Nick Woltemade brilla en Turín con su primer gol
La noche que Nick Woltemade llevaba semanas esperando llegó en silencio y estalló en un penalti. En la goleada 5-0 de la Juventus ante el NEC Nijmegen en la Europa League, el delantero alemán no solo marcó su primer gol con la camiseta bianconera: también sintió, por primera vez, que el proyecto en Turín realmente le pertenece.
Todo empezó antes de que el balón echara a rodar. Luciano Spalletti, siempre directo, lanzó un mensaje claro sobre su delantero cedido por Newcastle United.
“No estaba especialmente en forma cuando llegó. Todavía hay que construirle. Tenemos que dejarle jugar. Él y Kolo Muani también pueden jugar juntos”, explicó el técnico italiano. Y remató con una frase que sonó a aviso táctico: “Pero durante el partido necesito una alternativa real en ataque”.
Ese matiz lo cambió todo. En cuestión de horas, tanto Woltemade como Randal Kolo Muani respondieron en el único idioma que cuenta en un club como la Juventus: el gol. El alemán hizo el 3-0 desde el punto de penalti. Kolo Muani, entrando desde el banquillo, cerró la manita con el 5-0. Primer tanto de la temporada para ambos, y un peso menos sobre los hombros del germano.
Porque la presión ya le apretaba. Tras la primera derrota del curso, el 3-2 ante US Sassuolo, la prensa italiana había apuntado directamente a Woltemade. “Todavía tiene mucho que aprender y debe acostumbrarse al nivel de la liga italiana”, escribió La Gazzetta dello Sport, reflejando un juicio duro para un jugador que apenas empezaba a asentarse.
Ante NEC Nijmegen, el contexto cambió. Woltemade fue titular por primera vez desde su llegada en verano a Turín, cedido por Newcastle en una operación que buscaba precisamente lo que se vio en el Allianz Stadium: minutos, confianza y espacio para crecer.
La escena clave llegó en el minuto 35. Penalti para la Juventus. Nico González, ex del VfB Stuttgart, agarró el balón, miró a Woltemade y se lo colocó con decisión en las manos. Un gesto sencillo, pero enorme. Después, una caricia en el pelo para rebajar la tensión. El alemán tomó aire, ejecutó y marcó. Spalletti aplaudió desde la banda. El resto del equipo se abalanzó sobre él. Era solo el 3-0, pero para el delantero de 24 años valía muchísimo más.
No hace tanto, tras el tropiezo ante Sassuolo, el propio Spalletti había dejado caer que el rol de Woltemade no cambiaría a corto plazo: banquillo, trabajo físico y paciencia. El mensaje era claro: primero el cuerpo, luego el balón.
Ante Nijmegen, el guion dio un giro. Woltemade aguantó 83 minutos sobre el césped, un tramo largo para alguien señalado por su falta de ritmo. Se movió, descargó, chocó y, sobre todo, terminó el partido con la sensación de haber dado un paso firme hacia la versión que la Juventus necesita, justo antes de un duelo exigente ante Atalanta Bergamo el domingo.
Un gol, una llamada y un hueco en Alemania
El impacto del penalti tuvo eco más allá de Turín. Ese mismo día, Jürgen Klopp anunció su segunda convocatoria como seleccionador de Alemania para los partidos de Nations League ante Serbia (1 de octubre) y Grecia (4 de octubre). En esa lista, entre nombres consolidados, aparecía Nick Woltemade.
El delantero ya había formado parte del grupo en el Mundial bajo las órdenes de Julian Nagelsmann, pero su traspaso millonario —más de 75 millones de euros— a Newcastle United le había dejado prácticamente sin minutos. Un fichaje grande, un rol pequeño. Ni siquiera la llegada de un técnico alemán como Matthias Jaissle cambió su situación en el club inglés, pese a las conversaciones previas que el jugador mantuvo incluso con el entrenador del VfB Stuttgart, Sebastian Hoeneß.
De ahí nació la cesión a la Juventus. Un movimiento para escapar del banquillo en la Premier y encontrar un entorno donde el error no signifique sentencia inmediata. En Turín, el camino no está despejado, pero al menos existe.
¿Doble punta con Kolo Muani?
Ahora Spalletti tiene una decisión interesante en sus manos. Ya no se trata solo de proteger a Woltemade, sino de exprimir el momento. El técnico abrió la puerta públicamente a una dupla ofensiva con Kolo Muani. Tras la exhibición ante NEC Nijmegen, esa idea ya no suena a experimento, sino a opción real.
Puee apostar por juntarles ya ante Atalanta Bergamo o esperar a que pase el parón internacional XXL, cuando Woltemade podría regresar con todavía más confianza tras convivir de nuevo con la selección alemana. En cualquier caso, el debate ya no gira en torno a si está preparado para jugar, sino a cómo y con quién.
De un delantero “no especialmente en forma” a un atacante que marca, aguanta más de 80 minutos y entra en la lista de Klopp. Todo en cuestión de semanas.
La Juventus necesitaba una alternativa real en ataque. Woltemade, por fin, empieza a parecerlo. La pregunta es cuánto tardará en dejar de ser alternativa para convertirse en pieza fija.
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