Fragilidad defensiva y el mercado de fichajes
El técnico vuelve a señalar la pizarra: “defender” es cosa de todos y el mercado está sobre la mesa.
La derrota ante Real Madrid no solo dejó heridas en el césped. También reabrió un viejo debate en el vestuario y en los despachos: la fragilidad defensiva y la necesidad —o no— de acudir al mercado de fichajes.
El entrenador lo dejó claro, sin rodeos, al ser preguntado por posibles refuerzos: “Lo dije durante el mercado de fichajes: siempre hablamos de qué es lo mejor para el equipo, de cómo podemos mejorarlo. Es algo en lo que estamos trabajando. Ya veremos. Nos quedan unas semanas antes de que se abra la ventana. Lo hemos hablado con Deco, con Bojan y con mi ‘staff’. Así es como hacemos las cosas. Si podemos, quizá lo haremos”.
No es una puerta abierta de par en par, pero tampoco está cerrada. El mensaje es calculado: hay autocrítica, hay análisis interno y hay un plan conjunto con la dirección deportiva. Si surge la oportunidad adecuada, el club se moverá.
La defensa, una responsabilidad compartida
El técnico no se refugió en la excusa fácil de señalar solo a la línea de cuatro. Su diagnóstico va más allá del nombre del central o del lateral de turno.
“Al final, defender no es solo trabajo de los defensas; hasta el delantero defiende. Todos están implicados”, subrayó. La idea es nítida: el problema no empieza en el área propia, sino mucho antes, en cada pérdida, en cada mala decisión con el balón.
Ahí apareció la autocrítica más dura, con la derrota ante Real Madrid como ejemplo reciente: “Para empezar, no podemos perder el balón con facilidad. Perdimos la posesión varias veces contra Real Madrid, y eso no está bien. Es algo que nos pasa a menudo y tenemos que jugar con más inteligencia, más concentrados”.
Cada pérdida en salida de balón, cada pase blando en campo propio, se convierte en una invitación al rival. Ante un equipo que castiga cada error, el peaje fue demasiado alto.
Fallos en el área propia y trabajo pendiente
El análisis no se quedó en la presión alta o en el manejo del balón. El entrenador también apuntó directamente a lo que ocurre en la zona más sensible del campo.
“Cuando defendemos en nuestra área, también es importante marcar bien a los rivales, y tampoco lo hicimos”, reconoció. Un detalle que, a este nivel, marca la diferencia entre un punto y una derrota, entre un partido controlado y un final a contracorriente.
La conclusión interna es clara: hay trabajo por hacer, y ya está en marcha. “Tenemos que mejorar en estas situaciones. Lo entrenamos, lo tenemos en cuenta y lo hablamos con los jugadores”.
La autocrítica es pública, el diagnóstico está trazado y el reloj del mercado empieza a correr. La pregunta ya no es solo si llegará alguien, sino cuánto tiempo puede permitirse el equipo para corregir estos errores antes de que la temporada dicte sentencia.
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