Liverpool y su plantilla desequilibrada: incógnitas tras 200 millones
Liverpool gasta como nunca, pero Iraola mira a su plantilla y ve más incógnitas que certezas. Más de 200 millones de libras invertidos, un verano de cheques en blanco y, aun así, un equipo que no termina de encajar en el papel.
Jamie Carragher lo resumió sin rodeos en Sky Sports: “No parece una plantilla equilibrada. A Liverpool le faltan laterales y probablemente también un centrocampista”. El diagnóstico choca con el ruido del mercado: 123 millones por Bradley Barcola procedente de Paris Saint-Germain, una operación que debía mandar un mensaje de poder… y que, sin embargo, reabre el debate sobre el diseño del ataque.
Porque el fichaje de Barcola roza la misma herida: el equilibrio. Liverpool ha perdido al mejor extremo derecho zurdo de la historia de la Premier League, Mohamed Salah, y ha respondido acumulando perfiles que se sienten más cómodos en el lado opuesto. Un espejo invertido. Y, de momento, bastante descompensado.
Carragher fue aún más claro: “Liverpool no tiene un auténtico atacante de banda derecha. No tenemos a nadie con zurda en ese lado, como Mo Salah. Estoy decepcionado. No estoy muy seguro de qué vamos a hacer ahora en esa banda derecha”.
Barcola puede jugar en varias posiciones, sí. Pero un fichaje de ese calibre exige ubicarle donde más rinde, y cuesta defender que ese sitio sea el extremo derecho. Cody Gakpo ha arrancado por la izquierda, la misma zona donde ya han aparecido Florian Wirtz y Hugo Ekitike. El carril zurdo está abarrotado.
Ahí aparece también Rio Ngumoha, que irrumpió la temporada pasada precisamente por la izquierda, aunque Iraola lo ha probado en la banda contraria en pretemporada. Y asoma Victor Muñoz, quizá el candidato más lógico para ese flanco derecho… pese a que su única temporada en la élite fue, otra vez, como extremo zurdo.
Nada de esto, por sí solo, condena la estrategia de fichajes de Liverpool. De momento es más una rareza que un desastre. El problema para la grada es otro: mientras sobran opciones en algunos puestos, en otros el hueco es evidente. Una plantilla hinchada en unas zonas y desnuda en otras.
El caso de Jeremie Frimpong lo ilustra bien. Cuando llegó el verano pasado, el club insistió en que no venía para sustituir a Trent Alexander-Arnold como lateral derecho. Dos jornadas de Premier después, ahí está el internacional neerlandés: lateral derecho titular.
Con Conor Bradley lesionado, Frimpong es el único especialista puro para ese rol. Hay quien propone a Dominik Szoboszlai, pero suena a parche, no a plan. Mover a un central a la banda tampoco convence, sobre todo con el peso que tienen los laterales en el sistema de Iraola.
Las cifras lo delatan: Frimpong y Milos Kerkez figuran entre los tres jugadores con más sprints de toda la Premier en este arranque. Por encima de ellos, solo Adrien Truffert, del Bournemouth de Iraola. No es casualidad. Es una seña de identidad del técnico.
Si se comparan las posiciones medias de Liverpool en estas dos primeras jornadas con las del curso del título bajo Arne Slot, la imagen es clara: los laterales vuelan, muchas veces a la vez, y eso obliga a los centrocampistas a apagar fuegos a la carrera.
Y ahí se abre otro frente. Ryan Gravenberch ya dio un paso al frente con Slot para sostener ese plan agresivo, pero el desgaste físico de Alexis Mac Allister en los últimos 18 meses deja una duda incómoda: ¿tiene Iraola los perfiles necesarios para frenar las contras?
Ni siquiera está claro si quiere un mediocentro posicional al uso. En Bournemouth, el técnico exigía morder arriba. Alex Scott habló de ser “muy agresivo” sin balón. Tyler Adams lo explicó igual: los jugadores estaban convencidos de que recuperarían la pelota muy arriba.
Las primeras señales en Liverpool no invitan a la calma. “No creo que ese centro del campo pueda funcionar con el personal que hay”, lanzó Carragher. “Para mí, no funciona. Y no es solo cuestión de nombres, es la estructura que pide el entrenador”.
El aviso llegó pronto. En menos de cinco minutos del primer partido de Premier, el sistema de descanso defensivo saltó por los aires. Laterales muy altos, centrales hundidos y ningún mediocentro ocupando el espacio intermedio. Newcastle lo olió, atacó ese hueco y marcó.
Con laterales tan ofensivos y un Virgil van Dijk cada vez más proclive a recular, el problema no parece pasajero. Iraola dirige ahora la plantilla más cara de la historia del club… y, al mismo tiempo, la más claramente desequilibrada de la última década.
¿Hay solución sin volver al mercado? Si la hay, llegará a base de concesiones. “No quieres perder la parte ofensiva, la fluidez, las llegadas con mucha gente, pero obviamente el otro día nos castigaron, sobre todo en el primer gol”, admitió Carragher.
“Nos faltó hacer un buen ‘lockdown’. Pero hay un equilibrio. No podemos pasar de enviar a mucha gente arriba a quedarnos todos atrás y no llegar con números. No quiero decirle a Ryan Gravenberch que no conduzca o que no llegue al área.
“Es cuestión de identificar la situación. No puedes estar con el joystick todo el tiempo manejando al jugador. Hay futbolistas muy buenos oliendo el peligro. ‘No puedo arriesgar ahora. Creo que tengo que quedarme’. Reconocer esas situaciones es el trabajo”.
Por ahora, los marcadores lo reflejan todo: empates con muchos goles, un equipo que golpea y se expone, capaz de entusiasmar y desesperar en el mismo tramo de partido. Un Liverpool descompensado, imperfecto, vulnerable. Pero imposible de ignorar. ¿Alcanzará para competir por títulos o quedará como el proyecto más caro y más frustrante de los últimos años?
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