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Mbappé y Dembélé: No hay tensión antes del Balón de Oro

Kylian Mbappé llega al Balón de Oro con el pecho lleno de goles, el foco encima… y un mensaje claro: con Ousmane Dembélé no hay guerra. Ni celos. Ni fractura. Solo competencia y amistad entre dos símbolos de la nueva Francia.

En los últimos días había crecido la historia de un posible distanciamiento entre ambos, alimentada por las palabras del delantero de Real Madrid sobre las trayectorias de cada uno. Pero Mbappé decidió cortar el tema de raíz.

“Ya hablé con él de esto y no hay tensión”, aseguró en una entrevista con L’Équipe. “Es un amigo. No creo que haya realmente ningún problema con eso. Estoy muy tranquilo”.

Amigos… y rivales en Londres

Mbappé y Dembélé fueron piezas clave en la última aventura de Francia en el Mundial, llevando a los Bleus hasta semifinales. Comparten vestuario, recuerdos y complicidad. Ahora comparten algo más incómodo: la misma meta individual.

El 26 de octubre, en Londres, los dos se medirán por el Balón de Oro, el premio que marca una carrera, el título que separa a los grandes de los elegidos. Esta vez, la narrativa se ha dado la vuelta: Dembélé, el jugador marcado durante años por las lesiones, llega al debate por el galardón por delante, al menos en la conversación pública, de un Mbappé acostumbrado a ocupar siempre el centro del escenario.

Preguntado por la posibilidad de que Dembélé gane un Balón de Oro antes que él, Mbappé no esquivó el contraste entre ambos caminos. Lo explicó con crudeza, sin disfraz.

“Siempre se le ha visto como un jugador talentoso. A mí, en cambio, siempre se me ha visto como el elegido”, expuso. Recordó que él alcanzó la cima siendo adolescente, mientras que Dembélé ha tenido que remar contra un historial de problemas físicos antes de encontrar su mejor versión en París.

Mbappé profundizó en esa comparación: “Yo estuve arriba enseguida, desde muy joven. Él tuvo un recorrido diferente, con lesiones, pero se ha puesto al día muy bien”. Sus palabras se interpretaron en algunos sectores como una pulla. Para él, solo era una descripción de dos curvas de crecimiento opuestas.

“Fui el máximo goleador en todas las grandes competiciones”

Por detrás de la relación personal hay una batalla feroz por el premio. No solo con Dembélé. También con Lamine Yamal, la joya de Barcelona, y con Harry Kane, el depredador del área que no se cansa de batir redes.

Mbappé, sin embargo, mira a la tabla de números y se ve en lo más alto. Confía en que sus estadísticas pesen más que cualquier relato.

“Tuve un gran año a nivel individual, sé que ese es el criterio más importante para el Balón de Oro, fui el máximo goleador en todas las competiciones más grandes”, declaró en RFI. No lo dijo como una queja, sino como una constatación de méritos.

Sabe que no ganar dolería. Y no lo oculta. “Creo que podría ser un buen año para mí, ¡lo sentí muy dentro! ¿Un Balón de Oro nunca ha estado tan abierto? Eso es lo que dicen, sí, no conozco toda la historia del Balón de Oro. Es agradable verlo, formar parte de ello, y creo que entretiene a la gente. ¡Estaría decepcionado, por supuesto, si no lo gano!”.

La carrera, esta vez, no tiene un dueño evidente. No hay un consenso global. Y eso abre una ventana que Mbappé quiere atravesar a golpe de goles.

Zidane entra en escena

Mientras el debate por el Balón de Oro arde, Mbappé y Dembélé vuelven a coincidir en un escenario familiar: la selección francesa. Pero el decorado ha cambiado. Ya no manda Didier Deschamps. Ahora el jefe es una leyenda que marcó a toda una generación: Zinedine Zidane.

El relevo en el banquillo de Les Bleus llega justo cuando la nueva hornada de estrellas entra en su madurez. Para Mbappé, el círculo se cierra de una forma casi cinematográfica.

Contó una anécdota que lo explica todo. “Fue la primera persona que vino a buscarme para llevarme al Real Madrid, a la ciudad deportiva. Tenía 13 o 14 años, así que fue hace mucho tiempo. Ahora es mi seleccionador. Es como una película, pero es increíble. Es real”, confesó en una entrevista con AS.

De aquel adolescente fascinado por Zidane al líder de la Francia de hoy, el trayecto ha sido vertiginoso. Ahora, con Dembélé a su lado, un nuevo seleccionador de leyenda en el banquillo y un Balón de Oro en juego, la pregunta ya no es si Mbappé está preparado.

La cuestión es cuántos capítulos decisivos le quedan por escribir en esta historia. Y quién se llevará el primer gran golpe: él, Dembélé… o un tercero dispuesto a arruinar el guion.