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Federico Valverde: La Duda que Afecta al Real Madrid

El triunfo en el Camp Nou todavía resuena en el vestuario del Real Madrid. Ese golpe de autoridad en el Clásico ha dado aire, confianza y un impulso anímico enorme. Pero dejó también una factura incómoda: el estado físico de Federico Valverde.

La duda que empaña la euforia

El equipo de José Mourinho vuelve a LaLiga el próximo domingo, en El Sardinero, ante el Racing de Santander. Es el primero de tres partidos consecutivos lejos de casa antes del parón de selecciones. Un tramo de calendario que exige piernas frescas, jerarquía y liderazgo. Justo lo que aporta Valverde.

El uruguayo acabó tocado en el Camp Nou. Según informa el diario español Marca, arrastró molestias durante buena parte de la primera mitad y terminó obligado a pedir el cambio en la segunda. Desde entonces, las sensaciones han mejorado, pero no lo suficiente como para dar por segura su presencia en Santander.

Valverde completó trabajo individual en Valdebebas, centrado en su rehabilitación, y se someterá a una última prueba en la sesión de mañana. Ese entrenamiento dictará sentencia: o viaja y juega ante el Racing, o Mourinho se ve obligado a proteger a uno de sus hombres más determinantes.

En el cuerpo técnico reina la prudencia. Nadie quiere forzar al futbolista antes de que recupere su plenitud física. Y no es una pieza cualquiera.

El peso de un capitán en cifras

Los números explican por sí solos la preocupación. Valverde, primer capitán del equipo, se ha convertido en una pieza estructural del proyecto. Suma 1.071 minutos repartidos en 13 partidos oficiales esta temporada. Es decir, casi todo.

En LaLiga ha sido todavía más indiscutible: titular en las diez jornadas disputadas, con 801 minutos sobre el césped. Un reloj. Un futbolista que sostiene el ritmo, equilibra, llega al área y marca el tono competitivo del grupo.

Perderle, aunque sea un solo partido en medio de una racha exigente, obliga a Mourinho a reconfigurar su plan. Mantenerle en el once, si no está al cien por cien, supone un riesgo que el técnico no está dispuesto a asumir a la ligera.

Entre la necesidad de dar continuidad al golpe anímico del Clásico y el miedo a agravar una lesión, el Real Madrid camina sobre una fina línea.

Buenas noticias: Guler y Courtois se apuntan

No todo son dudas en Valdebebas. La sesión de trabajo dejó también señales positivas. Arda Guler y Thibaut Courtois se ejercitaron con normalidad y se colocan de nuevo a disposición del entrenador.

Courtois ha dejado atrás el cuadro gripal que le apartó del Clásico en el Camp Nou. Superada la enfermedad, el guardameta belga se reintegra al grupo y entra en la pelea por la portería de cara al duelo ante el Racing.

Guler, por su parte, completó un entrenamiento normal y se presenta como una alternativa más para la línea ofensiva. En una semana de tres salidas consecutivas, cada recurso cuenta. Y Mourinho lo sabe.

Tres salidas, un test de resistencia

El calendario no concede tregua. Todo arranca el domingo en El Sardinero frente al Racing de Santander. Después, viaje a Atenas para medirse al AEK el 4 de noviembre. Y cierre de la serie como visitante en Mestalla, ante el Valencia, el sábado 7 de noviembre.

Tres partidos en rápida sucesión, tres ambientes hostiles, tres exigencias diferentes. Un escenario que obliga al cuerpo técnico a hilar fino con la gestión de esfuerzos, rotaciones y minutos de sus piezas clave.

El parón de selecciones asoma en el horizonte, pero el margen de error hasta entonces es mínimo. Cada decisión sobre quién juega y quién descansa puede tener impacto directo en la clasificación y en el estado físico del grupo a medio plazo.

En ese tablero, la figura de Valverde se convierte en el gran interrogante. ¿Forzar a su capitán para sostener la inercia positiva o reservarle para evitar un problema mayor?

La respuesta llegará en el último entrenamiento antes de viajar a Santander. De ese test dependerá si el uruguayo vuelve a liderar al equipo en un tramo de calendario decisivo o si Mourinho debe encontrar, sobre la marcha, un nuevo plan para sobrevivir sin uno de sus hombres más fiables.