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Manchester City: Un nuevo comienzo en la Premier League

Las dudas sobre la capacidad del Manchester City para plantarle cara al Arsenal en la lucha por la Premier League, en pleno inicio de la era post-Pep Guardiola, se han evaporado a una velocidad brutal. Dos victorias seguidas y cerca de 400 millones de dólares gastados en fichajes en apenas dos semanas hacen ese trabajo.

El club ha vuelto a colocarse en el centro del mapa. Cerró un mercado en el que nadie en Europa gastó más. En el último día, las llegadas de Enzo Fernandez e Iliman Ndiaye elevaron el desembolso total del verano por encima de los 600 millones de dólares.

Y no fue solo eso. En los últimos días, el City también aseguró a Ayyoub Bouaddi, centrocampista marroquí, y al extremo brasileño Allan, por unos 160 millones de dólares entre ambos. Refuerzos que, en teoría, llegan para ser fondo de armario. En la práctica, son lujo puro para completar una plantilla que vuelve a dar miedo.

Maresca pasa de la escasez al exceso

Enzo Maresca se encuentra de repente con un problema que cualquier entrenador firmaría: tiene una plantilla larga, potente y plagada de alternativas. Y eso abre dilemas de peso para el duelo del sábado en casa ante el recién ascendido Coventry.

El contraste con el inicio de temporada es brutal. Maresca arrancó la campaña utilizando a Marc Guehi, un central, como mediocentro. No tenía más. El City había vendido o dejado marchar a buena parte de su sala de máquinas: Rodri, Bernardo Silva, Tijjani Reijnders… y durante semanas no llegaron sustitutos.

Ese escenario ha cambiado por completo. Ahora el técnico debe elegir dos nombres entre Elliot Anderson, Enzo Fernandez y Bouaddi para escoltar por detrás al jugador más en forma del equipo, el mediapunta Rayan Cherki. Más arriba, en las bandas, Ndiaye y Allan llegan para apretar a tres pesos pesados: Phil Foden, Antoine Semenyo y Jeremy Doku.

El que mira el calendario y tiembla es Coventry. Ascendido, con poco rodaje en la élite y con la experiencia reciente de haber visitado ya al Arsenal, donde salió vivo con un 3-0 que incluso fue benévolo.

El City, de la duda al aviso

El City ha abierto la Premier con un 2-1 ante Bournemouth y un convincente 4-1 en el campo del Crystal Palace. Viendo el contexto, quizá las primeras jornadas eran el momento ideal para medirse a este equipo: plantilla incompleta, entrenador nuevo adaptándose y jugadores aún cortos de ritmo tras el Mundial.

Ahí está también la Community Shield para recordarlo: un 3-0 encajado ante el Arsenal, con una actuación gris, dejó la sensación de un City vulnerable y en construcción.

Esa ventana se ha cerrado. A partir de este fin de semana empieza el verdadero examen para Maresca y para este City reformulado a golpe de talonario.

Arsenal–Chelsea, choque de máximos

El gran partido de la jornada se jugará el domingo: el Arsenal, vigente campeón, recibe al Chelsea en un duelo entre dos de los cuatro equipos que cuentan sus partidos por victorias y suman seis puntos.

El guion es claro. El Arsenal se ha mostrado fiel a su identidad: sólido, casi hermético atrás. Todavía no ha encajado un solo gol en liga. Enfrente aparece un Chelsea desatado de cara a puerta, colíder en la tabla de goleadores con siete tantos. Una de las dos rachas se romperá.

Entre los recién ascendidos, el Hull acompaña al City como único equipo con pleno de triunfos. Su siguiente reto será en casa ante un Aston Villa que llega herido, sin puntos y con la obligación de reaccionar.

El Liverpool, mientras tanto, intenta no descolgarse. Tras dos empates consecutivos, el equipo de Anfield buscará su primera victoria liguera el viernes en el campo del Ipswich, otro de los ascendidos.

Fichajes bajo la lupa

La jornada también ofrece el primer vistazo real a varios de los grandes nombres del mercado.

Bradley Barcola podría debutar por fin con el Liverpool, quizá desde el banquillo, tras su traspaso de 166 millones de dólares desde el Paris Saint-Germain. No había jugado ni un minuto con el club francés esta temporada, condicionado por la incertidumbre sobre su futuro. Ahora, todas las miradas se posan en cómo encaja en el sistema de su nuevo equipo.

Jack Grealish también vuelve al escaparate inglés. Regresa cedido al Everton y podría entrar directamente en el once ante el Manchester United, en un contexto muy distinto al que dejó: sin Iliman Ndiaye, que ya no está en el club, el peso creativo y ofensivo se redistribuye.

Everton, bronca en la grada

Lejos del césped, el ruido llega desde Goodison Park. Los aficionados del Everton preparan protestas contra la propiedad estadounidense, descontentos con un mercado de fichajes que consideran devastador.

No solo se ha marchado su mejor atacante, Ndiaye. También se fue Beto, su delantero suplente, sin que el club haya encontrado un sustituto. Los intentos de última hora por Folarin Balogun y Joshua Zirkzee se quedaron en nada. El resultado es demoledor: solo un delantero centro sénior disponible, Thierno Barry.

La junta asesora de aficionados del club emitió un comunicado duro, reflejando la “seria preocupación” de la hinchada por la gestión del mercado y denunciando que la plantilla ha quedado más débil que al inicio del verano. El mensaje fue directo: la brecha entre lo que se promete y lo que se hace “es imposible de ignorar” y ha dañado la confianza en la planificación y el liderazgo deportivo. Los seguidores reclaman claridad, responsabilidad y pruebas de que el club ha aprendido la lección antes de poder reconstruir la confianza.

Es el segundo curso completo del Texas-based Friedkin Group al mando del Everton. En la grada ya no se habla de paciencia. Se habla de respuestas. Y de si este proyecto, tal y como está, puede sobrevivir a otra temporada al límite.