Rodilla de Thuram genera preocupación en Juventus
La preocupación ya no se puede disimular en la Juventus. El estado de la rodilla de Khephren Thuram ha pasado de simple contratiempo a amenaza seria para toda la planificación deportiva del club. El centrocampista francés, fichaje llamado a marcar diferencias en Italia, ha vivido un inicio de etapa casi fantasma: gran parte del verano trabajando al margen del grupo, sin continuidad, sin ritmo, sin paz.
El diagnóstico que sobrevuela el club asusta. Ese síndrome femoropatelar que arrastraba desde sus últimos meses en Francia no remite y dentro de la Juventus ya se teme que la única salida real sea el quirófano. La situación ha llegado al límite. Tanto, que el club ha activado una consulta urgente con uno de los médicos más respetados del fútbol europeo.
Thuram viajará a Lyon a comienzos de la próxima semana para ser examinado por Bertrand Sonnery Cottet, el especialista que ya operó a Gleison Bremer y Federico Gatti. Lo que salga de esa visita marcará el cierre del mercado de la Juventus. Literalmente. Si el diagnóstico confirma la necesidad de una intervención o un parón largo, la dirección deportiva tendrá que moverse a toda velocidad en las últimas horas de la ventana.
Spalletti, mientras tanto, hierve por dentro.
El técnico vive atrapado entre la mala suerte en la enfermería y las puertas que se cerraron en el mercado. El club había trabajado con fuerza la opción de Franck Kessie, ex de AC Milan, perfil ideal para sostener el centro del campo. La operación se cayó y dejó un hueco evidente en el plan de fichajes. Ese vacío hoy pesa más que nunca.
La victoria ante Parma tampoco trajo calma. Al contrario. El susto de Andrea Cambiaso, obligado a abandonar el partido tras un golpe, añadió otra preocupación a un vestuario ya saturado de bajas. Kenan Yildiz estará fuera entre dos y tres meses por una fractura de metatarsiano. Weston McKennie tampoco está disponible. La sala médica del Allianz Stadium no da abasto.
En este contexto, las palabras de Spalletti a DAZN tras el partido sonaron a aviso directo a los despachos.
“Si se confirma la situación de Thuram, entonces necesitamos un jugador en el centro del campo. Nuestros directores habían organizado un enfoque lógico e interesante, pero eso se ha ido, así que buscarán una alternativa”, lanzó el entrenador, sin rodeos.
No fue la única línea roja que marcó. Spalletti defendió con firmeza el rendimiento de su equipo ante las críticas que apuntaban a una actuación pobre. Para él, la Juventus hizo muchas cosas bien, aunque faltara claridad en los metros finales en el arranque del encuentro. La presión alta, la continuidad en campo rival, la disciplina táctica: ahí vio el verdadero valor de la noche.
“Me gustó también mucho la primera parte. Es cierto que no logramos crear los espacios para el disparo a puerta, con los movimientos en el área, que estuvimos un poco caóticos con 20 centros”, admitió. Pero el técnico fue tajante con la narrativa de un partido abierto o de una Juventus decepcionante. “Hubo una gran parada de Guglielmo Vicario, porque escuché a gente decir que el resultado estaba en duda y que la Juventus decepcionó, pero ese cabezazo fue la única ocasión que tuvo Parma”.
La lectura de Spalletti es clara: partido serio, trabajado, con intención.
“Jugamos un partido muy serio, con propósito y calidad. Yo estaría contento de seguir así; el problema es que no fuimos lo bastante precisos como para crear más problemas”, remató.
Desde el banquillo, Nico Gonzalez y Teun Koopmeiners encendieron la chispa que dio los tres puntos. Dos cambios que alteraron el ritmo del choque y confirmaron la profundidad de recursos… al menos cuando todos están sanos. Pero la mirada del entrenador se detuvo en otro nombre: Randal Kolo Muani.
El exdelantero de Paris Saint-Germain deja destellos claros de su talento. Técnica limpia, zancada explosiva, capacidad para atacar espacios. El potencial está ahí, visible. Para Spalletti, sin embargo, falta un componente clave para que su adaptación a la Serie A sea total.
“Creo que sabe jugar en muchas situaciones, porque tiene calidad y velocidad. Solo necesita un poco más de sangre en las venas, más garra en esos momentos, porque en mi opinión eso lo arreglará todo”, explicó el técnico.
Mientras la Juventus celebra un triunfo que suma pero no anestesia, el verdadero partido se juega ahora lejos del césped: en el despacho médico de Lyon y en las oficinas de la dirección deportiva. De lo que ocurra con la rodilla de Thuram dependerá si este proyecto pelea por todo… o si la temporada arranca ya condicionada por una pieza que nunca llegó a encajar.
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