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Iraola marca el rumbo en Liverpool: desarrollo tras el mercado

Andoni Iraola ha marcado el tono de su etapa en Liverpool con un mensaje nítido: el mercado se ha acabado, ahora el trabajo es suyo. El técnico vasco se declaró “muy feliz” con todas las incorporaciones realizadas desde su llegada y asumió la responsabilidad de exprimir al máximo una plantilla que ha cambiado piezas, pero no su ambición.

El gran foco, inevitablemente, cae sobre Bradley Barcola. Fichaje estrella del verano, 123 millones procedente de Paris St-Germain, el francés ya está disponible para el debut de la Premier League ante Ipswich Town este viernes. Un movimiento de peso que contrasta con las posiciones que el club decidió no reforzar.

Sin fichaje en el lateral derecho ni en el medio

Liverpool optó por no acudir al mercado para reforzar el lateral derecho ni el centro del campo, una decisión que Iraola defendió sin titubeos.

“¿Quería más fichajes? Al final, el club ha decidido que los fichajes que hemos hecho son los que van a mejorar al equipo, mejorar las posiciones”, explicó. Hubo otras opciones sobre la mesa, reconoció, pero quedaron descartadas por motivos “a veces deportivos o económicos”. Simplemente, “no tenía sentido en el mercado” lanzarse a por esos movimientos.

El mensaje fue claro: no se trata de cantidad, sino de coherencia. Y de aquí en adelante, de trabajo. “Estoy contento ahora. Tengo mucha calidad en el equipo. Ahora es el momento para mí y para los jugadores de desarrollar lo que tenemos”.

Un plan trazado desde enero

El verano de Liverpool no empezó en junio. El acuerdo de 60 millones por el central Jeremy Jacquet se cerró ya en enero, como parte de una planificación que el club ha ido ejecutando con calma. Bajo el mando de Iraola han llegado también el extremo Victor Munoz, fichado de Osasuna por 34,5 millones, y el defensa Ronald Araujo, cedido por Barcelona.

Tres perfiles diferentes, tres piezas para un entrenador que quiere un equipo agresivo, intenso y vertical. Barcola por fuera, Munoz como amenaza adicional y Jacquet para apuntalar la zaga, con Araujo como refuerzo de élite en la línea defensiva. El dibujo está claro. Ahora falta que cobre vida sobre el césped.

Sin sustituto para Curtis Jones

Donde sí hubo una salida importante fue en el centro del campo. Curtis Jones se marchó a Inter Milan por 30 millones y Liverpool decidió no buscarle reemplazo directo. Un gesto de confianza en lo que ya hay dentro de la plantilla.

Jones disputó 49 partidos la temporada pasada, un volumen nada menor. Pese a ello, Iraola considera que tiene recursos suficientes por dentro: Dominik Szoboszlai, Ryan Gravenberch, Alexis Mac Allister y Wataru Endo como centrocampistas consolidados, además del joven Trey Nyoni empujando desde atrás.

“En el centro del campo tenemos buenos números”, subrayó el técnico. A partir de ahí, la responsabilidad vuelve a señalarle. “Ahora es cuestión de tomar las decisiones correctas por mi parte. Estoy encontrando las mejores combinaciones y entramos en un periodo en el que vamos a jugar muchos partidos. Tendremos la oportunidad de ver las opciones que tenemos y las combinaciones que tenemos. Es una cuestión de entrenamiento”.

No se esconde. Sabe que, sin más fichajes en esa zona, cada elección de once, cada rotación y cada ajuste táctico le mirarán directamente a él.

Gakpo, pieza intocable

Entre entradas y salidas, hubo un nombre que el club blindó: Cody Gakpo. Manchester City presentó una oferta de 80 millones por el neerlandés. Liverpool la rechazó. Y Iraola no ocultó su alivio.

Dijo estar “contento de mantener a Cody Gakpo porque es un jugador valioso”. El mensaje, de nuevo, va más allá de la frase: en un verano de grandes movimientos, el club decidió que su atacante no estaba en venta.

Con Barcola llegando por una cifra récord, Munoz sumándose al frente ofensivo y Gakpo retenido pese al interés de un rival directo, Iraola se encuentra con un arsenal considerable en ataque. Sin excusas.

El técnico ya ha dejado clara su postura: el mercado ha hecho su parte. A partir de ahora, todo dependerá de si es capaz de convertir esta plantilla cara y talentosa en un equipo reconocible, competitivo y, sobre todo, ganador. La Premier no espera a nadie.