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Mbappé falla penalti y el Madrid de Mourinho pierde ante el Betis

Real Madrid conoció su primera derrota de la era Mourinho 2.0 en el lugar y en el modo más doloroso posible: un 1-0 ante Real Betis, con Kylian Mbappé fallando un penalti en el cuarto minuto del tiempo añadido.

El guion parecía escrito. Vinícius Júnior, encarador hasta el último suspiro, cayó derribado en el área por Natan y el árbitro señaló el punto de penalti. Mbappé agarró el balón, miró a Álvaro Valles y se plantó sobre el césped con la frialdad de quien llevaba siete penaltis consecutivos convertidos con la camiseta blanca en todas las competiciones. Esta vez, no. Valles adivinó la intención, se estiró y blocó un disparo demasiado blando. El Villamarín rugió; el francés se quedó helado.

Un golpe a la racha perfecta

El Madrid llegaba a Sevilla con tres victorias en tres jornadas, resucitado por el regreso de José Mourinho 13 años después de su primera etapa. Dos temporadas sin títulos habían convertido este inicio de curso en una especie de examen permanente. Y hasta el minuto 81, el equipo blanco parecía más cerca de prolongar su pleno que de tropezar.

Generó ocasiones de sobra. Vinícius rozó el gol con un disparo que besó el poste. Mbappé tuvo dos claras antes del descanso: primero se topó con Natan, luego con un corte providencial de Marc Bartra, que justificó su titularidad con ese cruce. Jude Bellingham también probó fortuna, pero Valles sostuvo a los verdiblancos con una parada de reflejos.

Nada de eso sirvió. El marcador seguía congelado y el encuentro se fue tensando, metro a metro, como un partido que intuía que se decidiría por un detalle.

El zarpazo de Parrott

La jugada clave llegó a menos de diez minutos del final. Nelson Deossa cabeceó con potencia y Thibaut Courtois logró rechazar el balón, pero sin poder alejarlo del peligro. La pelota cayó muerta en el área pequeña. Allí apareció Troy Parrott, recién llegado este verano desde AZ Alkmaar, para empujarla a la red y firmar su primer gol con Real Betis. Un debut soñado, un mazazo para el Madrid.

El tanto encendió el partido. Mbappé respondió con un derechazo que se estrelló en el larguero a cinco minutos del final. El francés, insistente pero errático, se quedó a centímetros del empate. Mourinho agitó el banquillo y dio entrada, entre otros, a Carlos Espí. El canterano creyó vivir su noche grande cuando, de espaldas, conectó una acrobacia perfecta que superó a Valles.

Silencio, revisión, golpe. El VAR trazó líneas y anuló el tanto por fuera de juego. El Madrid volvió al punto de partida: dominaba, llegaba, pero seguía sin marcar.

Un final de locura

Betis no se limitó a aguantar. Deossa obligó de nuevo a Courtois a intervenir cuando el reloj ya corría en su contra. El Madrid, mientras tanto, se lanzaba al ataque con más corazón que claridad, consciente de que el liderato perfecto se le escapaba entre los dedos.

La última bala fue el penalti a Vinícius. Natan llegó tarde, lo derribó, y el colegiado no dudó. El reloj ya estaba en el añadido. Todo quedó en los pies de Mbappé. El desenlace, esta vez, no fue de estrella infalible sino de héroe local: Valles, enorme toda la noche, detuvo el disparo y desató la celebración bética.

Los jugadores del Madrid reclamaron que el lanzamiento se repitiera por posible invasión de área de Bartra, pero el equipo arbitral mantuvo la decisión. Sin segunda oportunidad. Sin punto rescatado.

Un dato que duele en el Bernabéu: es la primera vez desde la temporada 2015-16 que el Real Madrid pierde uno de sus cuatro primeros partidos de Liga. El proyecto de Mourinho sigue en marcha, pero ya sabe lo que es sangrar en este regreso.

Al otro lado, Barcelona recibe ahora un regalo inesperado: si gana en su visita a Valencia el domingo, abrirá una brecha temprana de tres puntos sobre su gran rival. La Liga apenas empieza, pero la presión, para el Madrid, ya es muy real.