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Medvedev critica las pelotas de Roland Garros: "Son terribles"

Daniil Medvedev nunca ha sido de morderse la lengua. Esta vez, el ruso ha apuntado directamente a un elemento que suele pasar desapercibido para el gran público, pero que en el vestuario genera debates encendidos: las pelotas. Y, en concreto, las de dos Grand Slams.

Recién coronado en el Almaty Open, Medvedev concedió una entrevista al medio ruso Bolshe en la que le presentaron un dato llamativo: este año ha ganado el 81,4% de sus juegos de saque con pelotas Wilson y el 87,1% con pelotas de otras marcas. A partir de ahí, abrió el grifo.

“Wilson Roland Garros es probablemente la peor pelota”

Medvedev matizó primero un punto clave: no todas las Wilson son iguales.

“Las pelotas Wilson son diferentes. La pelota Wilson US Open es completamente distinta a la Wilson Roland Garros”, explicó, subrayando que, hasta donde sabe, no hay más variantes de la marca en el circuito. Y ahí llegó el dardo.

“Wilson Roland Garros, en mi opinión, es probablemente la peor pelota, peor que la pelota Head de Rotterdam. Es solo mi opinión, por supuesto. Jugué unos cuartos de final con ellas, no es que nunca haya ganado un partido. Alcancé los cuartos de final de Roland Garros con esas pelotas, pero para mí son simplemente terribles”.

El ruso recordó que antes se jugaba con Babolat en París y que, paradójicamente, con esas solía caer a las primeras de cambio.

“Antes eran Babolat. Siempre perdía en primera ronda, creo que no gané un solo partido, pero en mi opinión eran pelotas mucho mejores. Con ellas puedes jugar mejor tenis”.

La crítica no es menor. Roland Garros es el único Grand Slam en el que Medvedev nunca ha pasado de cuartos y también el único en el que este año no logró ganar ni un partido. El contexto alimenta el debate.

Un romance parcial con la pelota del US Open

Con las pelotas del US Open, el discurso cambia de tono, aunque no desaparecen las dudas.

“Wilson US Open es una historia diferente, más larga. En general, me gustaron más que lo contrario”, reconoció. Lo que no tiene claro es si las pelotas han cambiado o si ha sido él.

Medvedev relató una conversación con Andrey Rublev durante una gira en China, mientras se preparaban en Hangzhou, donde ambos terminaron llegando a la final.

“Estábamos entrenando y simplemente se sentía mejor que en América durante esas seis semanas. Estábamos jugando bien”, recordó. “Le dije: ‘Escucha, antes jugábamos bien, así que probablemente haya cambiado algo en nosotros, no en las pelotas’. Y él me dijo: ‘Escucha, no sé, a mí me parece que las pelotas han cambiado’. Yo pensé: ‘Vale, espero que sea eso, porque significaría que no fui solo yo el que jugó mal en América, que las pelotas también contribuyeron’”.

El ruso fue aún más gráfico al describir sus sensaciones en Estados Unidos: “No podía meter un revés en pista, se iba directo a la red hiciera lo que hiciera. Y cuando no puedo pegar el revés, no puedo ganar torneos. No va a pasar. Cuando la pelota se va a la red con el revés, me pierdo. Empiezo a pensar en jugar pickleball, curling y cosas así”.

El giro respecto a 2020: de la esperanza al desencanto

Las palabras de Medvedev llaman más la atención si se recuerda lo que dijo en 2020, cuando Roland Garros decidió cambiar de Babolat a Wilson, un movimiento que ya entonces generó polémica y que incluso llevó a Rafael Nadal a mostrar su descontento.

En aquel momento, Medvedev sonaba casi optimista. Señaló que las condiciones más frías y las nuevas pelotas podían ayudarle, porque no volaban tanto ni tomaban tanto efecto. Lo veía como una posible oportunidad, incluso una ventaja.

“Me gustan las pelotas porque el tenis es un deporte divertido e interesante… Es normal que cuando a un jugador no le gusta algo, a otro sí le pueda gustar. Hasta ahora me gustan. Creo que me vienen bastante bien”, dijo entonces.

Cuatro años después, el tono es otro. La estadística de servicio, los resultados en París y sus sensaciones con el revés han convertido lo que parecía una oportunidad en un foco constante de frustración. Y mientras el ruso dispara contra las pelotas de Roland Garros, la pregunta queda flotando en el circuito: ¿cuánto pesa realmente una pelota en la carrera de un campeón?