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Craig Bellamy reafirma su compromiso con Gales tras rechazar a Burnley

Craig Bellamy no se mueve. El seleccionador galés ha dejado claro que su futuro inmediato sigue ligado a Gales, después de reconocer que fue él quien rechazó la oferta de Burnley durante el verano.

El técnico de 47 años mantuvo conversaciones con el club de Championship para sustituir a Scott Parker tras el descenso de los Clarets desde la Premier League. La Federación de Fútbol de Gales había autorizado en junio que Bellamy hablara con Burnley, después de que el club activara una cláusula de compensación en su contrato.

El interés, admite, le hizo pensar. Dos años después de firmar un acuerdo de cuatro, Bellamy llegó a valorar seriamente dejar el cargo de seleccionador. Lo llamó “halagador”. Pero no dio el paso.

“Tenía una decisión que tomar y la tomé”, explicó con contundencia. “No se rompió nada. Dije que no, que no era para mí. Eso fue todo. No hubo ningún portazo ni nada por el estilo. Simplemente no era lo que quería”.

La tentación de volver al día a día de un club existió. La rechazó. “Tomé la decisión de quedarme porque este es el lugar adecuado para mí”, insistió. “Ya estaba en un rol y esto, Gales, era lo que yo quería”.

El exdelantero fue todavía más allá al explicar el contexto personal: “Fue halagador; a todos nos gusta que nos alimenten el ego y sentirnos deseados. Pero para mí, para mi pareja, para mis hijos, este es el sitio. No vimos nada que pudiera movernos de aquí”.

Respeto a Burnley, compromiso con Gales

Bellamy habló por primera vez de todo este episodio al anunciar su lista de 28 jugadores para los partidos de Nations League A contra Portugal, Dinamarca y Noruega. El tema Burnley era ineludible.

Su pasado en Turf Moor pesó. Allí vivió una etapa exitosa como asistente de Vincent Kompany, y ese vínculo le llevó a escuchar con respeto la propuesta. Pero solo escuchar.

La incertidumbre del verano abrió un debate incómodo. Algunos exjugadores advirtieron que el seleccionador tendría que volver a ganarse a parte de la afición. En redes y foros, varios seguidores mostraron su decepción, sobre todo porque las conversaciones con Burnley llegaron pocas semanas después de que Bellamy asegurara que “no iba a ninguna parte”.

Él no rehúye la mirada crítica, pero tampoco se desvía de su línea. “Sé cómo se puede ver”, admitió. “Pero solo tengo a una persona a la que demostrarle algo, y ese soy yo”.

El golpe de la eliminación para el Mundial 2026, tras la derrota en los penaltis contra Bosnia-Herzegovina en la repesca de marzo, todavía pesa en el ambiente. Bellamy lo sabe. Y, aun así, defiende su forma de trabajar: “Estoy cómodo con la decisión que he tomado. Siempre he estado comprometido con todo lo que hago y eso no ha cambiado”.

¿Le preocupa tener que reconquistar a los aficionados? “Ahora, ¿ganar a la gente? No lo sé, esa es la verdad”, respondió sin adornos.

Entre la volatilidad del banquillo y el sueño de 2028

El arranque de su etapa al frente de Gales en 2024 fue potente: sustituyó a Rob Page, encadenó resultados sólidos y firmó un ascenso invicto a la máxima categoría de la Nations League. El equipo parecía en plena escalada.

El fracaso en la clasificación para el Mundial ha cambiado el tono del entorno. Las críticas han crecido. Bellamy no se esconde y subraya que, al final, solo mandan los marcadores. También recuerda algo que cualquier entrenador tiene presente: nadie puede prometer nada en un oficio tan inestable.

Habló abiertamente de esa “volatilidad” en los banquillos y evitó garantizar que cumplirá los cuatro años de contrato. Pero cuando se le preguntó si sigue teniendo como objetivo dirigir a Gales en la Euro 2028, con la posibilidad de jugar partidos en Cardiff, no dudó.

“Oh, me encantaría”, respondió. “Pero eso es dentro de dos años. Nada está garantizado. No soy diferente, no soy más especial que nadie en este trabajo”.

Entre la seducción de un regreso al fútbol de clubes y el reto de liderar a una selección que sueña con un gran torneo en casa, Bellamy ya ha elegido. Ahora le tocará a Gales demostrar en el césped si esa apuesta conjunta merece llegar viva a 2028.