Mundial 2026: cuentas atrás para los seleccionadores
El reloj ya está en marcha para las selecciones que sueñan con el Mundial 2026. La FIFA ha marcado el primer gran límite del torneo: las listas definitivas de 26 futbolistas deberán estar registradas, como muy tarde, el lunes 1 de junio. Sin margen para despistes, sin espacio para improvisaciones de última hora.
Un día después, el martes 2 de junio, el organismo confirmará oficialmente todas las convocatorias. A partir de ahí, las cartas quedan prácticamente sobre la mesa. Los seleccionadores habrán cerrado meses —en algunos casos años— de seguimiento, debates internos y decisiones dolorosas.
Y entonces llega la parte más cruel.
Una vez registradas las listas, los cambios solo se permiten por dos motivos muy concretos. El primero, el más temido por todos: una lesión grave o una enfermedad seria. Si un jugador sufre un contratiempo de ese calibre, podrá ser reemplazado hasta 24 horas antes del inicio del primer partido de su selección en el torneo. Es la última puerta entreabierta para corregir un golpe del destino.
Superado ese umbral, la norma se vuelve inflexible. La plantilla de jugadores de campo queda congelada. No hay segundas oportunidades, ni para el futbolista que se recupera antes de lo previsto ni para el técnico que se arrepiente de una decisión. Lo que se inscribe, se mantiene hasta el final.
Solo una posición rompe esa rigidez: la portería.
Si un guardameta sufre una lesión grave o una enfermedad seria, la selección puede sustituirlo en cualquier momento del campeonato. Da igual si es antes del debut o en plena fase eliminatoria. La FIFA protege así un rol tan específico como delicado: perder a un portero puede alterar por completo la estructura competitiva de un equipo.
El marco es claro: cada selección puede inscribir entre 23 y 26 jugadores, y al menos tres de ellos deben ser porteros. Esa exigencia ya forma parte del manual de cualquier cuerpo técnico que se precie. No es un detalle menor, es la base sobre la que se construye la lista.
No extraña, por tanto, que combinados como Inglaterra y Scotland hayan optado por el máximo permitido: 26 futbolistas, con tres guardametas incluidos. En torneos de este calibre, nadie quiere quedarse corto. Cada plaza puede marcar la diferencia entre resistir una plaga de lesiones o ver cómo se desmorona un plan de cuatro años en cuestión de días.
El Mundial 2026 todavía parece lejano en el calendario, pero para los seleccionadores la realidad es otra: la verdadera competición empieza mucho antes del pitido inicial. Y la primera gran final, en los despachos, se juega el 1 de junio.
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