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Tottenham se reinventa en el mercado de fichajes

Durante años, en el norte de Londres se mascaba la frustración. Ventanas de fichajes tímidas, operaciones a cuentagotas y la sensación permanente de que Tottenham miraba el mercado desde la barrera mientras otros se reforzaban de verdad. Todo eso ha saltado por los aires este verano.

Tras dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17 de la Premier League, el club ha decidido dejar de coquetear con el desastre. Roberto De Zerbi, llamado a liderar la reconstrucción, por fin ha recibido un respaldo acorde al discurso ambicioso del club.

Un giro radical tras la era Levy

La salida de Daniel Levy, histórico símbolo de control férreo en las negociaciones, ha cambiado el tono de las conversaciones en los despachos. El guion se ha dado la vuelta de forma inmediata.

Tottenham ha superado con holgura la barrera de los 200 millones de libras en fichajes. Nombres como Mateus Fernandes, Sandro Tonali y Jan Paul van Hecke destacan en una lista que habla de inversión seria y de un proyecto con intención de competir, no solo de sobrevivir.

El club no se ha limitado a tirar de talonario. Incorporaciones como Andrew Robertson y Marcos Senesi a coste cero demuestran que también hay olfato y paciencia. Fichajes con experiencia, sin peaje de traspaso, que completan un verano agresivo pero no descontrolado.

Sin embargo, el verdadero cambio de tendencia quizá se vea mejor en el otro lado del balance.

La nueva cara de Tottenham en las ventas

Históricamente, Spurs no ha sido precisamente un maestro en vender caro. Más bien lo contrario: jugadores saliendo por menos de lo esperado, operaciones que dejaban la sensación de oportunidad perdida. Este verano, esa narrativa empieza a resquebrajarse.

Ashley Phillips es el siguiente nombre en la rampa de salida. Según informó Michael Bridge, de Sky Sports, Middlesbrough mantiene negociaciones avanzadas para fichar al central en propiedad. No se trata de una cesión más, sino de un traspaso definitivo.

Las cesiones previas de Phillips en Championship han hecho su efecto. El defensa ha ganado cartel y Tottenham está preparado para capitalizarlo. Aunque la cifra exacta no ha trascendido, el periodista Alan Nixon ya apuntó que el club londinense aspira a ingresar más de 10 millones de libras por él.

El dato clave está en el contexto: Spurs pagó apenas 2 millones para ficharlo desde Blackburn hace cuatro años. Hablamos de un beneficio muy significativo por un jugador que, en realidad, no ha llegado ni a estrenarse con el primer equipo en competición oficial. Negocio puro.

Middlesbrough, cliente recurrente

Si el acuerdo ronda esos 10 millones, ni siquiera sería la mejor operación del verano con Middlesbrough como socio. Ahí entra en escena otro nombre: Will Lankshear.

El conjunto del Riverside ya había hecho una apuesta fuerte por talento procedente de Tottenham hace unas semanas. Cerró un acuerdo por Lankshear que puede alcanzar los 20 millones de libras en total. Una cifra que sigue sonando descomunal si se recuerda un dato frío pero revelador: el delantero solo disputó seis partidos oficiales con el primer equipo de Spurs.

Phillips, por su parte, ni uno.

La aritmética es contundente. Tottenham puede terminar ingresando alrededor de 30 millones, quizá algo más, por dos futbolistas que suman apenas seis apariciones con la camiseta de los Lilywhites. Durante años, el club fue acusado de no saber vender. Este verano, las cuentas cuentan otra historia.

De la mediocridad a la intención

La sensación es clara: Tottenham, al fin, empieza a comportarse como la entidad que dice ser. Compra caro cuando cree que debe hacerlo, cierra oportunidades a coste cero y, por primera vez en mucho tiempo, vende con criterio y con margen.

Todo esto llega después de dos años marcados por el desorden deportivo y la mediocridad competitiva. Dos campañas terminando en el puesto 17 no son un simple tropiezo: son una alarma. El verano actual parece la respuesta directa a ese aviso.

Queda por ver si la apuesta se trasladará al césped. De Zerbi tiene ahora una plantilla más profunda, más cara y, sobre todo, construida con una lógica distinta. El club ha demostrado que puede moverse con agresividad tanto en las entradas como en las salidas.

La pregunta ya no es si Tottenham está dispuesto a actuar como un peso pesado del fútbol inglés. La cuestión, a partir de ahora, es si será capaz de sostener este nuevo estándar cuando la presión vuelva a apretar en la Premier League y en el resto de competiciones.