En los despachos de Old Trafford se ha activado el modo emergencia. El director ejecutivo Omar Berrada y el director de fútbol Jason Wilcox participan directamente en unas conversaciones a contrarreloj para intentar que el chico dé marcha atrás y decida quedarse. Dentro del club, pocos se engañan: la misión se percibe casi imposible.

La sensación de que se han roto promesas y la firme convicción, en el entorno del jugador, de que su talento ya pide algo más han erosionado la confianza. Y cuando esa confianza se quiebra, los gigantes de Europa aparecen.

Real Madrid, Barcelona y Paris St-Germain siguen muy de cerca cada movimiento.

Un talento que todo el mundo ha visto

El potencial de JJ Gabriel no es un secreto para nadie. Todos los grandes de Inglaterra lo han sufrido en primera persona. La temporada pasada fue nombrado jugador del año de la Premier League Sub-18… pese a que solo tenía 14 años cuando arrancó el curso.

Firmó 23 goles en la Premier League Sub-18 y tres más en la FA Youth Cup. Fue la gran figura de un United que alcanzó la final de la Premier League Under-18 Cup y también la final de la FA Youth Cup. Acabó coronado como Premier League Under-18 Player of the Year y como mejor jugador Sub-18 del propio United.

Los premios respondían a lo que se ve sobre el campo: equilibrio, velocidad, control en corto, un disparo potente. Esta temporada, además, ha añadido algo más incómodo para los rivales: una clara disposición a pelear por cada balón, a ir al choque, a recuperar.

“Es el mejor chico de 15 años de Europa”, llegó a decir recientemente una fuente interna del United.

Adam Lawrence, técnico del United Sub-21, lo resumió de forma cruda tras la victoria en la Uefa Youth League ante Sabah FK: “Lo primero en mi trabajo es no arruinarlo. Cuando tienes a un talento como JJ, obviamente no quieres cortarle la libertad y la creatividad”.

Ese tipo de talento no se queda encerrado en una isla. Real Madrid, Barcelona y PSG centran buena parte de su trabajo de scouting en la élite juvenil. Aquí encaja Gabriel. Y aquí empieza el problema.

Contrato, pasaporte y un vacío peligroso

La primera reacción del United ante el ruido alrededor del futuro de Gabriel fue, puertas adentro, clara: intentar convencerle de que su mejor opción era quedarse donde está. El club también recordó que la ficha del jugador con la entidad se extiende hasta final de temporada.

Ese detalle puede darle cierto margen frente a posibles movimientos de rivales de la Premier League. La cuestión es otra: ¿qué ocurre si el interés viene de un gigante europeo?

Gabriel tiene pasaporte de la Unión Europea. Su madre es de origen greco-chipriota y su padre llegó a disputar dos partidos con la selección de la República de Irlanda. Ese matiz abre un escenario legal delicado.

En 2016, el Tribunal de Arbitraje Deportivo rechazó el recurso del club argentino Vélez Sarsfield, que trataba de bloquear la salida de un futbolista de 16 años rumbo a Manchester City. El jugador era argentino-italiano y el TAS entendió que, como ciudadano de la UE, debía poder fichar por un club dentro de la Unión, aunque procediera de un país externo.

El precedente no es el único. West Brom no recibió compensación alguna cuando Louie Barry, con 16 años, se marchó al Barcelona en 2019. Fifa dictaminó que el club inglés no le había presentado una oferta formal de beca y tumbó la reclamación de 130.000 euros en concepto de derechos de formación. Seis meses después, Barry dejó el Camp Nou para fichar por Aston Villa por una cifra ligeramente inferior al millón de libras.

El peor escenario para el United es evidente: que Gabriel se marche libre al cumplir 16 años el próximo 6 de octubre y el club no vea ni una libra por un futbolista cuyo valor de mercado, incluso con todo por demostrar, ya se mide en millones.

