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Frenkie de Jong en el alambre: Flick reconsidera su rol

El futuro de Frenkie de Jong en el Barcelona ha dejado de ser un tema tabú. Lo que hace no tanto se consideraba innegociable, hoy se tambalea. Según la información de Gerard Romero, Hansi Flick ya no está convencido de que el neerlandés deba seguir siendo una pieza central en su proyecto.

El cambio de percepción no nace de un día para otro. Responde a una suma de sensaciones, actuaciones recientes y un punto de ruptura muy concreto. Y coloca a uno de los pesos pesados del vestuario en un escenario que hasta hace poco parecía impensable: el mercado.

Una relación que se resquebraja

La desconfianza entre Flick y De Jong no empieza esta temporada. Se arrastra desde el tramo final del pasado curso, cuando la confianza mutua comenzó a erosionarse.

El club sigue muy pendiente de la recuperación de la lesión de rodilla que el centrocampista sufrió durante el Mundial de 2026, pero el problema ya no es solo físico. La herida más profunda es deportiva y de vestuario.

El punto clave se sitúa en la vuelta de los cuartos de final de la UEFA Champions League 2025/26 ante el Atlético de Madrid. De Jong había recibido el visto bueno de los servicios médicos del Barcelona para ser titular, con la previsión de disputar alrededor de una hora de juego.

Estaba listo. Al menos, médicamente.

Sin embargo, el internacional neerlandés decidió no jugar. Prefirió no asumir riesgos. Esa negativa, pese a la autorización médica, cambió de golpe la mirada de Flick sobre él. Desde entonces, la relación entre ambos se ha ido deteriorando, hasta llegar al escenario actual: un entrenador que ya no lo ve como pilar indiscutible.

De intocable a transferible

La última información de Gerard Romero dibuja un cambio de postura claro dentro del club. El Barcelona ya no cierra la puerta a una posible salida de De Jong. No se trata de ponerlo en el escaparate de forma desesperada, pero sí de escuchar propuestas que antes ni se contemplaban.

Si llega una oferta adecuada antes del cierre del mercado, el club podría estar dispuesto a negociar. Un giro radical respecto a ventanas anteriores, cuando De Jong se consideraba blindado, símbolo de proyecto y futuro.

Todo esto ocurre mientras el jugador sigue siendo uno de los referentes del vestuario. Su jerarquía interna no se discute. Lo que sí está en cuestión es su encaje en la idea de Flick y el peso que el técnico quiere darle en el centro del campo.

La lesión de rodilla ya había instalado cierta incertidumbre sobre sus plazos de regreso y su nivel a medio plazo. Ahora se suma una duda todavía más incómoda: ¿sigue Frenkie de Jong siendo el centrocampista alrededor del cual construir el Barcelona de Flick, o ha dejado de serlo definitivamente?