Mohamed Salah en la encrucijada: Arabia Saudí y la MLS esperan
Mohamed Salah, en el punto de inflexión: llamadas desde Arabia Saudí y la MLS mientras Europa contiene la respiración
La noche en la que Mohamed Salah vivió uno de los golpes más duros de su carrera con Egipto, su futuro como futbolista se agitaba lejos del césped. El extremo, ya agente libre tras poner fin a una etapa de nueve años legendaria en Liverpool, se encuentra en una encrucijada que puede cambiar no solo su carrera, sino también el mapa del fútbol mundial.
Tiene 34 años, pero no se comporta como un jugador de despedida. Aun así, el tablero se mueve.
Un adiós enorme a Liverpool… y un vacío en Anfield
La salida de Salah de Liverpool cerró una era. Se marcha como el tercer máximo goleador de la historia del club, el hombre que convirtió la banda derecha de Anfield en territorio propio y que sostuvo durante años las aspiraciones ofensivas del equipo de Jürgen Klopp.
Deja también un contrato de élite: su último salario rondaba las 400.000 libras semanales, una cifra que solo un puñado de clubes en el mundo puede igualar o superar. Ahora está libre, sin traspaso, pero con un caché salarial que actúa como filtro natural.
En Liverpool costará asimilar la imagen de ese dorsal 11 vacío cuando arranque la próxima temporada. La banda derecha ya no tendrá al egipcio recortando hacia dentro, ni esa amenaza constante que condicionaba defensas enteras.
Un Mundial cruel y un paréntesis obligado
El martes, con Egipto, Salah rozó otra historia. Su selección ganaba 2-0 a la campeona del mundo, Argentina, hasta el minuto 78. Parecía una noche de reivindicación. Acabó en tragedia deportiva: 3-2, remontada consumada y Enzo Fernández firmando el gol decisivo en el tiempo añadido.
Egipto se despidió del Mundial con el corazón roto. Salah también. Después de ese golpe, el capitán tomará un respiro. Lo necesita. Pero el mercado no descansa, y su teléfono, según las informaciones, tampoco.
Las llamadas que cambian un futuro
Fabrizio Romano, uno de los periodistas de referencia en materia de fichajes, desveló que el nombre de Salah vuelve a ocupar la parte alta de varias agendas. Y no precisamente en Europa.
Arabia Saudí no se ha movido un milímetro de su idea: quiere a Mohamed Salah. Lo lleva queriendo dos o tres años, según Romano. No es un capricho reciente. El interés es estructural, estratégico, casi obsesivo.
Ya en su día, Al-Ittihad lanzó una ofensiva descomunal: una oferta de 150 millones de libras en el último día de mercado hace tres veranos. Liverpool resistió entonces. Hoy la situación es otra. No hay traspaso de por medio. Solo la negociación directa con el jugador y su agente, Ramy Abbas.
El proyecto saudí puede ofrecerle un contrato astronómico. Y ahora, con la carta de libertad en la mano, el golpe de efecto sería todavía mayor.
La MLS entra en escena
No es el único frente abierto. Romano también reveló que desde la MLS se han producido llamadas para conocer de primera mano la situación del egipcio. No hay ofertas públicas ni negociaciones avanzadas, pero sí un interés real por explorar la posibilidad.
La liga estadounidense, que lleva años construyendo su imagen con grandes nombres al final de sus carreras europeas, ve en Salah algo más que un reclamo comercial. Es un futbolista que todavía puede marcar diferencias en el campo y, al mismo tiempo, elevar el perfil global de la competición.
Las conversaciones, de momento, se mueven en el terreno de la toma de contacto. Saber qué quiere Salah. Saber qué está dispuesto a aceptar.
¿Arabia, MLS… o un último baile en Europa?
El dilema es evidente. Arabia Saudí puede poner sobre la mesa una oferta económica prácticamente inigualable. La MLS, un proyecto en crecimiento, una vida diferente, un escaparate mediático enorme. Los dos caminos se parecen en algo: implican alejarse del máximo nivel competitivo europeo.
Ahí aparece la incógnita central: ¿cómo se ve Salah a sí mismo?
Con 34 años, sin lesiones graves recientes y con un rendimiento todavía alto en su última etapa en Liverpool, no sería extraño que el propio jugador sintiera que aún tiene fútbol para seguir compitiendo al máximo nivel en Europa. El término “semirretiro” sobrevuela cuando se habla de Arabia Saudí o la MLS, y no es un concepto que encaje fácilmente con la mentalidad ferozmente competitiva que ha mostrado durante toda su carrera.
El problema es el de siempre: dinero y contexto. Su salario previo en Anfield reduce drásticamente el número de clubes europeos capaces de asumir una operación así, incluso sin pagar traspaso. Pocos pueden cuadrar las cuentas y, al mismo tiempo, ofrecerle un proyecto deportivo a la altura de su ambición.
Por ahora, no han trascendido movimientos concretos de grandes clubes europeos dispuestos a lanzarse a por él. Pero el mercado es largo y el perfil de Salah no es uno que pase desapercibido.
Tiempo para decidir… y un verano que puede ser decisivo
Romano apunta que la decisión no será inmediata. Tras el Mundial, Salah y Ramy Abbas se tomarán un tiempo para valorar todas las opciones. No hay prisa oficial, aunque el reloj del mercado siempre corre más rápido de lo que parece.
Arabia Saudí espera. La MLS observa y sondea. Europa, quizá en silencio, calcula números y escenarios.
Salah, por primera vez en casi una década, tiene el control absoluto de su destino. Sin cláusulas, sin traspasos, sin intermediarios que marquen el paso. Solo su ambición, su cuerpo y su instinto competitivo.
La próxima camiseta que vista no será una más. Definirá el tono del tramo final de una carrera que ya es historia. Falta por saber si el siguiente capítulo será un último asalto en la élite… o el inicio de un nuevo imperio lejos de Europa.
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