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Ajax se enfrenta a AZ por el liderato: el plan de Míchel Sánchez

La Vriendenloterij Eredivisie ofrece este sábado una cita de altura en Ámsterdam. Ajax recibe a AZ en un enfrentamiento directo por la parte alta de la tabla, un partido con aroma a examen serio para el equipo de Míchel Sánchez. El balón echará a rodar a las 21:00, con retransmisión en directo por ESPN 2, y el técnico ya tiene trazada una hoja de ruta ambiciosa.

Un Ajax con galones… y bajas de peso

Míchel Sánchez apostará por un once fuerte, consciente de lo que hay en juego. No es noche para experimentos. Pese a ello, el técnico no podrá contar con varias piezas importantes: Caio Henrique, Kasper Dolberg, Anton Gaaei, Simon Adingra y Oliver Edvardsen están descartados.

Hay buenas noticias, aunque con matices. Daley Blind, que reapareció en los minutos finales de la sufrida victoria por 1-2 ante Sparta Rotterdam, está disponible pero no formará parte del once inicial. El mismo guion se aplica a Steven Berghuis, ya recuperado físicamente pero destinado a esperar su oportunidad desde el banquillo. Refuerzos de lujo para cambiar un partido cerrado.

Ter Stegen manda atrás, Rosa y Wijndal dan amplitud

Bajo palos, Marc ter Stegen será el guardián del arco de Ajax. Sin debate. Por delante, Míchel recompone la línea defensiva con una mezcla de continuidad y retoques calculados.

Lucas Rosa ocupará el lateral derecho, encargado de cerrar su banda y, cuando el guion lo permita, lanzar al equipo hacia campo rival. En el centro de la zaga regresa Aaron Bouwman, pieza clave para sostener al bloque en los duelos directos y el juego aéreo. A su lado, un movimiento interesante: Youri Baas abandona el lateral izquierdo para incrustarse como central, una apuesta por la salida limpia desde atrás.

Esa decisión abre la puerta a Owen Wijndal en el carril izquierdo. El lateral aportará profundidad y centros desde la banda, un arma importante ante un AZ que suele proteger bien la zona central.

Mokio y Amrabat, la bisagra; Brandt, el puente hacia el gol

En la sala de máquinas, Míchel busca equilibrio. Jorthy Mokio y Sofyan Amrabat formarán el doble pivote encargado de dar sentido al juego y blindar al equipo sin balón. Uno para ofrecer líneas de pase, el otro para imponer físico y lectura táctica. Entre ambos deben marcar el ritmo de la noche.

Por delante, Julian Brandt será el nexo entre el medio y el frente de ataque. Su misión: recibir entre líneas, girar y acelerar. Si Brandt encuentra espacios a la espalda de los mediocentros de AZ, Ajax tendrá media tarea hecha.

Klaassen sacrifica a Tsyhankov; Arokodare y Ouazane, referencia ofensiva

En las bandas y la punta se dibuja la apuesta más agresiva del técnico. El brazalete vuelve a caer en el brazo de Davy Klaassen, que repetirá como extremo derecho. Su presencia desplaza de nuevo a Viktor Tsyhankov al banquillo, una decisión de peso que subraya la confianza del entrenador en la capacidad de trabajo y llegada del capitán.

En el frente de ataque, Tolu Arokodare será la referencia, un nueve para fijar centrales y atacar el área con determinación. A su alrededor, Abdellah Ouazane completa la línea ofensiva, llamado a aprovechar los espacios que genere el punta y las segundas jugadas que puedan caer en la frontal.

Es un once pensado para mandar, pero también para resistir los golpes de un rival herido.

Confianza contra sed de revancha

Ajax llega con el viento a favor. El trabajado 1-2 ante Sparta Rotterdam, resuelto con sufrimiento, ha reforzado el ánimo del vestuario. Ganar en un contexto incómodo, lejos de la brillantez, suele valer más que una goleada cómoda. El equipo se presenta en casa con la sensación de haber aprendido a competir en el barro.

AZ, en cambio, aterriza en Ámsterdam con la herida aún abierta. La derrota por 0-2 ante FC Twente, encajada en los minutos finales, dejó una mezcla de frustración y urgencia. Su plan esta vez es simple: responder con carácter en uno de los escenarios más exigentes del campeonato.

Un Ajax en alza, un AZ que busca redención y un liderato en juego. Para una noche así, Míchel Sánchez ya ha dejado claro que no piensa guardarse nada.