Remontada épica de Mjällby: del 0-3 al 4-3
Sirius llegó a Strandvallen como líder intratable, invicto, con 12 puntos de ventaja y el aura de equipo campeón adelantado. Salió con una herida profunda y muchas dudas.
El conjunto de Uppsala parecía tener la tarde resuelta antes del descanso. Otsa Liimata firmó un doblete y lideró un arranque arrollador que dejó el marcador 0-3 en el minuto 34. El líder jugaba con autoridad, con la tranquilidad de quien domina la Allsvenskan a medio campeonato y se siente intocable.
Pero el partido dio un giro brusco nada más volver de vestuarios.
El impacto de Lindberg
Con 18 años y todo por demostrar, Olle Lindberg saltó al césped en el descanso. Dos minutos después ya había cambiado el guion. Marcó su primer gol en Allsvenskan y encendió a un Strandvallen que llevaba meses sin celebrar una victoria liguera.
El campeón vigente, golpeado durante todo el 2026 tras su cuento de hadas del año pasado, encontró de repente aire. Mjällby no ganaba en casa en liga desde el 27 de abril, cuando derrotó 2-0 a Halmstad. Demasiado tiempo. Demasiada frustración acumulada.
El 1-3 de Lindberg fue la chispa. El resto llegó con una mezcla de fe, físico y un Sirius que empezó a encogerse.
Bergström lidera la carga
Jacob Bergström, el ariete de referencia de Mjällby, olió sangre. Se adueñó del área y castigó dos veces para igualar el partido. Cada balón colgado se convirtió en amenaza. Cada duelo, en una batalla que el campeón ya no estaba dispuesto a perder.
Sirius, que había manejado el encuentro con comodidad, se vio de pronto atrapado en su propio campo, sin la calma ni la precisión que le habían llevado a la cima de la tabla. El 3-3 dejó al líder tambaleándose, consciente de que el partido se le escapaba entre los dedos.
Y el golpe definitivo lo volvió a firmar Lindberg.
Minuto 88. Centro al área. El joven de 18 años se elevó y conectó un cabezazo que selló el 4-3. De suplente casi anónimo a héroe de Strandvallen en 45 minutos.
Un líder que pierde filo
Sirius se volcó en los últimos instantes en busca del empate. Pero el equipo ya no tiene la misma pegada. La venta esta semana del escocés Robbie Ure a Sevilla —15 goles en 15 partidos de liga— dejó un vacío evidente en el frente de ataque. Sin su máximo goleador, al líder le faltó colmillo cuando más lo necesitaba.
No es la primera vez que se le escapa un partido ganado ante este mismo rival. En julio, justo después del parón por el Mundial, ya dejó escapar una ventaja y terminó 4-4 frente a Mjällby. Aquella vez fue una advertencia. Esta vez, una derrota que pesa mucho más.
Andreas Engelmark no escondió su enfado ni su responsabilidad tras el choque. “Es horrible por nuestra parte, por supuesto; en última instancia es culpa mía, pero todos los jugadores tienen que asumir responsabilidad ahora”, reconoció el técnico de Sirius. “Hemos perdido tres ventajas desde el verano y tenemos que mirar qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte”.
La tabla se aprieta… al menos en sensaciones
Pese al golpe, Sirius sigue mandando con claridad: 42 puntos en 17 jornadas de una liga de 30 fechas, 12 más que Hammarby, que aún tiene un partido pendiente. El colchón sigue siendo enorme en números. No tanto en sensaciones.
Mjällby, por su parte, se instala en la décima posición con 20 puntos. No es un salto espectacular en la clasificación, pero sí un triunfo que puede marcar un antes y un después en una temporada que había comenzado con resaca de campeón.
Sirius continúa arriba, pero el aura de invencible se ha resquebrajado. La cuestión ya no es solo cuántos puntos le sacan al resto. Es otra: ¿cuánta resistencia le queda a un líder que empieza a perder las ventajas… y la calma?
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