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Dodi Lukebakio y su historia con el Milan

Hubo un momento en el que Dodi Lukebakio pudo haber celebrado goles con la camiseta del Milan, no contra ella como ocurrió el miércoles en San Siro. El fútbol eligió otro camino.

La Gazzetta dello Sport rebobina hasta agosto de 2025. En aquellos días, el Milan negociaba con el Marseille por Adrien Rabiot. En las oficinas rossoneras, otro nombre circulaba con insistencia: Dodi Lukebakio. La antigua dirección deportiva, con Igli Tare al mando, llegó a preguntar por él. El perfil encajaba, el interés era real.

El contexto también empujaba. Tras el fichaje frustrado de Conrad Harder, el Milan buscaba un sustituto para Samuel Chukwueze, que hacía las maletas rumbo al Fulham. Entre las opciones aparecía el extremo belga, que venía de firmar 11 goles en España con el Sevilla. Números serios, juego aún más serio.

Rápido, versátil, zurdo, con un disparo limpio y venenoso. Esas cualidades las conoció de cerca Davide Bartesaghi hace apenas dos noches. Demasiado de cerca. Lukebakio atacó su banda, encaró, recortó, castigó. El tipo de futbolista que, visto desde el banquillo equivocado, deja una pregunta incómoda: “¿y si…?”.

Al final, nada cuajó. Las conversaciones no pasaron de esa fase tibia en la que los nombres se mueven, se analizan, se comparan… y se descartan. Mientras el Milan tomaba otro rumbo, Lukebakio cerraba su propio capítulo.

El belga dejó España y, a principios de septiembre, firmó por el Benfica por unos 25 millones de euros, con un contrato de cinco años y una cláusula de rescisión fijada en 50 millones. A partir de ahí, las trayectorias se separaron de forma definitiva: el club italiano eligió otro proyecto; el jugador, otra liga, otro escaparate.

Su gol en San Siro fue casi una clase práctica de su manual. Zurdo natural, le encanta partir abierto, recibir cerca de la cal, encarar hacia dentro y buscar el centro tenso o el disparo cruzado al segundo palo. Exactamente la secuencia que desembocó en el 0-1 del miércoles por la noche. Un movimiento que el Milan había estudiado en informes… y terminó sufriendo en carne propia.

A sus 28 años, Lukebakio ya ha tejido una carrera nómada y exigente: Bélgica, Inglaterra, Alemania, España y ahora Portugal. No ha sido un viaje de relleno. Suma 33 partidos con la selección de Bélgica y seis goles, una presencia constante en un combinado que rara vez regala minutos.

Su relación con el gol no es casualidad. Ya ha alcanzado las dobles figuras en una misma temporada con Hertha Berlin, Fortuna Düsseldorf y Sevilla. Tres camisetas, tres contextos distintos, el mismo instinto en el área.

Ahora la pregunta se traslada a Lisboa. Con el Benfica, con un rol importante y un entorno que potencia a los atacantes, ¿volverá a superar la barrera de los diez goles? La respuesta marcará no solo su temporada, sino también cuánto costará sacar a Dodi Lukebakio de Da Luz la próxima vez que un gigante europeo llame a su puerta.