Vicario y De Zerbi: La salvación de Tottenham en Premier League
Guglielmo Vicario todavía no está al cien por cien. Viene de una operación de hernia, ha pasado un mes mirando desde la banda, impotente. Pero en la última jornada, cuando Joao Palhinha marcó contra Everton, el italiano salió disparado hacia el banquillo y casi estranguló a Roberto De Zerbi en un abrazo de pura liberación. No era solo un gol. Era la confirmación de que Tottenham seguía siendo equipo de Premier League.
El guardameta no duda a la hora de señalar al responsable de ese giro de guion.
«Este club merece al menos quedarse en la Premier League. Es lo mínimo que puedes conseguir en este club», subraya el portero de 29 años. «A veces pierdes el foco, la esperanza, muchas cosas… pero por suerte Roberto llegó y nos dio muchísima confianza».
Tottenham venía hundido, sin fe ni fútbol. Con De Zerbi, sumó 11 puntos en los últimos seis partidos y se agarró a la categoría cuando el suelo ya temblaba.
El impacto de De Zerbi: menos teoría, más vida
Vicario describe un vestuario tocado, un grupo que había perdido algo más que partidos. Había perdido el pulso.
«Ha sido una temporada muy larga. Sufrimos mucho como equipo. También yo, por muchas razones diferentes», admite. La permanencia no fue un premio, fue una necesidad. «Era algo por lo que trabajamos, especialmente desde que llegó Roberto».
El italiano detalla qué cambió su compatriota puertas adentro. No habla primero de tácticas ni pizarras.
«Tuvo muchas charlas con los jugadores. Yo hablé mucho con él. No podía ayudarle en el campo, pero intenté hacerlo detrás de escena», cuenta el guardameta. El mensaje inicial fue directo: volver a jugar para el escudo y reconectar con la gente.
De Zerbi pidió a todos que se agruparan alrededor del equipo. Que el entorno se cerrara en torno a los jugadores en el momento más duro. El resultado, según Vicario, se vio en la grada: «La respuesta del público fue increíble. La sentimos».
La consecuencia se vio en el césped. Un Tottenham distinto en carácter, en ánimo y, sí, también en juego. «Desde la próxima temporada habrá un Tottenham Hotspur diferente, seguro», avisa el portero.
Kinsky, del infierno de Madrid a héroe inesperado
Si hay un nombre que simboliza la resurrección bajo De Zerbi, es el de Antonin Kinsky. El checo, de 23 años, venía marcado por una noche para olvidar en Madrid ante Atletico, cuando el entonces técnico interino Igor Tudor lo retiró a los 17 minutos. Una cicatriz pública para un portero joven.
En ausencia de Vicario, Kinsky respondió donde más duele: bajo palos, con foco y presión. Paradas decisivas ante Wolves, Leeds y Everton sostuvieron al equipo en el tramo final.
Vicario no se sorprende. Cuando De Zerbi le preguntó por él, fue claro.
«Ha estado increíble, impresionante, lo hizo de forma increíble», relata. «Yo estaba seguro de su fortaleza mental y de su capacidad. Cuando hablé con Roberto el primer día que firmó, me preguntó cómo estaba Toni y le dije: “Creo que está totalmente recuperado de lo que pasó, porque en el fútbol puede pasar”».
Kinsky lo confirmó con hechos. «Esa es su mayor fuerza en el campo», destaca Vicario. «Estoy muy orgulloso de él, hizo paradas realmente importantes para mantenernos en la liga y se merecía su momento».
El italiano resume la montaña rusa del checo con una frase que también sirve para el propio Tottenham: «A veces el fútbol son bajones, creo que él tuvo la brillantez de mostrar sus subidas». Sobre todo en esos dos o tres últimos partidos, donde cada intervención valía una categoría.
Un Tottenham más duro… también sin balón
Vicario, relacionado con un posible regreso a Italia y con Inter Milan en el horizonte de rumores, se centra en recuperarse del todo. «Estoy confiado y ahora tengo un descanso para estar listo para la próxima temporada», asegura. Lo dice con la mirada ya puesta en el proyecto De Zerbi.
La plantilla, y el propio vestuario, sienten que algo se ha movido en el club.
«Claro que estamos ilusionados», reconoce el guardameta. «Roberto ha sido tremendamente importante para nosotros. Lo cambió todo. Cambió el ánimo, las sensaciones, el fútbol también, porque necesitábamos fútbol en el campo, estábamos sufriendo para jugar bien».
De Zerbi llegó con fama de técnico ofensivo, de posesión y juego elaborado. Vicario añade un matiz clave: la solidez. «Es muy conocido por el fútbol que quiere jugar, pero la fase defensiva desde que llegó ha sido increíblemente buena».
El ejemplo más reciente está en el duelo ante Everton: «Concedimos solo un disparo, en el que Toni hizo esa gran parada al final del partido. Durante 95 minutos no concedimos ningún tiro». Un dato que habla de un equipo ordenado, agresivo en la presión, mucho más fiable sin balón.
Y no solo se trata del once inicial. «Los chicos, todos, jugaran o no, le siguieron de una forma fantástica», remarca Vicario. «Ese es el crédito que se merece, y puedo decir que sin él este resultado no habría sido posible».
Un agradecimiento y un aviso
Vicario no se guarda nada al valorar al técnico que ha cambiado la dinámica del club.
«Quiero darle las gracias desde el fondo de mi corazón porque estábamos sufriendo mucho y nos dio mucha alegría en todos los aspectos», confiesa.
Tottenham ha evitado un golpe histórico. Ha sobrevivido a una temporada que olía a desastre. Con De Zerbi al mando, un vestuario reactivado y un Kinsky renacido bajo palos, el miedo al descenso se transforma ahora en una pregunta distinta: hasta dónde puede llegar este nuevo Tottenham cuando empiece el curso sin mirar al abismo.
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