Cabo Verde busca hacer historia en el Mundial 2022
En Houston, a medianoche, once camisetas azules saldrán al césped con algo mucho más grande que un simple partido en juego. Pico Lopes y Cabo Verde persiguen un billete histórico a las rondas eliminatorias en su primer Mundial. Al otro lado del Atlántico, en una pequeña aula de Dublín, aquel niño que vio rodar un televisor para seguir a Irlanda en 2002 ya no es espectador: ahora es protagonista.
En el archipiélago frente a Senegal serán las 23.00. Un país entero contendrá la respiración. En Irlanda, a la una de la madrugada, familiares, amigos, compañeros de Shamrock Rovers y aficionados incondicionales sacrificarán el sábado por la mañana para verlo en directo en RTÉ2. La odisea mundialista del capitán de Shamrock Rovers ha atrapado a la afición irlandesa como pocas historias recientes.
De Yokohama a Houston
El escenario es claro: tras un soberbio 0-0 ante España y un 1-1 frente a Uruguay, Cabo Verde se clasifica con un empate o una victoria ante Arabia Saudita. El eco es inevitable. Hace 24 años, en Japón, Irlanda necesitaba exactamente lo mismo ante el mismo rival. Aquella vez, los goles de Robbie Keane, Gary Breen y Damien Duff abrieron la puerta a los octavos de final del Mundial 2002.
Lopes, en la previa del torneo, recordó cómo el profesor detuvo la clase y permitió que el televisor entrara en el aula para ver aquel duelo en Yokohama. Hoy, el círculo se cierra: le toca a él enfrentarse a los saudíes con el pase en juego.
“¿No sería increíble que la historia se repitiese y que fuera ese tipo de victoria la que nos lleve a la siguiente fase?”, deslizó el central. No es nostalgia. Es ambición.
El defensa, sin embargo, no se deja llevar por el romanticismo: “Es una gran oportunidad para nosotros y no podemos caer en pensar que será un partido fácil o un resultado asegurado. Creo que Arabia Saudita es un muy buen equipo. Tienen calidad real en el equipo que puede hacer daño. No nos vamos a dejar llevar. Solo centrarnos en el partido y ojalá podamos conseguirlo”.
Un debutante sin complejos
Bubista, seleccionador de Cabo Verde, tampoco se arruga ante el peso del momento ni ante el decorado mundialista. Sabe que su equipo no llega por invitación.
“Estamos muy felices de poder participar en el Mundial. El fútbol pertenece a todos. No pertenece solo a los países más ricos”, reivindicó el técnico, consciente de lo que significa ver a un país de poco más de medio millón de habitantes codearse con las grandes potencias.
Sobre el rival, ni una concesión al tópico: “Arabia Saudita es un equipo muy organizado. Tienen grandes transiciones, es un oponente difícil, pero vamos a confiar en nuestra organización. Tenemos confianza en nuestro plan”.
El plan, de momento, funciona. Ante España, Cabo Verde no solo resistió: firmó un 0-0 que dio la vuelta al mundo y apenas concedió una falta en todo el encuentro, una estadística que habla de disciplina y concentración al límite. Después, frente a Uruguay, dio un paso más: primer gol de su historia en un Mundial, obra de Kevin Pina con un libre directo que desató la locura en el banquillo africano, y un empate que mantiene el sueño intacto.
Todo en sus manos
Lopes reconoce que el vestuario llega a esta tercera jornada con la confianza a flor de piel. Y con una claridad absoluta sobre lo que hay en juego.
“El ambiente es bueno. Es el último partido de grupo, pero entramos en él con todo por jugar”, explica el capitán. “Todo está en nuestras manos, así que sabemos lo que significa una victoria para avanzar a la siguiente ronda. Tenemos muchas ganas de atacar el partido desde el inicio”.
El central no habla de sorpresa, sino de objetivo cumplido a medias: “No diría esperado, pero sí es la posición en la que queríamos estar. Sabíamos que sería difícil, pero sabíamos que podíamos lograrlo si lo creíamos”.
Los dos primeros encuentros eran, sobre el papel, la parte más empinada del camino. España y Uruguay, jerarquía pura. Salir de ese tramo con dos puntos cambia el paisaje.
“Sabíamos que los dos primeros partidos serían muy difíciles. Sacar dos puntos de ellos fue enorme y probablemente nos da ese pequeño impulso para el último partido, dado el formato de la competición”, admite Lopes. Ahora, el cálculo es sencillo: empatar sirve, ganar dispara la ilusión.
Cabo Verde, el “condado 33” de Irlanda
La eliminación de la República de Irlanda en la repesca ante Chequia dejó un vacío en una afición acostumbrada a volcarse en los grandes torneos. Chequia ya está fuera. Irlanda ni siquiera llegó. En medio de ese desierto, la figura de Pico Lopes y la valentía de Cabo Verde han encontrado un hueco en el corazón irlandés.
“Soy muy consciente. Muchos de mis amigos, mucha de mi familia, me envían cosas cada día y es increíble. Estoy realmente abrumado por el apoyo del pueblo irlandés”, confiesa el defensa.
No es solo simpatía a distancia. Es adopción emocional. “Se han volcado de verdad y han apoyado todo, adoptando casi a Cabo Verde como un segundo país. Creo que alguien mencionó lo del condado 33. Es brillante. Tengo muchas ganas de agradecer a todos cuando vuelva a casa”.
Antes de ese regreso, espera dejar algo más que una anécdota. En Houston, bajo los focos, Cabo Verde se juega su lugar entre los 16 mejores del mundo. En Dublín, en Praia y en cada rincón donde alguien se reconozca en esta historia, la noche será larga.
Si en 2002 un niño irlandés vio cómo Irlanda derribaba a Arabia Saudita para seguir viva en Japón, esta vez ese mismo niño, convertido en capitán de Cabo Verde, tiene la oportunidad de escribir su propia versión del mismo capítulo. La pregunta ya no es si el país está preparado para soñar, sino qué hará si mañana despierta y descubre que el sueño continúa.
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