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Carrick y el batacazo del United en la Premier League

El arranque de la Premier League dejó dos golpes sonoros para los gigantes que soñaban con pelear por el título. Manchester United se desplomó 2-0 en el campo de Hull y Tottenham, después de gastar más de 200 millones de libras, fue barrido 3-0 por Brentford. Dos proyectos millonarios, dos debuts ligueros para olvidar.

United, desbordado por un Hull diezmado

El United de Michael Carrick llegó al MKM Stadium con el cartel de aspirante al título tras su tercer puesto de la temporada pasada. Salió con una lección de realidad. Y dura.

Semi Ajayi y Nobel Mendy golpearon en la primera parte y dejaron a los de Carrick tambaleándose antes del descanso. Hull, recién regresado a la Premier por primera vez desde 2017 y con diez bajas por lesión, jugó como si nada de eso importara: intenso, agresivo, vertical. United, en cambio, ofreció muy poco para justificar las expectativas.

El partido dejó, eso sí, una nota histórica para el fútbol australiano. Debutó el joven defensor de los Socceroos, Lucas Herrington, fichado desde Colorado Rapids por una cifra cercana a los 33 millones de dólares australianos. Con apenas 18 años, entró en el minuto 64 y firmó una actuación sobria que ya le empieza a abrir la puerta a la titularidad.

Para United, el resto fue un ejercicio de impotencia. No hubo reacción real, ni sensación de poder discutirle el trono al vigente campeón, Arsenal, que el viernes había abierto la defensa del título con un contundente 3-0 ante Coventry.

Carrick, sin embargo, evitó el incendio público. Ni gritos ni reproches en caliente, un contraste evidente con el final tormentoso de su predecesor, Ruben Amorim.

«Vinimos aquí para ganar, así que no llevarnos nada es enormemente decepcionante. No es una buena sensación, pero no va a cambiar nuestra dirección como equipo o como club», afirmó el técnico. Y remarcó su idea de control emocional: «Hay que seguir como siempre. No hace falta que todos gritemos y creemos caos. Calma no significa que no haya emoción».

El mensaje es claro: nada de volantazos tras un primer tropiezo. Pero la imagen dejó preguntas incómodas para un equipo que aspira a pelear de verdad con Arsenal.

Tottenham se hunde ante un Brentford desatado

Si lo de United fue preocupante, lo de Tottenham rozó lo bochornoso. Más de 200 millones de libras invertidas en refuerzos, un once lleno de caras nuevas… y un 3-0 encajado frente a un Brentford armado con un presupuesto muy inferior, pero con las ideas cristalinas.

Roberto De Zerbi apostó fuerte desde el inicio: Sandro Tonali, Andrew Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke salieron de titulares, mientras que Mateus Fernandes entró en la segunda parte. El plan, sobre el papel, era ambicioso. Sobre el césped, se desmoronó.

Brentford olió sangre y no perdonó. Keane Lewis-Potter y Vitaly Janelt marcaron en la primera mitad para el equipo de Keith Andrews, que desnudó todas las costuras de un Tottenham frágil, descoordinado y sin respuestas. Tras el descanso, Michael Kayode firmó el tercero y convirtió la tarde en humillación.

Pudo ser peor. Igor Thiago falló un penalti que habría puesto el 4-0. El marcador final fue duro; la sensación de inferioridad, todavía más.

Para un club que se salvó del descenso a Championship en la última jornada del curso pasado y que ha invertido una fortuna para no repetir el sufrimiento, la derrota abre un interrogante serio sobre el rumbo del proyecto.

Debut amargo para Sage, golpe feliz para Leeds

La jornada también dejó un estreno gris para otro técnico recién llegado. Pierre Sage, nuevo entrenador francés de Crystal Palace, cayó 2-0 en su visita a Everton.

El listón estaba altísimo. Bajo el mando de Oliver Glasner, los Eagles levantaron la FA Cup en 2025 y la UEFA Conference League la temporada pasada. Pero Glasner se marchó a Nottingham Forest en verano y Palace apostó por Sage, que venía de llevar al Lens al segundo puesto de la Ligue 1 y a ganar la Copa de Francia.

En Goodison Park, su equipo dominó tramos del juego, pero el golpe lo dio Everton. En el minuto 42, Kiernan Dewsbury-Hall robó el balón a Daniel Muñoz y soltó un disparo cruzado y potente al palo largo de la portería de Dean Henderson. Un mazazo contra la dinámica del partido.

Thierno Barry remató la faena en el 53, con un cabezazo imparable a centro de Iliman Ndiaye. Dos zarpazos, cero puntos y un inicio cuesta arriba para el nuevo proyecto de Palace.

El propio Glasner tampoco celebró en su debut con Nottingham Forest. En el City Ground, Leeds se llevó un triunfo por 1-0 gracias a una falta lejana de Anton Stach en el minuto 88, que se le escapó a Matz Sels. El golpe fue doble: derrota en casa y aviso inmediato de su próximo rival, porque ambos volverán a verse el martes en la segunda ronda de la League Cup.

Ipswich vuelve a lo grande

En Portman Road, el regreso de Ipswich a la Premier tuvo el guion que sueña cualquier recién ascendido: sufrimiento, reacción del rival y un gol agónico para cerrar la noche.

Emersonn abrió el marcador en el minuto 24 con un tanto en su debut. Sunderland respondió antes del descanso, en el 39, con un magnífico tiro libre de Nilson Angulo. El partido se encaminaba al reparto de puntos hasta que, en el minuto 90, Jack Clarke apareció para decidir.

Control, rosca y balón a la red. Gol que vale tres puntos y que estrena con victoria la etapa de Gary O’Neil, sustituto de Kieran McKenna en el banquillo de Ipswich.

Una Premier en ebullición desde el primer fin de semana

El telón solo acaba de levantarse y ya hay historias potentes en cada rincón: un United desorientado, un Tottenham carísimo pero frágil, un Palace que añora a Glasner, un Forest que no arranca, un Ipswich que se ilusiona.

Y lo más grande aún no ha empezado del todo. El domingo, Manchester City inicia su vida sin Pep Guardiola con Enzo Maresca al mando, debutando ante Bournemouth. También se estrena el nuevo Liverpool, ahora sin Mohamed Salah y bajo la batuta de Andoni Iraola, que se mide a Newcastle.

Arsenal ya ha marcado territorio con ese 3-0 a Coventry. La pregunta es quién estará realmente preparado para seguirle el ritmo cuando el ruido del primer fin de semana se convierta en la rutina implacable de la temporada.