Mikey Moore destaca en la victoria del Tottenham 3-0
El Tottenham volvió a casa y lo hizo con autoridad. 3-0 a Hoffenheim en un amistoso de pretemporada que dejó algo más que un buen marcador: dejó pistas claras sobre quién quiere hacerse un hueco en el once de Roberto De Zerbi.
El protagonista tuvo nombre y apellidos: Mikey Moore. Dos goles en la segunda parte, los dos asistidos por un eléctrico Mathys Tel, para rematar una noche que había abierto Richarlison con un tanto marca de la casa tras un centro perfecto de Andy Robertson.
El Tottenham Hotspur Stadium, en su primer partido desde aquella angustiosa salvación en mayo, vio a un equipo que todavía está en construcción, pero que ya enseña colmillo.
Moore y Bergvall, brillo en medio de la incertidumbre
El caso de Moore resume bien la pretemporada de los Spurs: talento, prisa por decidir el futuro y un entrenador que no quiere precipitarse. El joven de 19 años tenía prácticamente hecha una cesión al Köln la semana pasada. Esa operación está ahora en pausa. Y él se encargó de complicar aún más el debate.
Su primer gol fue casi silencioso: aparición en el área y simple empuje al centro raso de Tel. Celebración contenida, gesto serio, como si supiera que lo que estaba en juego iba más allá de un amistoso. El segundo, en cambio, llevó toda la emoción que le faltó al primero: desmarque, definición sutil tras otro pase de Tel y esta vez sí, alegría desatada. El canterano ha puesto su destino para esta temporada en un punto muerto. Y la decisión ya no será tan sencilla.
En paralelo, otro nombre propio: Lucas Bergvall. Hace dos meses parecía más fuera que dentro. Newcastle y Nottingham Forest llamaron a su puerta y su continuidad se volvió dudosa, alimentada por sus dudas sobre el tiempo de juego. De Zerbi, sin embargo, ha sido claro: quiere que se quede. Ha hablado con el sueco, ha tratado sus preocupaciones y le ha dado minutos en todos los amistosos.
Ante Hoffenheim, Bergvall respondió. Activo, participativo, pidiendo el balón y ofreciendo soluciones en la medular. No resolvió su futuro, pero sí reforzó el argumento de su entrenador: hay sitio para él en este proyecto si decide quedarse más allá del cierre del mercado.
Robertson entra por la puerta grande
Andy Robertson llegó desde Liverpool buscando algo que se le escapaba en Anfield: minutos. En este Tottenham, los está encontrando y los está aprovechando.
El escocés dominó el carril izquierdo. Centro tras centro, siempre con intención, siempre con peso en el juego. Su asistencia a Richarlison para el 1-0 fue de manual: carrera, espacio medido y un envío tenso, perfecto, que el brasileño solo tuvo que empujar.
Cuando firmó, muchos destacaron sobre todo lo que podía aportar en el vestuario: experiencia ganadora, jerarquía, carácter. Ante Hoffenheim demostró que su valor va mucho más allá de la pizarra emocional. Con Destiny Udogie todavía sin debutar en esta pretemporada y con dudas sobre su estado físico, Robertson ha aprovechado el hueco sin miramientos.
Hoy, todo apunta a que será titular en el estreno de la Premier League en el campo del Brentford. Y con este nivel, Udogie no solo tendrá que recuperarse; tendrá que desbancar a un lateral nueve años mayor que él, pero con un oficio que se notó en cada acción.
Kinsky se adueña de la portería
El 3-0 habla de los delanteros, pero la otra cara de la noche estuvo bajo palos. Antonin Kinsky firmó una actuación que consolida su nuevo estatus: es el número uno de De Zerbi.
El guardameta de 23 años respondió siempre que Hoffenheim asomó con peligro. Varias paradas de mérito sostuvieron el arco a cero y, cuando el rival cargó el área con centros, Kinsky se mostró seguro, saliendo con decisión y manejando el juego aéreo con autoridad.
Con los pies, otro punto clave en el sistema del técnico italiano, se le vio cómodo, participando en la salida de balón y arriesgando lo justo. Una imagen muy distinta a la de aquel partido en Madrid hace siete meses, su famosa “noche negra”, que parecía haberle cerrado puertas. Hoy la historia es otra: se ha ganado el puesto por delante de Guglielmo Vicario, ausente ante Hoffenheim con la Juventus pendiente de su situación.
Para Kinsky, el giro es radical. De duda a referencia en cuestión de meses.
Un equipo invicto… y con ausencias pesadas
No todo fueron buenas noticias en la lista de De Zerbi. Entre los ausentes, nombres que pesan: Micky van de Ven, James Maddison y Mateus Fernandes no participaron en la victoria. El técnico no quiso arriesgar, pero su ausencia alimenta la intriga de cara al inicio de la temporada.
El plan inmediato es claro: mismo rival, otro escenario. El domingo, Tottenham y Hoffenheim volverán a verse las caras en un amistoso a puerta cerrada en el campo de entrenamiento del club. Ahí, la afición espera noticias: minutos para los ausentes, pistas definitivas sobre quién parte como titular y quizá alguna señal sobre el futuro de jugadores como Moore o Bergvall.
Después, no habrá red de seguridad. El próximo sábado arranca la Premier League para el Tottenham, visitando al Brentford. De Zerbi llega invicto en pretemporada, con fichajes que ya marcan diferencias y una portería redefinida.
La cuestión ahora es sencilla y brutal a la vez: ¿será esta versión veraniega de los Spurs el punto de partida de una temporada de despegue o solo un espejismo antes del verdadero examen en la liga?
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