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Aston Villa refuerza su plantilla con Nicolas Jackson y busca a Ibrahim Mbaye

Aston Villa ha dado otro golpe en el mercado. El club de Birmingham ha hecho oficial el fichaje de Nicolas Jackson procedente de Chelsea, una operación que se convierte en el traspaso más caro de su historia… por segunda vez en la misma ventana de fichajes.

Según informa Sky Sports News, Villa pagará un fijo de 47,5 millones de libras por Jackson, una cifra que, con variables, podría elevarse hasta los 65 millones. El paquete total supera así los 59,5 millones desembolsados por Johan Manzambi a comienzos del verano. Récord batido. Y vuelto a batir.

Jackson, el elegido para sustituir a Watkins

El movimiento no es casual ni estético. Jackson llega para ocupar el lugar de Ollie Watkins, que está a un paso de marcharse a Al Hilal por unos 50 millones de libras. El delantero inglés, ausente en el partido frente a Brighton, se encuentra pasando reconocimiento médico antes de cerrar su traspaso a Arabia Saudí.

Villa pierde a su referencia ofensiva de los últimos años, pero responde con un delantero de impacto inmediato. Jackson aterriza con el peso de la etiqueta de fichaje récord y la responsabilidad de sostener el gol en un equipo que no quiere frenar su crecimiento en la Premier League.

Acuerdo verbal por Ibrahim Mbaye

El club no se detiene ahí. Aston Villa ha alcanzado también un acuerdo verbal con Paris Saint-Germain para el fichaje del extremo Ibrahim Mbaye. Las cifras se mueven en torno a los 47 millones de libras entre ambas entidades.

La decisión llega tras un revés en el mercado: Villa había intentado incorporar al atacante de AC Milan Rafa Leao, pero el portugués terminó decantándose por Galatasaray. Lejos de lamentarse, la dirección deportiva viró rápido hacia Mbaye.

El internacional del PSG, que suele actuar por la banda derecha, disputó 24 partidos de Ligue 1 la pasada temporada, con tres goles y dos asistencias. Un perfil vertical, joven y con margen de crecimiento, que encaja en la mezcla de talento emergente y experiencia que persigue Unai Emery.

Liverpool también sondeó su fichaje en este mercado, aunque finalmente dirigió sus esfuerzos hacia otro compañero de Mbaye en París, Bradley Barcola. Villa, más decidido, ha avanzado hasta ese acuerdo verbal que acerca al senegalés a la Premier League.

Un verano de terremoto en Villa

El mercado de Aston Villa no se entiende sin la palabra “reconstrucción”. El equipo ha perdido piezas importantes: Youri Tielemans, Morgan Rogers, Ezri Konsa y Lucas Digne ya han salido, mientras que, además de Watkins, todo apunta a que Emiliano Martínez también abandonará el club.

En paralelo, la lista de llegadas es contundente: Alejandro Garnacho, Johan Manzambi, Leon Goretzka, Joao Gomes, Aaron Wan-Bissaka, Matteo Ruggeri y ahora Nicolas Jackson. Un bloque prácticamente reconfigurado línea por línea.

Emery, lejos de sonar derrotado por las salidas, defiende el plan. Antes del duelo frente a Arsenal en el Monday Night Football, el técnico español explicó la hoja de ruta del club de cara al cierre del mercado, fijado para el 1 de septiembre.

“Tomamos algunas decisiones porque son buenas para el club. Intentamos competir lo mejor posible, pero algunas situaciones están claras”, señaló.

Para Emery, vender en el momento adecuado también forma parte del crecimiento: “No queremos ser un club vendedor, pero nuestra responsabilidad está ahí. Para el club es un buen negocio”.

El entrenador insiste en que la ambición deportiva no se toca: “No cambia nuestras prioridades para ser competitivos. Debemos seguir siendo los mismos. Un desarrollo fuerte con los jugadores”.

Confianza en el nuevo proyecto

Emery se muestra convencido de que los fichajes encajan en su idea de equipo: “Estoy confiado y positivo. Los jugadores que estamos incorporando son buenos jugadores. Necesitamos encontrar el equilibrio entre experiencia y futbolistas con un enorme potencial”.

El técnico admite que le gustaría retener a algunas de sus figuras, las que han sostenido el éxito reciente, pero asume el contexto: “Por supuesto, quiero mantener a algunos jugadores, los que nos ayudaron a tener éxito. Pero lo acepto porque ya he vivido esta misma situación antes”.

El plan, asegura, no cambia: “Espero seguir haciendo las cosas de manera especial y diferente. El objetivo es avanzar progresivamente en la misma dirección. Necesitaremos tiempo”.

Tiempo. Y paciencia. Porque Villa se ha metido de lleno en una apuesta de alto riesgo: despedir a referentes, batir dos veces su récord de traspasos y remodelar casi por completo el once de un equipo europeo. La pregunta ya no es si se atreve, sino hasta dónde puede llegar esta nueva versión de Aston Villa cuando la ventana se cierre y el balón dicte sentencia.