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Manchester United y Barcelona buscan refuerzos en el mercado

Mientras Europa mira al gran escaparate de la Champions League, los despachos de los gigantes del continente hierven. Los números, esta vez, hablan tan claro como los fichajes.

Manchester United se prepara para un verano agresivo

Manchester United presentó anoche su informe del tercer trimestre y dejó varios mensajes entre líneas. El primero, contundente: el club ha amortizado 110 millones de libras de su línea de crédito renovable, el mecanismo que suele utilizar para financiar fichajes. Traducido al lenguaje del mercado: hay margen para gastar.

Ese movimiento libera capacidad inmediata para invertir en la plantilla. No es una declaración pública de guerra al mercado, pero se le parece bastante.

El informe también confirmó una venta de jugador por 31,36 millones de libras. Se trata, según se apunta, de la operación de Rasmus Hojlund, cuyo traspaso definitivo a Napoli se activó tras la clasificación del conjunto italiano para la Champions League. Un ingreso importante, sumado a la reducción de deuda operativa, que dibuja un escenario de “musculatura financiera” poco habitual en los últimos años de Old Trafford.

Si el club decide lanzarse a una reconstrucción profunda, las cuentas ya no serán la excusa.

Barcelona mira a Londres: Hincapié entra en el radar

En paralelo, Barcelona vuelve a mirar a la Premier League para reforzar su defensa. Según informa el Daily Mail, el club azulgrana estudia un movimiento por Piero Hincapié, central de Arsenal, a solo días de la final de la Champions League.

La operación nace complicada. En el Camp Nou son plenamente conscientes de ello, pero el perfil del ecuatoriano seduce: joven, zurdo, con jerarquía para salir jugando y experiencia ya en la élite europea.

Hincapié pertenece a Bayer Leverkusen, pero se encuentra cedido en Arsenal con una opción de compra de 45 millones de libras y un 10% de plusvalía en una futura venta. Los londinenses tienen la intención de ejecutar esa opción de compra y convertir el préstamo en un traspaso definitivo.

Para Barcelona, eso supone entrar en una puja cuesta arriba: cualquier negociación partiría por encima de esos 45 millones y con la necesidad de convencer a un Arsenal que no tiene urgencia alguna por vender. El coste no sería solo económico, también político: arrebatarle a los actuales campeones de la Premier League a un defensa que consideran parte de su proyecto.

Konaté da marcha atrás y se despide de Liverpool

La otra gran sacudida llega desde Anfield. Ibrahima Konaté, que hace apenas unas semanas hablaba abiertamente de su continuidad, saldrá de Liverpool este verano como agente libre.

El giro es llamativo por el contexto y por el timing. Tras el triunfo por 2-1 ante Everton el mes pasado, el francés aseguró que el acuerdo para renovar estaba “cerca” y se mostró convencido de seguir: había “una gran posibilidad” de continuar, explicó, dejando la sensación de que solo faltaban flecos burocráticos.

Aquellas palabras dibujaban un escenario de estabilidad en la zaga, en un verano ya marcado por las salidas de Mohamed Salah y Andy Robertson. Sin embargo, el central ha cambiado de rumbo. No firmará un nuevo contrato y abandonará el club sin dejar un solo euro en caja.

Para Liverpool, la pérdida es doble: deportiva y patrimonial. Para el jugador, se abre la puerta a una subasta silenciosa entre clubes dispuestos a incorporar a coste cero a un defensa en plena madurez competitiva.

El mercado aún no ha abierto formalmente, pero los movimientos ya han empezado. Y con United con dinero fresco, Barcelona buscando un central de garantías y Konaté libre en el horizonte, el verano promete mucho más que simples retoques.

Manchester United y Barcelona buscan refuerzos en el mercado