Amorim se reencuentra con Manchester United en amistoso
Ruben Amorim vuelve a cruzarse con Manchester United por primera vez desde aquella ruptura abrupta de enero. Entonces, la etapa de 14 meses del técnico portugués en Old Trafford terminó de forma ruidosa: una rueda de prensa encendida en Elland Road y el despido inmediato por parte de INEOS. Sin despedidas amables. Sin paños calientes.
El destino, caprichoso, los junta ahora en Polonia. Manchester United se mide a AC Milan en el último amistoso de pretemporada, este sábado a las 15:45 (hora del Reino Unido). Un simple amistoso en el calendario, pero con demasiadas historias cruzadas como para tratarlo como un partido más.
El último ensayo de Carrick antes de la verdad
Para Michael Carrick, la cita es algo muy distinto: es el examen final antes del debut liguero en Hull. El técnico quiere salir de Polonia con una idea clara de su once tipo, así que no se esperan demasiados experimentos.
Senne Lammens apunta a la portería. Delante de él, el regreso de Harry Maguire como jefe de la zaga marca el tono de una defensa todavía condicionada por las ausencias. Con Lisandro Martínez y Matthijs de Ligt fuera de combate, Carrick debe elegir compañero para Maguire entre Leny Yoro y Ayden Heaven. El joven inglés parte con ligera ventaja.
En los laterales, el duelo a la derecha vuelve a encenderse. Diogo Dalot parece ganar metros en su pulso con Noussair Mazraoui, mientras que en la izquierda Luke Shaw apenas tiene oposición real y se mantiene como fijo.
En la sala de máquinas, la baja de Mason Mount abre la puerta a una pareja nueva. Youri Tielemans y Andrey Santos se perfilan como doble pivote, con Bruno Fernandes por delante, con libertad para conectar líneas y marcar el ritmo ofensivo.
Arriba, las lesiones también mandan. Benjamin Sesko sigue sin estar disponible, así que Bryan Mbeumo volverá a ejercer de referencia ofensiva. Ese movimiento libera el costado derecho para Amad Diallo, mientras que el flanco izquierdo tendrá dueño distinto: Matheus Cunha debería ocupar el lugar que en el último ensayo fue para Patrick Dorgu.
El probable XI de Manchester United (4-2-3-1): Lammens; Dalot, Maguire, Heaven, Shaw; Tielemans, Santos; Amad, Fernandes, Cunha; Mbeumo.
Viejos aliados, viejas heridas
Cuando Amorim mire al otro lado, verá mucho más que un once rival. Verá rostros que marcaron su etapa en Manchester, para bien y para mal.
Entre los primeros, dos compatriotas que siempre estuvieron cerca: Bruno Fernandes y Diogo Dalot. Ambos mantuvieron una buena sintonía con el técnico luso. A esa lista se suma Harry Maguire, cuya carrera en el club vivió una notable recuperación bajo la dirección de Amorim, después de meses de dudas y críticas.
Amorim también tiene debilidad por Amad Diallo. El marfileño firmó sus mejores tramos con la camiseta del United durante el mandato del portugués, y en Italia incluso se ha llegado a especular con un posible futuro reencuentro entre ambos en Milan.
Pero no todo son abrazos pendientes.
En el banquillo de Carrick esperan jugadores que respiraron aliviados cuando Amorim abandonó Carrington. El caso más simbólico es el de Marcus Rashford. El internacional inglés podría disputar su primer partido con el United en más de 18 meses precisamente ante el entrenador que prácticamente le empujó fuera del club de su infancia. Si pisa el césped, no será un minuto cualquiera.
Tampoco hay afecto entre Amorim y Kobbie Mainoo. Durante la etapa del portugués, el joven centrocampista quedó relegado a un papel secundario, casi testimonial. Tras la llegada de Carrick, explotó. Su ascenso se ha convertido en una especie de réplica silenciosa a las decisiones anteriores del banquillo.
Y aún queda otro capítulo incómodo: Harry Amass. El joven lateral tuvo su propio choque con el ahora técnico del Milan, después de que Amorim lo utilizara, junto a Chido Obi, como ejemplo de canteranos del United que estaban teniendo dificultades. Aquellas palabras no cayeron en saco roto. Ambos respondieron con mensajes en redes sociales, crípticos pero claros, que fueron borrados poco después.
Un amistoso con sabor a juicio
Sobre el papel, es el último partido de preparación antes de que la temporada se ponga seria. En la práctica, es algo más. Para Carrick, una prueba de fuego para afinar su once. Para Amorim, un reencuentro incómodo con un pasado reciente que dejó cicatrices profundas en Manchester.
En Polonia no solo se mide Manchester United contra AC Milan. También se mide la memoria de un vestuario con su antiguo jefe. Y esa batalla, a veces, pesa tanto como el marcador.
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