Roshn League y el Mundial 2026: Sin campeones, pero con 49 mundialistas
Hace apenas dos años, la Roshn League saudí se miraba al espejo con orgullo. España acababa de romper su sequía continental en la Euro 2024 y dos de los suyos, Nacho Fernández y Aymeric Laporte, levantaban el trofeo. El mensaje era claro: el campeonato saudí podía codearse con la élite europea.
Ahora, con España coronada campeona del mundo en 2026, la foto es muy distinta. Y algo incómoda para el fútbol saudí.
España reina… sin representantes de la Roshn League
La selección de Luis de la Fuente ha conquistado el Mundial con una mezcla implacable de control táctico y rigor defensivo. Un equipo compacto, dominador, que doblegó a Argentina en la final con un único gol, suficiente para sellar una campaña casi perfecta.
La paradoja para la Roshn League es evidente: el torneo está lleno de futbolistas españoles, pero ninguno de ellos entró en la lista definitiva del técnico. Ni un solo jugador del campeonato saudí formó parte del grupo que terminó levantando la Copa del Mundo.
Hace dos veranos, Al-Qadisiyah y Al-Nassr presumían del éxito de Nacho Fernández y Laporte en la Eurocopa. Hoy, ese vínculo se ha roto. El fútbol saudí sigue atrayendo nombres, pero se ha quedado fuera de la foto histórica del título mundial.
Y sin embargo, el Mundial 2026 no pasó de largo por Arabia Saudí.
Fichajes frustrados y un campeón que se escapó
La historia más llamativa tiene nombre y apellidos: Aymeric Laporte. La Roshn League pudo haberse colgado la medalla de contar con un campeón del mundo reciente… y la dejó escapar.
Laporte ha sido uno de los pilares de la zaga española, formando una muralla junto a Pau Cubarsí camino del título. Todo eso, apenas una temporada después de abandonar Al-Nassr para regresar a Athletic Bilbao.
Su salida del club saudí fue todo menos tranquila. Bajo las órdenes del italiano Stefano Pioli, el central terminó sancionado, apartado del grupo, entrenando en solitario y fuera de los últimos partidos del curso. El propio jugador describió el ambiente en Al-Nassr como “difícil”, marcado por cambios constantes en la dirección y en el cuerpo técnico.
Poco después, Laporte se marchó. Un año más tarde, levantaba la Copa del Mundo con España.
No fue el único nombre del campeón mundial que sonó en los despachos saudíes. Varios integrantes de la lista de De la Fuente estuvieron en el radar de clubes de la Roshn League, negociaciones que nunca llegaron a buen puerto. Si algunos de esos traspasos que se cayeron en los últimos mercados se hubieran cerrado, hoy el relato sería otro: Arabia Saudí podría presumir de tener en sus filas a jugadores campeones del mundo.
Ese “último paso” en las negociaciones, el que separa una operación avanzada de una firma definitiva, se convirtió en el muro invisible que impidió a la liga saudí colgarse la etiqueta de tener un campeón del mundo en activo.
Cero campeones… pero 49 mundialistas
Que ningún jugador de un club saudí haya terminado con la medalla de oro no significa que el Mundial 2026 no dejara huella en la Roshn League. Al contrario: la presencia fue masiva.
En total, 49 futbolistas de la liga participaron en el torneo. Cuarenta y nueve jugadores repartidos por selecciones de distintos continentes, un escaparate global para un campeonato que, hace pocos años, apenas tenía presencia en los grandes escenarios internacionales.
La recompensa no fue solo simbólica.
Según el diario francés L’Equipe, el programa de beneficios a clubes de la FIFA compensó a las entidades con 4.300 euros diarios por cada jugador cedido al Mundial, entre el 1 de junio y el 19 de julio de 2026. Un fondo total de 305,3 millones de euros repartido entre los equipos que nutrieron a las selecciones.
La Roshn League, que no pudo presumir de campeones, sí pudo hacerlo de números.
Al-Hilal manda: doce mundialistas y un lateral hasta el último día
Ningún club saudí se acercó a la influencia de Al-Hilal. Doce de sus jugadores estuvieron presentes en el Mundial, más que cualquier otro equipo del país. Doce camisetas azuladas repartidas por el torneo, doce activos revalorizándose partido a partido.
Entre ellos, una de las grandes figuras del campeonato: Theo Hernández. El lateral francés llegó con su selección hasta el partido por el tercer puesto. Francia se quedó sin el bronce, pero Theo completó el torneo hasta el último fin de semana, prolongando también el flujo de ingresos para su club.
Para Al-Hilal, el Mundial fue una inversión redonda: protagonismo deportivo, visibilidad internacional y un retorno económico directo gracias al programa de la FIFA.
Al-Ahli y Al-Nassr, detrás del gigante
Por detrás de Al-Hilal se situaron Al-Ahli y Al-Nassr, empatados como segundo club saudí con más representación mundialista: nueve jugadores cada uno.
En el caso de Al-Ahli, el gran motivo de celebración llegó desde la delantera de Inglaterra. Ivan Toney formó parte de la selección que terminó conquistando la medalla de bronce. El delantero tuvo participación en la gesta inglesa y regresó a su club con un metal histórico colgado al cuello.
Al-Nassr, que hace poco veía marcharse a Laporte para luego verlo proclamarse campeón del mundo con España, compensó parcialmente esa espina con su amplia presencia en la cita. Nueve futbolistas en el escaparate, nueve activos expuestos al máximo nivel competitivo.
El contraste, sin embargo, es inevitable: el club que perdió a un futuro campeón del mundo no consiguió colocar a ningún jugador en la lista definitiva de la selección que levantó el trofeo.
Al-Qadsiah y el brillo de Julián Quiñones
Más abajo en número, pero no en impacto, aparece Al-Qadsiah. El club envió seis futbolistas al Mundial y vio cómo uno de ellos se convertía en protagonista con su selección: el mexicano Julián Quiñones.
Quiñones firmó un torneo sobresaliente. Cuatro goles y una asistencia decisiva en cinco partidos. Producción pura en área rival, actuaciones que lo colocan en el escaparate internacional y elevan, de paso, el valor de mercado de uno de los activos más importantes del club.
Para Al-Qadsiah, el Mundial fue algo más que un ingreso extra. Fue la confirmación de que su apuesta deportiva puede sostenerse en escenarios de máxima exigencia.
Una liga en crecimiento, a un paso del gran sello
La Roshn League se marcha del Mundial 2026 con una mezcla de orgullo y frustración. Orgullo por los 49 jugadores presentes, por los millones ingresados, por la influencia creciente en las selecciones nacionales. Frustración por esa etiqueta que se le resiste: la de tener, en su nómina, a un campeón del mundo en activo.
Los contactos existieron. Las negociaciones también. Algunos nombres del vestuario de De la Fuente estuvieron muy cerca de aterrizar en Arabia Saudí. No ocurrió. Laporte es el símbolo más evidente de ese “casi”.
La pregunta, a partir de ahora, es inevitable: ¿seguirá la Roshn League quedándose a las puertas de los grandes nombres que levantan trofeos, o el próximo ciclo de fichajes romperá por fin esa barrera y llevará a un campeón del mundo a jugar semana a semana en el desierto saudí?
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