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Bayer Leverkusen busca consolidarse ante un Stuttgart en crisis

Bayer Leverkusen recibe el sábado a un Stuttgart herido en el BayArena, en un duelo que enfrenta dinámicas opuestas y estados de ánimo que no pueden ser más distintos. Siete jornadas, siete puntos de distancia entre ambos. Leverkusen es cuarto con 13 puntos; Stuttgart, decimoquinto y con la sensación de que cada tropiezo pesa el doble para un equipo que, paradójicamente, disputa esta temporada la Champions League.

Stuttgart, entre la frustración y la autocrítica

El equipo de Sebastian Hoeness se ha metido solo en un laberinto. Cinco derrotas en siete partidos de Bundesliga, ni un solo empate y la sensación de que cada error se paga carísimo. El último golpe llegó en casa, con un 3-2 ante Borussia Mönchengladbach que dolió más por el contexto que por el marcador: el rival venía de seis derrotas consecutivas.

Hoeness reconoció después del partido que la autocomplacencia se había colado en el vestuario. El dato que lo delata: tres puntos en cuatro salidas. Stuttgart no se hace fuerte ni en casa ni fuera, y lejos de su estadio sufre aún más para sostener partidos y proteger su área.

La defensa se ha convertido en un problema estructural. El equipo presenta el segundo peor registro de xG concedido de la Bundesliga (17,5), una cifra que retrata a un bloque frágil, que permite demasiadas ocasiones claras. Y cuando un sistema defensivo se tambalea, cualquier visita a un campo en forma se convierte en una prueba de estrés.

Leverkusen, fortaleza en casa y una herida reciente

El consuelo para Stuttgart no aparece en el calendario. Leverkusen, dirigido por Carles Martínez, se ha hecho fuerte en el BayArena: tres victorias en tres partidos como local, ocho goles a favor y solo uno en contra. Ahí, el equipo juega con soltura, ataca con confianza y transmite la sensación de tener muy claro el plan.

La única mancha reciente es el 3-0 encajado ante Hoffenheim a domicilio el domingo. Un aviso. Un recordatorio de que la temporada no va sola y de que cualquier relajación tiene castigo inmediato. Martínez, además, mira de reojo al duelo de DFB-Pokal ante Nürnberg, con la prioridad clara de salir ileso en lo físico para no tocar demasiado un once que funciona.

En ataque, el faro se llama Patrik Schick. Seis goles en liga, referencia absoluta en el área y mejor jugador del equipo según las valoraciones estadísticas, con una nota de 7,79. Cuando Leverkusen llega a zonas de remate, el checo suele estar donde quema la pelota. A su alrededor, un bloque que se conoce y que, históricamente, domina este enfrentamiento: 19 victorias en los últimos 31 duelos directos.

Un duelo que suele traer goles

Este partido, en los últimos años, casi garantiza algo: ambos equipos ven puerta. En ocho de los últimos nueve enfrentamientos en Bundesliga marcaron los dos. No es un cruce que invite a la especulación ni a los cerrojos. Leverkusen propone, Stuttgart concede y, entre una cosa y otra, el marcador suele moverse.

Hay un matiz que rompe la estadística reciente: en casa, esta temporada, Leverkusen apenas ha encajado un gol en tres encuentros. Para Stuttgart, el reto es romper ese patrón. Y no es descabellado pensar que pueda hacerlo. Pese a su posición en la tabla, el equipo de Hoeness ocupa el séptimo lugar en la clasificación de xG a favor (13,9) y es segundo en ocasiones claras desperdiciadas (22). Genera, llega, se planta en el área rival. Lo que no hace es definir con frialdad.

Ese contraste —ataque que produce más de lo que refleja el marcador y defensa que ofrece demasiado— dibuja un escenario muy claro: Stuttgart tiene argumentos para marcar, pero también para salir castigado.

Leverkusen, favorito para ganar con margen

La tendencia en el BayArena es contundente. Leverkusen ha pasado por encima de rivales de peso: 4-0 a Union Berlin, 2-0 a RB Leipzig. Dos de esas tres victorias como local superaron con holgura la barrera de los dos goles de diferencia. Cuando el equipo se adelanta, no se conforma con administrar. Acelera.

Stuttgart, por contra, llega con solo cuatro goles marcados fuera de casa en toda la temporada y tres puntos sumados en cuatro desplazamientos. A las dudas colectivas se suman las bajas: Hoeness no puede contar con Dan-Axel Zagadou ni Josha Vagnoman, piezas importantes en la estructura defensiva. Y el recuerdo fresco de Gladbach —colista— anotando tres tantos en su propia casa alimenta las sospechas sobre la solidez del bloque.

Con ese contexto, un triunfo de Leverkusen por al menos dos goles de diferencia encaja con lo que ambos equipos vienen mostrando: un local que domina en su estadio y un visitante que sufre para sostenerse cuando el rival aprieta.

Maza, el hilo conductor

En medio del foco sobre Schick, hay otro nombre que empieza a ganar peso en Leverkusen: Ibrahim Maza. Es el segundo máximo goleador del equipo en Bundesliga con dos tantos y suma ya cuatro contribuciones directas (goles más asistencias) en este curso 2026/27. Las métricas lo colocan como el tercer mejor jugador de la plantilla, con una nota de 7,44, solo por detrás de Schick y Aleix García.

Su impacto va más allá del gol. Maza es el gran generador de juego ofensivo: lidera al equipo con 17 ocasiones creadas y un xA de 2,9. Si se combinan sus cifras de xG y xA, alcanza los 0,76 por 90 minutos, un registro de jugador determinante en tres cuartos de campo.

Las circunstancias también juegan a su favor. La lesión en el muslo de Christian Kofane y las ausencias de Martin Terrier y Moussa Diaby le abren de par en par la puerta de la titularidad. Con espacio, balón y responsabilidad, Maza se perfila como una de las grandes amenazas para una defensa de Stuttgart que ya llega tocada.

Once probables y una historia que se repite

Leverkusen apunta a un once continuista, con Flekken en portería; línea defensiva para Gutiérrez, Tapsoba, Quansah y Medina; un centro del campo de trabajo y criterio con Fernández y García; y por delante Tella, Maza y Tillman, todos al servicio de Schick como referencia ofensiva.

Stuttgart, por su parte, se perfila con Seimen bajo palos; Assignon, Mittelstädt, Hendriks y Jeltsch atrás; Stiller y Karazor en la sala de máquinas; y un tridente de mediapuntas con Leweling, Führich y Undav, por detrás de Demirovic, llamado a convertir las pocas o muchas ocasiones que su equipo sea capaz de generar.

Los números, la forma reciente y el contexto señalan en una dirección: un Leverkusen lanzado, un Stuttgart vulnerable y un duelo que, si mantiene la tradición, no se quedará corto de goles. La pregunta ya no es solo quién gana, sino cuánto tiempo más puede permitirse Stuttgart vivir tan cerca del abismo.