Chelsea y el futuro bajo Xabi Alonso: el tridente que ilusiona
En Craven Cottage no solo empezó una nueva temporada para Chelsea. Empezó, sobre todo, la era de Xabi Alonso con una declaración de intenciones muy clara: su proyecto pasa por un tridente que funcione al nivel de las mejores delanteras del país. De momento, el estreno apunta alto.
El 3-2 ante Fulham dejó al descubierto muchos viejos fantasmas. La zaga, mal colocada demasiadas veces. El centro del campo, frágil en las transiciones, abierto de par en par cada vez que el rival aceleraba. Y Robert Sanchez, de nuevo, recordando a todos lo propenso que es al error. Nada de eso desapareció.
Pero el ruido de fondo quedó sepultado por otra sensación. Los aficionados de Chelsea abandonaron el estadio sin pensar tanto en los sustos atrás, sino con la sonrisa de quien acaba de ver algo diferente: un frente de ataque formado por Joao Pedro, Cole Palmer y Morgan Rogers que no solo brilló, sino que dejó la impresión de que esto puede ir a mucho más.
Un tridente que entra a lo grande
Los tres marcaron en la primera jornada. Eso, para un equipo que el curso pasado se atascaba con una facilidad alarmante en el último tercio, ya es un éxito rotundo. Fue divertido verles. Y lo más importante para Chelsea: invita a imaginar hasta dónde pueden llegar.
Rogers, fichaje récord del club por 117 millones de libras, respiró hondo cuando por fin se estrenó. Llegó desde segunda línea, atacó el espacio y fusiló el centro atrás de otro debutante, el central Maxence Lacroix. Gol de alivio, gol de presentación.
Hasta entonces, en esos primeros 40 minutos, el ex del Manchester City había permanecido algo más discreto, midiendo cada participación, mientras la sociedad entre Palmer y Joao Pedro ya funcionaba a toda velocidad. Cuando por fin se sumó a la fiesta, el tridente quedó completo.
Palmer fue el mejor del partido con diferencia. Atrevido, imprevisible, dispuesto a asumir riesgos en cada conducción. Marcó con una frialdad insultante, colando el balón entre las piernas de Bernd Leno, y fue el autor del servicio para el tempranero tanto de Joao Pedro. Apenas necesitó 31 segundos de esta nueva Premier League para igualar su registro de asistencias de toda la temporada pasada.
Joao Pedro, que llegó descansado tras quedarse fuera incomprensiblemente de la convocatoria de Brasil de Carlo Ancelotti este verano, parte como uno de los candidatos a pelear el Golden Boot con Erling Haaland. Esa expectativa ya existía. Las dudas estaban más bien en Palmer.
¿Volvería a ser el de antes? ¿Recuperaría el nivel que Chelsea echó tanto de menos el curso anterior? Su actuación en el derbi ofreció la primera gran respuesta. Y dentro del club no pasó desapercibida.
“Estoy muy contento por Cole”, admitió Alonso. “Porque he disfrutado viéndole jugar con esta dinámica, con esta libertad, con esta responsabilidad”. Fulham no encontró la manera de sujetarle. Cada vez que tocaba el balón, algo pasaba. Y cuando el tridente saltaba a la presión, lo hacía como una jauría perfectamente coordinada, obligando a los centrales rivales a jugar siempre incómodos.
Al acabar, a Palmer le preguntaron si, tras perderse el Mundial, se sentía descansado y listo para volver a ser el de antes, el que tanto añoró Stamford Bridge. Su respuesta, medio en broma, medio en serio, fue un dardo: “¿No has visto el partido?”. Difícil rebatirle.
El antídoto contra el tedio
Los números de posesión contaron otra historia: solo un 39% para Chelsea. Pero precisamente ahí apareció la mejor versión del equipo. Cada contraataque lanzado por Palmer, Rogers y Joao Pedro ofreció una pequeña ventana a lo devastador que puede ser este equipo si el tridente mantiene este nivel de precisión y agresividad.
La grada llevaba tiempo cansada de un fútbol plano, dominador del balón pero insulso. Secuencias interminables de pases hasta acabar abiertos en banda, con extremos como Alejandro Garnacho encarando línea de fondo, frenando, amagando el centro, volviendo atrás… y, cuando por fin llegaba el envío, demasiado a menudo se marchaba pasado o sin encontrar rematador. Fácil de defender, desesperante de ver.
El nuevo dibujo apunta a lo contrario. Palmer, Rogers y Joao Pedro actuando muy cerca entre sí, como un tridente estrecho dentro de un 3-4-2-1, se perfila como el antídoto ideal para esa circulación estéril. No es un invento aislado. Cuando Crystal Palace sorprendió al país levantando la FA Cup en 2025 con Oliver Glasner, fue precisamente ese 3-4-2-1 el que sostuvo buena parte de la hazaña.
Entonces, Eberechi Eze e Ismaila Sarr ocuparon los roles de mediapuntas interiores por detrás de Jean-Philippe Mateta. Funcionó de maravilla. Ahora, con Joao Pedro ofreciendo una amenaza mucho más móvil que la del francés, la versión de Chelsea puede tener un techo todavía más alto.
Hay, además, una complicidad que viene de lejos. Rogers y Palmer se conocen desde niños, desde los días en la academia de Manchester City. Esa amistad ya se deja notar. Los automatismos, las paredes rápidas, las miradas que sobran para entender el movimiento del otro.
“Poder jugar con un amigo tan cercano, día a día, semana tras semana a nivel de club, es un honor”, confesó Rogers, todavía con la sonrisa del debutante goleador.
El plan de Alonso
Alonso no esconde que el peso ofensivo de su proyecto recaerá en este tridente. Pero se niega a convertirlos en coartada para el resto. No quiere que el equipo viva de ellos mientras otros se esconden, como tantas veces sucedió la temporada pasada.
¿Va a construir el equipo alrededor de los tres? “No, construir el equipo con ellos”, corrigió. “Tienen que asumir responsabilidad, tienen que liderar al resto, inspirar al resto. Porque si ellos lo hacen bien, los demás seguirán”.
En el primer asalto, cumplieron con creces. El marcador apretado y los errores atrás recuerdan que el camino será largo, que la obra está lejos de estar terminada. Pero el boceto de la delantera ya está sobre la mesa.
Si este es solo el primer borrador del Chelsea de Xabi Alonso, la pregunta no es qué falló en Craven Cottage. La pregunta es hasta dónde puede llegar este tridente cuando la máquina empiece a funcionar de verdad.
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