Logotipo completo Juego Final

St Johnstone y St Mirren: La advertencia de Valakari

Simo Valakari no se deja engañar por el silencio que rodea a St Mirren. Mientras otros ocupan los titulares, el técnico de St Johnstone ve algo distinto gestándose en Paisley. Algo serio.

El equipo de Craig McLeish arrancó la Premiership con autoridad: 2-0 ante Falkirk, el equipo revelación del curso pasado. No fue un chispazo aislado. Llega después de una fase de grupos de la League Cup casi perfecta: tres victorias en cuatro partidos, 12 goles marcados y billete asegurado para la siguiente ronda en defensa de su título.

No es un arranque casual. Es un patrón.

Valakari, que acaba de devolver a St Johnstone a la Premiership tras un descenso inmediato al Championship la campaña anterior, lleva semanas observando de cerca a su próximo rival. Y lo admite sin rodeos.

“He estado muy impresionado”, subraya. Para él, la clave está en el contexto: un St Mirren que sufrió el curso pasado, que se salvó en el play-off y que, desde entonces, ha tenido tiempo para mirarse al espejo y ajustar su juego. “Han podido trabajar en su fútbol. Puedo ver lo que intentan hacer”.

Ese trabajo se nota en la mezcla de caras nuevas y viejas costumbres. St Mirren ha incorporado “buenos futbolistas”, pero no ha perdido lo que Valakari llama el “viejo ADN” del club. Siguen siendo duros. Muy duros. Un equipo que quiere imponerse físicamente, que disfruta “bulleándote”, metiéndote en duelos, incomodándote en cada balón dividido.

Esa combinación de oficio y hambre se apoya en algo igual de importante: experiencia en la Premiership. Varios jugadores saben lo que exige la categoría. Y, sin embargo, el técnico de St Johnstone detecta un matiz que puede convertirles en aún más peligrosos: la falta de ruido a su alrededor.

“Nadie esperaba nada de ellos y por eso están pasando un poco bajo el radar”, apunta. Mientras otros equipos cargan con la presión del escaparate, St Mirren avanza sin focos, construyendo identidad y resultados casi en silencio.

Valakari no ha dejado de seguirles. Habla de los partidos de pretemporada, de una idea clara que se repite, de un modelo reconocible. Y señala un ejemplo concreto: la primera jornada de liga en el campo de Falkirk.

Ir a Falkirk nunca es un trámite. La superficie, el estadio, el ambiente. No hay salidas fáciles en esta liga. Pero St Mirren fue allí y firmó un partido “muy sólido”. Supo cuándo pausar, cuándo guardar la pelota y cuándo acelerar. En los momentos justos, el equipo de McLeish se volvió vertical, atacó el espacio, lanzó desmarques peligrosos a la espalda de la defensa. Golpeó cuando debía.

Ese equilibrio entre pausa y agresión es lo que más llama la atención al técnico de St Johnstone. No ve un equipo que viva solo de la intensidad. Ve un plan.

El contexto también juega a favor de St Mirren. Llega al siguiente compromiso liguero con la inercia de la victoria en Falkirk y el impulso de la League Cup. “Ganamos el primer partido, ahora jugamos en casa”: Valakari percibe ese discurso interno, esa sensación de oportunidad. El club está construyendo momento, apretando el acelerador justo cuando la temporada empieza a definirse en sensaciones.

Y ahí entra St Johnstone. Recién ascendido, con la obligación de demostrar que su regreso a la Premiership no será una visita fugaz. El técnico no disimula la dificultad del reto. Habla de “un desafío duro”, pero también de algo más estimulante: una prueba que puede medir de inmediato el nivel real de su equipo frente a uno de los bloques más incómodos del inicio de curso.

St Mirren avanza sin estruendo. Valakari, al menos, ya ha encendido todas las alarmas. La cuestión ahora es sencilla y brutalmente competitiva: ¿quién aprovechará mejor este momento, el campeón silencioso de la League Cup o el recién ascendido que se niega a volver a caer?