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Drogheda remonta en Tolka Park y hunde a Shelbourne

Drogheda vuelve a remontar en Tolka Park y hunde aún más a Shelbourne

La historia se repite en Tolka Park. Igual que en su última visita, Drogheda United volvió a golpear desde atrás, se levantó tras encajar primero y se llevó los tres puntos con un 2-1 que duele a Shelbourne y alimenta la fe de los de Kevin Doherty.

La noche empezó bien para los locales. O al menos eso parecía.

Shelbourne pega primero… y se desinfla

Shelbourne llegaba tocado, con una temporada muy por debajo de lo esperado y con la racha doméstica de John Russell ya convertida en una losa. Y el golpe temprano no ayudó: Sean Boyd, uno de los tres cambios respecto a la derrota ante Derry City, tuvo que abandonar el campo a los 10 minutos tras una caída aparatosa en un choque con el central Andy Quinn. Primer mazazo.

Antes de eso, Dan Kelly ya había avisado. El extremo recibió y soltó un latigazo que se fue por poco por encima del larguero de Luke Dennison. Era el primer aviso serio de Shels.

Drogheda, pese a todo, no se escondió. Doherty, pese a recuperar a Mark Doyle y Shane Farrell tras sanción, repitió el once que había ganado 2-0 a Sligo Rovers tres días antes. Los Boynesiders llegaron a Dublín con la idea clara: jugar y morder.

A los 17 minutos creyeron haber encontrado premio. Brandon Kavanagh colgó una falta desde la izquierda, Conor Keeley se elevó y cabeceó a la red. Grito ahogado: el asistente levantó el banderín por fuera de juego.

Y justo cuando esa decisión iba en su contra, el destino giró en el otro área.

En el 22, un magnífico balón diagonal del recién ingresado Rodrigo Freitas encontró la carrera de Kelly. Conor Kane rompió el fuera de juego al dar un paso en falso, y el extremo se plantó solo ante Dennison. Definición de delantero en racha: toque sutil por encima del guardameta y sexto gol liguero del curso. 1-0 y Tolka Park por fin sonreía.

Con el viento a favor, Shels quiso rematar. Seis minutos después, Sean Moore se metió hacia dentro desde la derecha y probó con un disparo potente. Dennison respondió fuerte de manos y evitó el segundo.

El partido se abrió. Al otro lado, Ed Beach tuvo que intervenir por primera vez para atrapar un disparo seco de Ethan O’Brien. Drogheda avisaba de que no se iba a ir del partido.

Poco después, los visitantes reclamaron penalti cuando Keeley pareció ser agarrado por Odhran Casey dentro del área. El árbitro dejó seguir. El enfado de Drogheda no se apagó… y acabó transformado en una obra de arte.

La joya de Davis cambia el guion

En el 39 llegó el momento del partido. Warren Davis, el mismo que ya había firmado un doblete en el 4-3 en Drumcondra en abril, se inventó un gol para enmarcar.

El pequeño delantero mostró una mezcla de tenacidad y talento fino. Se abrió paso entre cuatro rivales, se quitó marcadores de encima y, como guinda, le hizo un caño a Jack Henry-Francis antes de perfilarse y colocar el balón en la escuadra. Quinto gol de la temporada, probablemente el más bello. 1-1 y un silencio de asombro en la grada local.

El golpe psicológico fue enorme. Drogheda se marchó al descanso con la sensación de tener el partido donde quería. Shelbourne, con la duda instalada.

Burney sentencia en un balón parado

Shels salió del vestuario con intención de reaccionar. Moore volvió a aparecer por la derecha y probó suerte, esta vez con un disparo desviado. Era un intento más de encender a un equipo que no termina de arrancar con Russell.

Al otro lado, Thomas Oluwa empezó a ganar duelos. Se metió en el área a base de potencia, se abrió hueco y su disparo fue bloqueado por Kameron Ledwidge. Era un aviso de que Drogheda no se conformaba con el empate.

Y el castigo para los locales llegó a balón parado. En el 57, Davis forzó una falta tras ser derribado por Milan Mbeng. Kavanagh tomó la responsabilidad. Su centro fue quirúrgico. Leo Burney se deshizo de la marca de Ledwidge y, casi a bocajarro, cabeceó a la red. 2-1. Remontada consumada.

Quedaba media hora y Shelbourne se lanzó a por el empate. Russell movió el banquillo: entraron Ali Coote y Mipo Odubeko, y más tarde Will Jarvis, buscando piernas frescas y algo de chispa en tres cuartos. El asedio fue más de intención que de claridad.

La mejor ocasión para igualar llegó envuelta en polémica. Un disparo de Kelly en el tramo final golpeó en Keeley dentro del área y los locales pidieron mano y penalti. Nada. El árbitro volvió a ignorar las protestas.

Drogheda resistió con oficio hasta el pitido final. Tres puntos enormes, otra remontada en Tolka Park y una sensación clara: este equipo se niega a aceptar el papel de víctima.

Tabla, rachas y presión

El triunfo, que sigue al conseguido el viernes ante el colista Sligo Rovers, tiene peso específico en la lucha por la permanencia. Drogheda sale reforzado, iguala a puntos con Waterford en la octava plaza y ve cada vez más cercana la posibilidad de escapar del puesto de play-off de descenso.

Shelbourne, en cambio, se mira al espejo y no se reconoce. Solo dos puntos por encima de Drogheda, sin victorias domésticas desde que Russell tomó el cargo en julio y con siete partidos ya sin ganar en competiciones nacionales. El margen se estrecha, la paciencia también.

En Tolka Park, la pregunta ya no es solo cómo se ha escapado otro partido ganado. Es cuánto tiempo más puede aguantar este proyecto sin una reacción contundente en el césped.

Drogheda remonta en Tolka Park y hunde a Shelbourne