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Sabitzer y el regreso del drama al Der Klassiker

¿Habrá por fin una pelea por el título que haga honor a su nombre esta temporada? Si Niko Kovac se sale con la suya, el “Der Klassiker” del sábado por la noche puede ser el punto de partida. “Por fin, un duelo emocionante”, lanzó el técnico antes del viaje al Allianz Arena para enfrentarse al Bayern München. “No somos solo nosotros: toda Alemania espera este partido”.

Razones no le faltan. Dos equipos igualados a puntos, cara a cara por el liderato en Múnich. Es el tipo de escenario que el fútbol alemán añora desde hace tiempo. Las tres últimas Bundesligas —dos para el Bayern, una para el Bayer Leverkusen— se decidieron sin demasiados temblores ni uñas mordidas.

Han pasado más de tres años desde la última batalla auténticamente dramática entre dos aspirantes. Entonces, el Borussia Dortmund dejó escapar el título ante el Mainz en la última jornada, en su propio estadio. Aquel verano, el club reaccionó fichando a un jugador llamado a devolver la mentalidad ganadora al Ruhr: Marcel Sabitzer, procedente del Bayern, por 19 millones de euros. Llegaba con dos ligas bajo el brazo.

Un fichaje de liderazgo… y un juicio aún abierto

La historia prometía ser de héroe desde el principio. “Quiero aportar mi parte para que el BVB cumpla sus objetivos y darles a los aficionados motivos para celebrar algo especial lo antes posible”, declaró Sabitzer en su presentación. El entonces director deportivo, Sebastian Kehl, se mostraba igual de ambicioso: “Estamos convencidos de que su personalidad le convertirá en un pilar clave del equipo y nos hará más peligrosos, sobre todo en partidos igualados”.

Más de tres años después, el balance es todo menos sencillo. Sabitzer fue pieza importante en la carrera del Dortmund hasta la final de la Champions League, especialmente en la segunda mitad de la temporada 2023/24. El partido de vuelta de cuartos de final contra el Atlético sigue grabado en la memoria: participó en tres goles en el 4–2 que metió al BVB en semifinales.

El tramo reciente, sin embargo, ha sido más áspero. A sus 32 años, su realidad se ha convertido en el banquillo, no en el once. Parte de la grada no ha tenido piedad con sus actuaciones, con críticas repetidas y poco amables. En los últimos días, han cobrado fuerza las informaciones sobre una posible salida al acabar su contrato en 2027. Según ‘Sky’, el Dortmund quiere apostar más por jugadores jóvenes, con margen de crecimiento.

El último segundo que lo cambió todo

Sabitzer, sin embargo, no se considera historia pasada. Lo dejó claro el martes en la DFB-Pokal ante el Werder Bremen. El Dortmund, que había malgastado un 2–0, se dirigía directo a la prórroga. Hasta que apareció él. Último segundo. Último disparo. Un libre directo directo a la red que metió al BVB en octavos de final y le devolvió, por fin, al centro del foco.

“Tiene un pie increíble, un disparo increíble”, se deshizo en elogios Nico Schlotterbeck después del partido. Y añadió: “Creo que Sabi se merecía de verdad esto tras las últimas semanas y meses, en los que se le ha criticado muchas veces de forma injusta”. El propio Sabitzer saboreó el momento, y sobre todo el ambiente del Signal Iduna Park: “Este estadio vive de la emoción. Aquí se han escrito muchas historias”.

El martes se escribió otra, con él como protagonista. No era una final, ni un clásico europeo. Pero sí un recordatorio: en noches apretadas, Sabitzer sigue teniendo algo que decir.

De vuelta a Múnich, donde empezó todo

Este sábado no tendrá el empuje del “muro amarillo”. No habrá caldera negra y amarilla. Habrá Allianz Arena. Habrá su antigua casa. Y, lo más probable, volverá a haber un rol secundario para él: suplente, a la espera.

Eso no significa que Bayern pueda relajarse. Schlotterbeck lo resumió con una frase que pesa: “De alguna manera, es el hombre de los goles grandes”. Se refería también a aquel derechazo lejano contra el Atlético que selló el pase a semifinales de la Champions. Cuando el partido pide nervios de acero, Sabitzer suele aparecer.

Ahora el contexto es distinto, pero el escenario no podría ser mejor. Un “Klassiker” con el liderato en juego, un Dortmund que quiere demostrar que no fue flor de una sola primavera europea y un veterano que se resiste a aceptar un papel de figurante en la obra.

Un contrato en el aire y una oportunidad gigante

El futuro del austríaco parece escrito a lápiz, no a bolígrafo. Si el Dortmund acelera su giro hacia la juventud, la salida en 2027 se dibuja como un final lógico. Pero nada está cerrado. No todavía.

Porque si Sabitzer termina asumiendo de verdad el rol para el que fue fichado —líder en plena carrera por el título, jugador de los momentos calientes— la conversación sobre su contrato cambiará de tono. El club ya sabe lo que puede ofrecer en noches europeas. Lo que aún está por decidir es qué papel tendrá en una Bundesliga que pide a gritos un duelo duradero por la cima.

Para inclinar la balanza a su favor, el guion es claro: encadenar actuaciones como la del Werder Bremen, decidir partidos grandes, marcar goles que pesen. Múnich, ante su antiguo equipo y con la cima en juego, es el mejor escaparate posible.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿será Sabitzer un recuerdo caro o el hombre que reabra de verdad la lucha por la Bundesliga? La respuesta puede empezar a escribirse este sábado, con un golpe de balón desde el banquillo.