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Canelo Álvarez recupera autoridad en su regreso

Saúl “Canelo” Álvarez no solo reapareció. Recuperó territorio. Recuperó cinturón. Y, sobre todo, recuperó autoridad.

Trece meses después de su última pelea, el mexicano regresó al cuadrilátero en Riad, Arabia Saudita, para derrotar por decisión unánime a Christian Mbilli y reconquistar el campeonato supermediano del CMB. Ante un rival invicto, joven y hambriento, el veterano de 36 años tiró de repertorio clásico: oficio, agresividad medida y una puntería que sigue marcando diferencias en la élite.

Mbilli llegaba sin conocer la derrota. Salió a imponer ritmo, a probar cuánto quedaba del antiguo monarca absoluto. Encontró, muy pronto, una respuesta incómoda: un Canelo que tal vez ya no vuela con la misma velocidad de antaño, pero que sabe manejar cada centímetro del ring y cada segundo del reloj.

De la duda a la respuesta

La noche tenía una carga extra. Era la primera aparición de Álvarez desde la derrota ante Terence Crawford en septiembre de 2025, un golpe que abrió un debate inevitable: ¿cuánta gasolina le quedaba al ídolo de Guadalajara?

En Riad, esas dudas chocaron con la realidad de las tarjetas y, sobre todo, con la sensación visual. Canelo se adueñó de los intercambios importantes, castigó con precisión, soportó los intentos de Mbilli por cambiar la pelea a base de volumen y cerró el combate con la imagen de un campeón que todavía manda.

El veredicto de los jueces fue claro. El récord profesional del mexicano se estira ahora hasta 64-3-2, con 39 triunfos por nocaut. Pero el número, esta vez, cuenta menos que el mensaje: sigue ahí, sigue vigente y sigue ganando peleas grandes.

El eco en el mundo del boxeo

Las reacciones no tardaron en inundar las redes. Una de las voces más ruidosas volvió a ser la de Jake Paul, siempre atento a cualquier movimiento que pueda derivar en un gran espectáculo.

“Fuera del ring 13 meses pero sigue siendo el mismo Canelo. Respeto”, escribió el estadounidense en redes sociales, antes de dejar un matiz que muchos leyeron como reto velado: “Sí recibió muchos golpes. Bailaremos, amigo mío, bailaremos”.

No es la primera vez que ambos nombres se cruzan en el imaginario de una posible megapelea. Antes de que Álvarez firmara su lucrativo acuerdo con la Riyadh Season de Turki Alalshikh en 2025, ya se hablaba de un choque entre la superestrella mexicana y el youtuber convertido en boxeador. La victoria en Arabia reaviva inevitablemente ese ruido de fondo.

Desde el Reino Unido llegó una de las descripciones más crudas y certeras. El exboxeador, promotor y analista David Coldwell resumió la pelea en tres palabras que corrieron como la pólvora: “Old manned him”. Lo “abueló”, lo manejó con la experiencia de quien ha visto todos los estilos y ya no se impresiona con nada.

Un veterano que todavía incomoda

Mientras el resto del mundo del boxeo digiere lo ocurrido, el triunfo de Canelo deja una sensación clara: el reinado de la nueva generación tendrá que seguir esperando. Mbilli probó su resistencia, su ritmo, su valentía. No alcanzó. Cuando la pelea se volvió una cuestión de detalles, la experiencia del mexicano marcó la diferencia.

Álvarez no solo recuperó un cinturón. Recuperó la narrativa. Volvió a poner su nombre en el centro de las conversaciones, entre elogios, análisis y desafíos públicos. Y lo hizo con una actuación que, sin ser perfecta, recordó por qué durante años fue el punto de referencia de la división.

La pregunta ya no es si Canelo está acabado. La verdadera incógnita, después de Riad, es otra: ¿quién se atreve ahora a ser el siguiente en comprobarlo en el ring?