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Mayo y su lección ante Kerry: Aprender de las finales de 2004 y 2006

Mayo vuelve a mirar a Kerry y, con ello, a sus propios fantasmas. Conor Mortimer, uno de los rostros más reconocibles de aquella generación marcada por las derrotas en las finales de 2004 y 2006, lo tiene claro: si el equipo quiere romper los pronósticos en Croke Park, primero debe aprender de sus viejas heridas.

El antiguo delantero, emblema del Green and Red, formó parte de los dos equipos que se estrellaron con dureza ante el Kingdom en aquellas All-Ireland. No fueron simples derrotas. Fueron avisos sobre lo que ocurre cuando permites que Kerry dicte el ritmo desde el primer silbato.

Finales de 2004 y 2006

En 2004, bajo la batuta de John Maughan, Mayo ya iba ocho puntos abajo en el minuto 25. El marcador final, 1-20 a 2-09, reflejó la realidad: Kerry había manejado el partido a su antojo desde el inicio.

Dos años después, el golpe fue todavía más contundente. Kerry clavó 2-04 en los primeros 13 minutos y acabó ganando por 13 puntos a un Mayo dirigido entonces por Mickey Moran. Un arranque demoledor, un partido sentenciado demasiado pronto.

Mortimer, máximo goleador del campeonato de 2006 y galardonado con un All-Star, no se queda solo en el pasado. También señala la final del año pasado, cuando Kerry salió disparado ante Donegal y, antes del minuto 20, ya mandaba 0-13 a 0-04. Partido roto. Historia repetida.

“En definitiva, si Mayo va a sacar algo de esto, tienen que mirar a 2004, 2006 y a lo que Kerry le hizo a Donegal el año pasado en los primeros diez minutos de la final. Estaba decidido”, explicó en RTÉ Radio 1, en el programa Inside Sport.

Para Mortimer, la lección es directa: Mayo no puede permitirse un inicio tímido.

“Sé que la gente habla de calmar las cosas, de estar tranquilos en el primer tramo del partido, pero si Mayo quiere tener una opción real, tiene que ir a por Kerry desde el principio”, apuntó. Sin rodeos.

La idea es sencilla, el reto enorme. “No le des a Kerry tiempo para imponer su control del juego o su manera de jugar, porque si les dejas controlar el balón, te va a costar muchísimo recuperarlo”, avisó. El plan que imagina para sus paisanos pasa por marcar territorio en el centro del campo y alimentar rápido a los hombres de dentro: “Creo que Mayo intentará imponer su estilo pronto, rompiendo balones alrededor del mediocampo y metiendo la pelota a los de dentro para que ellos hagan el trabajo”.

La situación actual

Kerry llega como claro favorito para levantar su 40º título en Croke Park este domingo. Al otro lado, el Mayo de Andy Moran persigue apenas su cuarto Sam Maguire y el primero desde 1951, una losa histórica que pesa sobre cada generación que viste el verde y rojo.

Los números entre ambos no ayudan a los de Connacht: solo seis victorias en 30 cruces de campeonato ante Kerry. Eso sí, la más reciente, en 2023, fue para Mayo: 1-19 a 0-17 en un duelo de round-robin. Un pequeño recordatorio de que el gigante se puede tambalear.

Para Mortimer, la clave está en llevar a Kerry a un territorio en el que pocas veces se siente incómodo: los últimos diez minutos con el resultado en el aire.

“Me gustaría ver a Kerry realmente puesto a prueba en los últimos diez minutos”, confesó el hombre de Shrule-Glencorrib. Ahí, cree, es donde Mayo puede encontrar su oportunidad. “Esperaría que Mayo tuviera lo suficiente si el partido llega igualado a la recta final”.

El escenario que dibuja es binario. “Al final, puede ir por dos caminos: si está apretado, apuesto por que Mayo lo gane”, afirmó. La otra cara de la moneda es menos amable para los de Moran: “Si, por otro lado, Kerry lo enciende, sube una marcha respecto a la semifinal contra Dublin, entonces Mayo probablemente tendrá problemas”.

Hay nombres propios que no se pueden ignorar. Uno de ellos es Paudie Clifford, elegido mejor jugador del partido en la semifinal. Para Mortimer, ahí también se juega buena parte del desenlace: “Esperas que Mayo esté mucho, mucho más encima de Paudie que Dublin en la semifinal”. No es un consejo, es una advertencia.

Pese a todo el peso de la historia, pese a las finales perdidas y a la etiqueta de favorito que acompaña a Kerry, Mortimer no duda en su pronóstico. “Voy con una victoria de Mayo. Muy, muy ajustada”, aseguró. Su apuesta pasa por la serenidad de los más jóvenes en un escenario que no perdona. “Si nuestros chavales se asientan, podemos ganar el partido por un punto o dos”.

Mayo ya sabe lo que ocurre cuando deja que Kerry marque el compás desde el inicio. Ahora, la pregunta es si ha aprendido lo suficiente como para, por una vez, ser quien dicte la primera nota y la última.