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Milan busca victoria ante Lecce tras racha negativa

El calendario no da tregua, pero el regreso a casa llega en el momento justo para AC Milan. Tras un arranque prometedor en Serie A, el equipo de Ruben Amorim se ha topado con una racha incómoda y una derrota que escuece en Europa. El lunes, ante Lecce, el objetivo es simple y urgente: volver a ganar en liga.

La caída por 2-0 ante Benfica en el estreno de la Europa League dejó mal cuerpo. No por el rival, sino por la sensación de desconexión en momentos clave. Sin embargo, el escenario cambia por completo en el campeonato doméstico. Ahí, los rossoneri siguen invictos y se han ganado el derecho a encarar el duelo con cierta calma… pero sin margen para la complacencia.

Un invicto con carácter… y necesidad

Milan no ha perdido en Serie A, pero los últimos resultados han rebajado el entusiasmo inicial. Viene de tres partidos sin ganar entre todas las competiciones: dos empates y una derrota. La estadística habla, y el vestuario sabe que el San Siro exige respuesta inmediata.

Hay, eso sí, señales de carácter. El 2-2 ante Lazio fue un aviso: el equipo perdía 2-0 antes del minuto 40 y aun así rescató un punto. Reacción, orgullo y una segunda parte poderosa. Rasgos que se repiten en este arranque de curso: todos sus goles ligueros han llegado tras el descanso.

En casa, el precedente es positivo. En su único partido liguero como local hasta ahora, Milan resolvió con un 2-0 sólido ante Venezia a finales de agosto. Fue un partido sobrio, de control, muy en la línea del enfoque pragmático de Amorim: primero blindarse, después golpear.

Lecce llega mejor que el año pasado… y sin miedo

El relato de Lecce es distinto, casi opuesto al de la temporada anterior. El equipo de Eusebio Di Francesco ha arrancado mucho más firme: suma ya cinco puntos más que a estas alturas del pasado curso tras cuatro jornadas. Para un club que terminó solo cuatro puntos por encima del descenso, el cambio se nota.

Di Francesco, que venía de encadenar descensos con Venezia y Frosinone, logró el año pasado mantener a Lecce en la élite y se ganó la renovación. De momento, la apuesta funciona. El 3-2 frente a Monza en la última jornada fue un chute de confianza, y el hecho de llegar a San Siro tras una semana completa de descanso añade frescura a sus piernas.

El balance en liga es claro: dos victorias y dos derrotas. Irregular, sí, pero mucho más competitivo que el Lecce que sufrió hasta el final la temporada pasada. Aun así, el reto del lunes es de otro nivel.

Un historial que pesa

Los números entre ambos equipos inclinan el campo hacia un solo lado. Milan encadena 17 enfrentamientos ligueros sin perder ante Lecce, con 12 victorias en esa serie. La última vez que el conjunto giallorosso derrotó a los rossoneri fue hace más de 20 años. Una eternidad en términos futbolísticos.

La tendencia reciente es aún más contundente: en los tres últimos duelos, Milan ganó sin encajar un solo gol. El precedente más cercano en San Siro terminó 1-0 para el equipo milanista, un marcador que encaja perfectamente con la identidad actual del grupo de Amorim: control defensivo, pocos sobresaltos y un ataque que acelera cuando el partido madura.

Partido cerrado a la vista

Todo apunta a un encuentro de marcador corto. La estructura del Milan de Amorim está levantada sobre una base defensiva muy trabajada. No es un equipo que se lance al intercambio constante; prefiere administrar, cerrar espacios y elegir bien el momento para acelerar.

Tres de sus últimos cinco partidos oficiales terminaron por debajo de la línea de tres goles. En su único duelo liguero en casa, el 2-0 ante Venezia, el guion fue similar: partido controlado, sin excesos ofensivos, pero con eficacia cuando se abrió la puerta.

Los números del curso pasado refuerzan esa idea: en 21 de sus 34 encuentros de Serie A se vieron menos de tres goles. No es casualidad, es un patrón.

Lecce, por su parte, tampoco presenta cifras desatadas lejos de casa. Promedia un gol por partido como visitante y viene de marcharse sin marcar en su salida más reciente, ante Cagliari. Tres de sus últimos cinco encuentros oficiales también se quedaron por debajo de los tres tantos. El contexto invita a pensar en un marcador apretado, donde un detalle pueda decidir.

Milan, de menos a más

Si hay un rasgo que define a este Milan en el arranque liguero, es su manera de gestionar los tiempos. El equipo no entra a los partidos con un vendaval ofensivo, sino que crece con los minutos. Un dato lo resume todo: todavía no ha marcado un solo gol en la primera parte en Serie A esta temporada.

Sus siete tantos en el campeonato han llegado tras el descanso. Y hay más: el 86% de esos goles se han producido entre el minuto 60 y el 75. Es un equipo que aprieta cuando el rival empieza a acusar el desgaste.

Lecce, en cambio, todavía no ha encajado un gol en la segunda parte como visitante en este curso. Un contraste interesante. El pulso físico y mental tras el descanso será decisivo: o resiste Lecce ese arreón habitual del Milan, o el partido se inclinará de forma natural hacia el lado local en esa franja.

Once previstos y protagonistas

Amorim apunta a un once reconocible, con Mike Maignan bajo palos y una línea defensiva formada por Gila, De Winter y Pavlovic. En las bandas y el medio, nombres de peso: Chukwueze, Modric, Rabiot, Estupiñán y Loftus-Cheek, con Pulisic y Gonçalo Ramos como referencias ofensivas.

En Lecce, Falcone defenderá la portería, con Veiga, Siebert, Gabriel y Gallo en la zaga. Coulibaly, Ilic y Maleh darán equilibrio en la medular, mientras que Ndri, Monteiro y Stulic se encargarán de estirar al equipo y castigar cualquier despiste.

La previsión apunta a un 1-0 para Milan, con Gonçalo Ramos como principal candidato a desatascar el marcador. Un guion coherente con el tipo de partido que dibujan las cifras y con la necesidad del conjunto rossonero.

Un San Siro que pide reacción

Milan llega a su segundo partido liguero en casa con una mezcla de presión y oportunidad. La racha de tres encuentros sin ganar en todas las competiciones no admite más prórrogas. El rival llega lanzado de moral, pero con un historial en contra y dudas lejos de su estadio.

El contexto es perfecto para medir el carácter de este proyecto: ¿será solo un bache de septiembre o el inicio de una tendencia preocupante? La respuesta, el lunes, bajo los focos del San Siro.