Promesas, minutos y una paciencia que se agota

Gabriel no es el primer adolescente que choca con su club por el rumbo de su carrera.

Jadon Sancho tenía 17 años cuando dejó de entrenar con Manchester City para forzar un traspaso de 10 millones de libras a Borussia Dortmund, convencido de que en Alemania tendría más minutos que bajo las órdenes de Pep Guardiola. Morgan Rogers, compañero de Louie Barry en aquel West Brom que alcanzó las semifinales de la FA Youth Cup en 2019, firmó por el City apenas tres meses después, justo el día que cumplía 17 años.

En el caso de Gabriel, fuentes cercanas a las conversaciones que el pasado verano le llevaron a comprometer su futuro a corto plazo con el United sostienen que el club trazó una hoja de ruta que no se ha cumplido.

El delantero empezó a asomarse a los entrenamientos del primer equipo, primero bajo Ruben Amorim y después con Michael Carrick. Sin embargo, las expectativas de un debut en la FA Cup la temporada pasada se enfriaron de golpe cuando Darren Fletcher, hasta entonces técnico del Sub-18 y ya como entrenador interino del primer equipo tras el despido de Amorim, decidió que todavía era demasiado pronto para exponer al chico.

El plan apuntaba a la pretemporada. Se esperaba que Gabriel tuviera protagonismo en los amistosos veraniegos. Su ausencia en el viaje a Helsinki para enfrentarse a Wrexham el 18 de julio se explicó por la fecha de su regreso a los entrenamientos. A partir de ahí, entró en todas las convocatorias. Pero casi no pisó el césped.

Solo jugó una vez. Ocho minutos ante Atlético de Madrid en Estocolmo.

¿Ahí empezó a romperse todo? Gabriel viajó a Trondheim para el amistoso ante Rosenborg el 24 de julio. Carrick utilizó 11 suplentes aquel día. Dos jugadores del United no llegaron a participar. Uno de ellos fue Gabriel. Cinco de los que sí tuvieron minutos ya han salido del club, cedidos o traspasados.

En el vestuario se tomó nota de otro detalle: Tynan Thompson, de 18 años, debutó con 45 minutos ante Leeds United en Croke Park apenas tres semanas después de llegar procedente de Tottenham. Gabriel también viajó a ese partido. Tampoco jugó.

Pese a todo, la idea seguía viva: el chico iba a convertirse en el jugador más joven de la historia del club este otoño, probablemente en la EFL Cup. El sorteo de la tercera ronda, con un duelo en Old Trafford ante Brighton, parecía el escenario ideal. La agenda de la Champions ofrecía otra ventana: un partido en casa ante Sabah, campeón de Azerbaiyán, apuntaba a ser el compromiso menos exigente del curso europeo para el equipo de Carrick.

United ganaba 3-0 al descanso. En el minuto 72, ya había agotado los cinco cambios.

Gabriel nunca salió del banquillo.

En este caso, la explicación fue reglamentaria. Igual que sucedió con Max Dowman en Arsenal la temporada pasada, las normas de inscripción de la Uefa impiden que un futbolista de 15 años juegue salvo que figure en la lista A del club. Gabriel no estaba en esa lista.

No está claro por qué. El United inscribió el máximo de 25 jugadores. Entre ellos, Manuel Ugarte, que no podrá jugar hasta que se reabra el periodo de inscripción en enero por una lesión de rodilla. Thompson también aparecía.

Desde el cuerpo técnico del United se ha deslizado en ocasiones que Gabriel aún no está al nivel físico que exige el fútbol senior. El entorno del jugador rechaza de plano ese argumento. Y mira fuera.

Ve cómo Arsenal lanzó a Dowman con 15 años. Cómo Bayern Munich hizo debutar a Lennart Karl con 17. Y se hace una pregunta que ya resuena, con fuerza, en Old Trafford: si otros se atreven con sus joyas, ¿por qué el United no hace lo mismo con la suya?