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Liverpool y su estrategia de fichajes: Mbaye vs Barcola

El plan de ataque de Liverpool para reforzar su delantera se ha ido llenando de nombres de Ligue 1, pero no todos ocupan el mismo lugar en la lista. Durante días se habló de un posible doble golpe a Paris Saint-Germain, pero la realidad, según el periodista francés Romain Molina, es bastante menos contundente en el caso de Mbaye.

Mbaye gusta, pero no manda

Molina fue claro al detallar el estado real de la operación: el jugador gusta en Anfield, está en la lista… pero no encabeza las prioridades en este tramo final del mercado. El propio periodista lo resumió así: Mbaye figura en la “shortlist” de Liverpool, pero no como opción número uno.

El futuro del atacante, de hecho, parece girar más alrededor de los movimientos de su agente, Jorge Mendes, que de un interés firme y definitivo del club de Merseyside. Molina explicó que Mendes confía en que, cuando el mercado entre en sus últimas horas, aparecerá una oportunidad para Mbaye y que aprovechará los clubes donde tiene más peso en los despachos para agitar la situación.

Es una estrategia clásica del superagente: colocar a su jugador en el radar de varios grandes, tensar un poco el mercado y ver quién se mueve primero.

Contraste total con el caso Barcola

El escenario cambia cuando entra en escena su compañero Barcola. Ahí sí se percibe otra intensidad por parte de Liverpool. El club inglés parece priorizar un acuerdo por él, con un contexto muy distinto en los despachos.

Molina subrayó que el papel de Mendes no es determinante en esta operación, entre otras cosas por las cifras que exige el campeón francés. Según el periodista, ese no es un terreno donde Mendes tenga una influencia decisiva, sobre todo con el precio que maneja Paris Saint-Germain.

La comparación con el representante de Barcola, Moussa Sissoko, dibuja dos formas opuestas de entender el oficio. Molina explicó que para Mendes cuentan más sus conexiones con los ejecutivos que los deseos finales del jugador. Sissoko, en cambio, aprieta por lo que quiere su futbolista, incluso si eso implica choques con los clubes y negociaciones al límite. “Quiere ir a la guerra por sus jugadores”, llegó a decir el periodista sobre el agente de Barcola.

En otras palabras: un caso se mueve por redes de poder, el otro por confrontación directa. Y Liverpool, en este juego, parece mirar primero hacia Barcola.

Un mercado de alternativas

Si el fichaje de Mbaye se enfría por el precio o por su posición en la lista de objetivos, Liverpool no se quedará sin opciones. El departamento de reclutamiento lleva tiempo siguiendo otros perfiles para reforzar las bandas.

Entre los nombres vigilados aparecen Yankuba Minteh, de Brighton, Matias Fernandez-Pardo, de Lille, y Rayan, de Bournemouth. Perfiles distintos, ligas distintas, pero todos con un punto en común: capacidad para ocupar los costados y encajar en una rotación ofensiva exigente.

En las últimas semanas también ha ganado fuerza otro candidato: Said El Mala, de Köln. Un atacante versátil, capaz de jugar en ambas bandas o como referencia central, que ya había sido vinculado con un traspaso a Borussia Dortmund.

Sin embargo, información procedente de Sky Germany apunta a que el conjunto de la Bundesliga se ha retirado de la puja. Ese giro abre un posible carril para Liverpool, siempre que el club esté dispuesto a activar su cláusula de rescisión, cifrada en unos 50 millones de euros (42,7 millones de libras).

El peaje de asaltar París

La idea de un doble golpe a Paris entusiasma a la afición de Anfield, pero los números son contundentes. Desde Francia se espera que el PSG exija una cifra combinada superior a los 150 millones de libras por sus dos jóvenes talentos.

Ahí entra de lleno la advertencia de Molina: Mbaye está sobre la mesa, sí, pero el coste total de la operación podría empujar a Liverpool a mirar hacia otro objetivo todavía no revelado. Un nombre que, por ahora, se mantiene en la sombra mientras el reloj del mercado avanza sin piedad.

Con la fecha límite acercándose, el club de Merseyside acelera para cerrar su frente ofensivo. Entre la presión del tiempo, las comisiones de los agentes y los precios de París, la gran cuestión es sencilla y brutal: ¿apostará Liverpool por el golpe de efecto… o por la jugada inteligente a largo plazo?