Logotipo completo Juego Final

Leboeuf critica a Mbappé: ¿egoísmo o juego en equipo?

Kylian Mbappé vive otro año descomunal en lo individual. Goles a raudales, récords pulverizados, portadas aseguradas. Pero el debate que le rodea ya no es si es decisivo. Es si juega para sí mismo o para el equipo.

El delantero de Real Madrid cerró la pasada temporada con 42 tantos con la camiseta blanca, su segundo premio de máximo goleador en LaLiga, y en el Mundial 2026 llevó las cifras a otro planeta: ya es el máximo artillero de la historia de Francia, con 66 goles, y nadie ha marcado más que él en la gran cita de la FIFA, donde suma 22 dianas. Números de época.

El problema está en el escaparate de los títulos. Ahí la vitrina no acompaña a la leyenda estadística. Y cuando se habla de Balón de Oro, el nombre de Mbappé empieza a perder peso frente a candidatos como Harry Kane, Rodri, Lamine Yamal o Khvicha Kvaratskhelia.

“Todo lo que hace parece para él”

Frank Leboeuf, campeón del mundo con Francia y ahora analista, no se mordió la lengua al valorar la situación del capitán bleu y su obsesión pública con el Balón de Oro. En declaraciones a GOAL, en un acto con Mr Gamble, apuntó directamente al carácter del delantero.

“Nadie puede decir que Raphinha es mejor ‘nueve’ que Kylian Mbappé porque es la primera vez que Raphinha juega como nueve, mientras que Mbappé lleva casi 10 años haciéndolo y marcando goles de forma constante”, recordó el excentral.

Ahí llegó el giro. “Sin embargo, todo lo que Mbappé hace en el campo da la sensación de que es para él, mientras que con Raphinha sientes que todo lo que hace es para el equipo. Ese es el problema”.

Raphinha, reconvertido a referencia ofensiva en el Camp Nou y con 14 goles en la temporada, se ha convertido en el contraste perfecto que utiliza Leboeuf. Un futbolista menos brillante en el escaparate global, pero al que ve más entregado al colectivo.

El Balón de Oro, en el punto de mira

Mbappé no ha escondido su deseo de ser considerado “el mejor jugador del planeta”. Lo ha dicho en público. Lo ha repetido. Para Leboeuf, ese discurso le está pasando factura.

“Cuando Mbappé dice que quiere ganar el Balón de Oro, eso lo dice todo. Ese es mi problema. Nunca deberías hablar del Balón de Oro de esa manera”, lanzó. “Salir en los medios para expresar su deseo y su voluntad de ganar el Balón de Oro es molesto porque da la razón a sus críticos”.

El exinternacional francés fue todavía más directo: “Piensan que es egoísta, y él lo está demostrando. Real Madrid no está jugando bien ni ganando partidos, y aun así está hablando del Balón de Oro. No. Empieza a ganar partidos y a marcar goles con tu equipo”.

Para Leboeuf, el mensaje que debería escuchar Mbappé es otro: “Di que quieres ganar LaLiga y la Champions League. Deja de hablar del Balón de Oro, no es importante”.

El exdefensa se adelantó a posibles reproches: “La gente puede decir que estoy celoso porque no gané el Balón de Oro, pero estoy bien. Tengo cariño por Kylian Mbappé, pero a veces, cuando habla con los medios, no es bueno para su imagen”.

La Champions, la pieza que falta

Si Mbappé quiere, algún día, ese Balón de Oro que se le resiste, la ruta parece clara: necesita conquistar la Champions League. Hasta ahora, la ve por televisión mientras su antiguo club, Paris Saint-Germain, encadena dos títulos seguidos en Europa.

El contexto en Madrid no ayuda. El equipo, ahora bajo las órdenes del “Special One” José Mourinho, no ha arrancado la temporada 2026-27 con la autoridad que se espera del club blanco. Con dudas en el juego y resultados irregulares, perseguir la 16ª Copa de Europa se antoja una empresa cuesta arriba.

Leboeuf, prudente pero escéptico, lo ve así: “Real Madrid en la Champions League, es demasiado pronto para decir nada”. Y tiró de ejemplo cercano: “Vimos a Paris Saint-Germain sufrir al inicio de la temporada en Ligue 1 y en la Champions en los dos últimos años, para despertarse en diciembre y dominar a todos”.

La esperanza blanca pasa por la pizarra y el carácter del técnico portugués. “Ojalá Mourinho encuentre la solución para hacer mejor al equipo”, deseó Leboeuf.

Críticas al arbitraje y un vestuario difícil

El francés también aprovechó para apuntar a lo ocurrido en el derbi del fin de semana. “En el derbi no entendí cómo Atletico Madrid terminó el partido con 11 jugadores y Real Madrid con 10. Entiendo por qué expulsaron al jugador blanco, pero hubo dos entradas de roja clara de Atletico Madrid”, denunció.

“Estoy de acuerdo con Mourinho, ni siquiera necesitas una rueda de prensa después del partido, solo enseña las imágenes y ya está”, añadió, cargando de paso contra el videoarbitraje. “Los árbitros de VAR en Inglaterra, Francia y España tienen que despertar porque no está funcionando”.

Más allá de los colegiados, Leboeuf ve un reto mayúsculo para Mourinho puertas adentro. “Sabíamos que cuando Mourinho llegara iba a necesitar tiempo para asentarse, y todavía no sabemos si va a funcionar”, advirtió. “Con los egos en el vestuario y la mentalidad de los jugadores, incluso para alguien con un carácter fuerte como Mourinho, va a ser muy difícil arreglar lo que está mal en Real Madrid”.

El espejo del Barça y la batalla de estilos

En su análisis, Leboeuf dibujó un contraste muy claro entre la cultura de Barcelona y la realidad actual de Real Madrid. “Barcelona tiene una cultura de jugar juntos que está ahí desde Johan Cruyff o incluso antes. Desde hace 50 o 60 años, el principio básico en Barcelona ha sido jugar juntos, pese al talento individual”, explicó.

Esa línea, dice, se ha mantenido con los entrenadores que han pasado por el banquillo azulgrana: “[Pep] Guardiola lo mantuvo, [Ronald] Koeman lo mantuvo y Hansi Flick lo hace ahora”. El resultado es reconocible: “Aunque no se centren tanto en defender, marcan tantos goles que es imposible contenerles. Es un juego bonito, entretenido”.

Mourinho representa lo contrario. “Sabemos que Mourinho quiere jugar de otra manera. Cuando volvió en 2013 cambió la mentalidad e hizo que Real Madrid ganara siendo duro y agresivo, algo aceptable en el fútbol”, recordó Leboeuf.

El desafío está en repetir esa transformación con una generación distinta. “Se necesita tiempo para volver a esa mentalidad, y no sé si Mourinho es capaz de repetir lo que hizo en 2013”, confesó. “Ojalá, por él, por Real Madrid y por los aficionados, que pueda. Pero tengo mis dudas con la generación actual de jugadores, porque es muy difícil cambiar esa mentalidad egoísta”.

Entre el hambre de Balón de Oro de Mbappé, la exigencia de títulos colectivos y la batalla de estilos entre los dos gigantes de España, la pregunta queda flotando en el aire: ¿será capaz el francés de cambiar el foco de sí mismo al equipo justo cuando más lo necesita su carrera?