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Loïs Openda reflexiona sobre su etapa en Italia

Loïs Openda no esconde nada. Ni su frustración por quedarse fuera de la lista de Bélgica para el Mundial 2026, ni la sensación agridulce que le dejó su única temporada en Italia. Aun así, defiende esa etapa como un paso útil en su carrera, un curso acelerado en uno de los campeonatos más tácticos de Europa.

En una entrevista con L'Équipe, el delantero repasó cómo empezó todo. Las primeras conversaciones con el club pasaron por Damien Comolli, entonces director, que le marcó el plan desde el inicio y le dibujó el reto de la Serie A. Un fútbol de espacios reducidos, defensas hundidas y muy pocos equipos dispuestos a atacar a campo abierto.

Openda lo resumió con claridad: en Italia, explotar la profundidad es casi una rareza. Para él, solo un equipo lo hace de verdad: Inter. Roma, según su visión, apenas está empezando a entender ese recurso. Y para un atacante que vive de los desmarques al espacio, el contexto lo es casi todo.

La competencia en la delantera terminó de complicarlo. El belga explicó que el entrenador apostaba por él, pero la realidad del once iba por otro lado: Vlahovic y David ocupaban ya su misma zona del campo. Dos nombres pesados, dos perfiles consolidados. Y un vestuario acostumbrado a otro tipo de juego.

Openda aseguró que su conexión con David fue buena, que se entendían, pero el equipo no estaba habituado a un atacante que atacara la espalda de la defensa una y otra vez. Vlahovic, por su parte, prefería retener el balón, bajar a recibir y jugar de espaldas. Dos formas distintas de interpretar el mismo puesto.

Intentó abrirse hueco. Lo consiguió a ratos, con apariciones puntuales, minutos sueltos, alguna oportunidad. Pero la sensación no cambió. Hacia el final de la temporada, el diagnóstico fue claro para él: si quería jugar de verdad, tenía que irse.

No lo vive como un error. Al contrario. Openda sostiene que esa etapa le obligó a trabajar aspectos de su juego que ni siquiera se había planteado antes. Sabía perfectamente a qué se exponía cuando firmó y mantiene la convicción de que, en otro contexto, la historia habría sido distinta.

La estadística no le acompañó, la convocatoria con Bélgica no llegó, pero el delantero insiste: Italia fue una lección. Y está convencido de que todavía no se ha leído el último capítulo de esa apuesta por la profundidad.