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El Swansea derrota al Derby y sigue invicto en Championship

El Swansea sigue sin conocer la derrota en este inicio de Championship y lo hizo con un golpe de autoridad en Pride Park: 0-3 ante un Derby desorientado, sin filo y despedido entre abucheos. Marcaron Joseph Opoku, Eom Ji-sung y Ronald. El marcador fue claro. La diferencia de sensaciones, todavía mayor.

El equipo de Vitor Matos suma ya siete puntos de nueve posibles y consolida una idea reconocible. El de John Eustace, en cambio, sigue sin estrenar el casillero de victorias y encendió las alarmas tras una noche muy pobre en casa.

Un arranque loco… solo para uno

El Derby creyó vivir un inicio soñado. Ryan Hedges mandó el balón a la red a los 18 segundos, pero el tanto no subió al marcador. Esa acción, más que preludio de dominio local, fue un espejismo. A partir de ahí, oscuridad.

El Swansea necesitó apenas un ataque real para golpear. Minuto dos. Eom Ji-sung condujo sin oposición por el carril izquierdo, levantó la cabeza y puso el pase atrás. Allí apareció Joseph Opoku, que conectó un disparo desde unos 12 metros que, tras un desvío, se coló ajustado al palo derecho de Jacob Widell Zetterstrom. Segundo gol del ghanés desde su llegada estival desde Zulte Waregem y primera puñalada al ánimo local.

El tanto descompuso al Derby. Durante la primera media hora, el conjunto de Eustace no logró ni un solo remate válido. Nada. Mientras tanto, el Swansea olió sangre.

Opoku rozó el doblete con una volea acrobática que se marchó por encima del larguero tras un balón colgado por Stephen Welsh al área pequeña. Poco después, Zetterstrom dejó dudas al repeler como pudo un disparo de Melker Widell, y Adam Idah cruzó en exceso un remate en el segundo palo. Cada llegada visitante olía a peligro. Cada pérdida del Derby, a castigo.

El único alivio para los locales llegó a mitad de la primera parte, cuando Opoku tuvo que retirarse lesionado. El estadio respiró. El juego, no tanto: el Swansea siguió mandando.

Eom castiga y el Swansea manda

El Derby intentó al menos una respuesta tímida. Max Johnston, desde un ángulo muy cerrado, solo encontró la red lateral. Fue el aviso de lo que estaba por venir… en la portería contraria.

Minuto 44. De nuevo Widell, esta vez desde la derecha, puso un centro tenso al área. Idah cabeceó abajo, Zetterstrom respondió con una buena parada a su derecha, pero dejó el balón vivo. Eom Ji-sung, que había iniciado la jugada, apareció a un metro de la línea para empujarla a puerta vacía. 0-2, justo antes del descanso. Un golpe directo al estómago del Derby.

Era solo el segundo gol liguero de Eom desde noviembre, pero valió por mucho más: dio al Swansea la calma necesaria para manejar el partido a su antojo.

John Eustace no esperó más. Al descanso, triple cambio. Una señal inequívoca de su descontento… y de la urgencia.

Reacción tímida, sentencia fría

El Derby salió con algo más de orgullo tras el paso por vestuarios. Lewis Travis y Charlie Taylor lo intentaron desde lejos; ambos disparos terminaron desviados tras tocar en defensores. El público se aferró a esos destellos. Eran, en realidad, chispazos aislados.

La respuesta del Swansea fue recuperar el control con cabeza fría. Sin volverse loco, pero castigando cada espacio. Zetterstrom tuvo que intervenir dos veces para evitar que la noche se convirtiera en goleada.

Primero, Zan Vipotnik desperdició una ocasión clara al rematar al cuerpo del guardameta sueco tras una gran combinación por la izquierda entre Moussa Yeo y Eom. Poco después, el propio Yeo se plantó solo por la derecha tras un balón largo de Lawrence Vigoroux y sacó un disparo potente al primer palo que Zetterstrom repelió de nuevo.

El Derby seguía vivo solo por su portero. El juego, en cambio, se apagaba. El Swansea maduraba cada posesión, sin prisas, consciente de que el tercer gol acabaría llegando.

Y llegó.

En el tiempo añadido, un disparo de Stephen Eustaquio desde la frontal fue bloqueado por la zaga. El rechace cayó a Ronald, que no dudó: control, golpe seco y balón ajustado al mismo rincón bajo derecho de Zetterstrom. 0-3. Partido cerrado. Orgullo local herido.

Eustace asume el golpe; Matos saborea el crecimiento

El silbatazo final trajo la banda sonora que se temía: abucheos en Pride Park. El Derby se quedó sin marcar por primera vez en 24 partidos ligueros en casa, una racha que se remontaba a septiembre del año pasado. La estadística se rompió de la peor manera posible.

John Eustace no escondió su malestar: calificó la actuación de “inaceptable”, habló de un equipo “falto de confianza” y reconoció que ese gol encajado tan pronto les dejó tocados. Admitió que no quería hacer tres cambios al descanso porque “ninguno de los jugadores está todavía en plena forma”, pero que no le quedaba otra que intentar agitar el partido. No funcionó. Asumió toda la responsabilidad por el planteamiento, la alineación y el resultado, y lanzó un aviso interno sobre el lenguaje corporal de algunos futbolistas en la segunda parte.

En el otro banquillo, Vitor Matos dibujó un mensaje muy distinto. Destacó el buen arranque, la capacidad del equipo para resistir los momentos en que el Derby les empujó atrás y la tranquilidad con la que manejaron el choque tras el 0-2. Reconoció cierta ansiedad por cerrar el partido con un tercer gol, pero se mostró satisfecho con la madurez del grupo, la integración de los fichajes y la energía colectiva. Subrayó que el equipo mantiene la misma mentalidad juegue en casa o fuera y valoró la capacidad para competir ante rivales de estilos distintos, aunque advirtió: “es solo un partido y viene una serie de encuentros muy complicada”.

El Swansea se marcha de Pride Park reforzado, invicto y con la sensación de que su proyecto empieza a tomar forma real. El Derby, en cambio, se queda mirando el espejo, sin victorias, sin gol y con una pregunta incómoda sobrevolando el vestuario: cuánto tiempo puede aguantar así antes de que la temporada se le venga encima.