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Cristiano Ronaldo logra triplete y se acerca a los 1.000 goles

Cristiano Ronaldo volvió a convertir una noche de liga en Arabia en un episodio más de su carrera casi inverosímil. Un hat-trick en la victoria de Al-Nassr por 5-3 ante Al-Kholood en la Saudi Pro League lo impulsa hasta los 985 goles como profesional. La cifra ya no parece una montaña. Es una cuenta atrás.

El partido había entrado en esa zona gris en la que los grandes suelen decidir. Con 2-2 en el marcador, tras los tantos de Angelo Gabriel y Sadio Mané para Al-Nassr, el duelo pedía una figura que lo rompiera. Apareció la de siempre. Cristiano necesitó apenas 15 minutos en la segunda parte para firmar tres goles y sentenciar el encuentro.

El guion tuvo otro protagonista claro: João Félix. El portugués se adueñó del último pase con una actuación deslumbrante, repartiendo cuatro asistencias, dos de ellas para su compatriota. Condujo, filtró, eligió siempre bien. Entre ambos desarmaron a un Al-Kholood que había logrado sostener el pulso hasta que la jerarquía se impuso.

Triplete Histórico

El triplete no es uno más. Es el número 67 de la carrera de Cristiano, a sus 41 años, en una persecución obstinada de nuevos hitos cuando su currículum ya parecía cerrado hace tiempo. Siete de esos hat-tricks han llegado con la camiseta de Al-Nassr. El grueso, 44, lo firmó con el Real Madrid, en aquella etapa de dominio feroz en España y en Europa. Diez corresponden a Portugal, tres a su primer paso por Manchester United y otros tres a Juventus.

Las cifras sostienen el mito. El delantero, cinco veces ganador del Balón de Oro, ha levantado ligas en Inglaterra, España, Italia y Arabia Saudí y es el máximo goleador histórico del fútbol de selecciones masculino. Cada gol en Riad se suma a una cuenta que ya pertenece más a los libros que a la rutina de una temporada.

Su etapa en Al-Nassr se acerca a los cuatro años. Le resta un año de contrato con el vigente campeón de la Saudi Pro League, un club que se ha construido alrededor de su figura y que ahora defiende título desde la segunda posición de la tabla, con un partido menos que el líder, Al-Qadsiah. El margen está ahí. También la presión.

En agosto, el propio Cristiano dejó caer que “probablemente” está viviendo su última temporada como jugador. El adverbio abre una pequeña puerta, pero marca el tono: esto huele a epílogo. Sin embargo, noches como la de Al-Kholood contradicen la idea de despedida tranquila. El cuerpo aún responde, el instinto sigue intacto y la portería rival continúa pareciendo demasiado pequeña para contenerlo.

Quedan 15 goles para los 1.000. Queda una liga por pelear. Y queda la incógnita más grande de todas: cómo se despide alguien que, cada vez que pisa el área, se niega a parecer un futbolista del final del camino.