Merlin Röhl: La vida detrás de la cámara en Everton
Merlin Röhl, el mediocentro que dispara con los pies… y con la cámara
En el corazón de la vida diaria de Everton, entre las sesiones en Finch Farm y los vestuarios llenos de tensión previa al partido, hay un jugador que no solo lee el juego. También encuadra la escena. Merlin Röhl, 24 años, internacional sub-21 con Alemania, ha decidido contar su vida en Liverpool a través de un objetivo.
Su proyecto tiene título y personalidad propias: Behind the Lens: Life with Everton. No es un simple álbum de fotos promocional. Es un recorrido íntimo por las personas, los lugares y los pequeños dramas que han marcado su aterrizaje en el club de Goodison Park.
“Creo que son los recuerdos. Puedo aferrarme a algo que normalmente simplemente se va”, explica el centrocampista cuando habla de lo que le atrapa de la fotografía. No suena a pose. Suena a alguien que ha encontrado un refugio.
Del césped al objetivo
Röhl llegó a Everton en 2025, primero cedido desde Freiburg, y el club no tardó en atarlo en propiedad el verano siguiente. Con 1,91 de altura, un físico imponente y versatilidad para jugar en varios roles del centro del campo —e incluso cubrir el lateral derecho—, el alemán se había consolidado en la Bundesliga tras su paso por Ingolstadt, con 60 partidos a sus espaldas.
Pero mientras crecía como futbolista, descubrió otra pasión. Y no tiene que ver con tácticas ni con pizarras.
“A veces es simplemente hacer algo que disfruto”, cuenta. “Disfruto tanto jugando al fútbol y no puedo hacerlo todo el día, así que intento, fuera del fútbol, buscar cosas con las que pueda sentirme un poco como cuando juego”.
Ahí entra la cámara. No como capricho, sino como extensión de esa necesidad competitiva y creativa que muchos jugadores solo logran canalizar en el césped.
El otro Everton, el que casi nadie ve
Su álbum abre la puerta a un Everton que el aficionado rara vez alcanza: el Finch Farm cotidiano, las salas de recuperación, los silencios antes de un entrenamiento duro, los pasillos del vestuario donde se mezclan bromas, nervios y miradas serias.
Röhl acompaña con su cámara los trayectos con los compañeros, el viaje hacia los partidos, el ritual de los días de encuentro, en casa y a domicilio. La historia no se cuenta con palabras, sino con gestos: una venda que se ajusta, un botín en el suelo, una charla al oído, un abrazo rápido antes de salir al túnel.
El propio jugador reconoce que la fotografía le sirve para desconectar cuando el cuerpo ya ha dado todo por la mañana: “Tuve una sesión de entrenamiento dura y ya hice todo el trabajo que podía hacer en el campo. A veces, para relajarme, es simplemente salir, caminar un poco y hacer algunas fotos”.
Liverpool, de ciudad desconocida a hogar encuadrado
El proyecto no se limita a la burbuja del fútbol. Röhl ha ido conquistando Liverpool con paseos tranquilos, sin botas ni balón, solo con la cámara colgada al hombro.
Parques, playas, calles y rincones que no salen en las postales turísticas forman parte del relato. Es su forma de convertir Merseyside en algo más que un lugar de trabajo. Las imágenes dibujan el proceso: de recién llegado a alguien que empieza a llamar “casa” a una ciudad que, para muchos jugadores, es solo escala.
Un vestuario que aprende a mirar a cámara
No todos en el vestuario se sintieron cómodos desde el primer disparo. Al principio, la presencia de la cámara generaba cierta barrera, una incomodidad comprensible en un entorno tan cerrado como el de un equipo de élite.
“Al principio fue un pequeño paso que teníamos que superar, pero ahora todos están completamente tranquilos”, admite Röhl. La clave, dice, está en las relaciones que ha construido dentro del grupo: “Tengo una buena relación con todos mis compañeros y eso ayuda mucho a conseguir buenas fotos”.
La confianza se nota. Cuando el vestuario se relaja, las imágenes dejan de ser posados forzados y se convierten en escenas auténticas de la vida diaria de un equipo de Premier League.
Un libro con impacto más allá del fútbol
El proyecto no solo mira hacia dentro. Parte de los ingresos del libro se destinará al Everton Multi Academy Trust, respaldado directamente por Everton Football Club y Everton in the Community. La iniciativa enlaza la sensibilidad del jugador con el tejido social del club, reforzando esa conexión entre la élite y la comunidad que tanto se reivindica en Merseyside.
No es habitual que un futbolista utilice una faceta artística para apoyar de forma tan directa una causa ligada a la educación y al desarrollo local. Röhl lo hace con naturalidad, sin grandes discursos, dejando que las imágenes y la estructura del proyecto hablen por él.
El plano que falta: David Moyes
Entre tantas escenas capturadas, hay una ausencia ilustre. El entrenador, David Moyes, todavía no ha posado para la cámara de su centrocampista.
“Quizá le pregunte en el futuro”, comenta Röhl, entre serio y en broma. Luego matiza, dejando ver el respeto jerárquico que sigue marcando el día a día en cualquier club: “Pero quizá me da un poco de miedo afectar a mi puesto en el once”.
De momento, el técnico se mantiene fuera de plano. El tiempo dirá si acaba apareciendo en la próxima edición del álbum o si se mantiene como el gran personaje en la sombra de esta historia visual.
Lo que ya está claro es otra cosa: en un vestuario donde casi todo se mide en goles, asistencias y estadísticas, Merlin Röhl ha encontrado una forma distinta de dejar huella. A través de la lente, ha convertido su adaptación a Everton y a Liverpool en un relato propio. Y la pregunta ahora es inevitable: ¿cuántas historias más le quedan por contar desde detrás de la cámara mientras su carrera en la Premier League sigue creciendo?
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