LASK busca remontar ante Celtic en la Champions League
La noche del martes, a las 20:00 BST, el Raiffeisen Arena de Linz se prepara para un examen de fe. LASK Linz necesita remontar tres goles ante un Celtic que llega con el viento a favor y sin señales de debilidad. El billete a la fase de grupos de la UEFA Champions League pasa por 90 minutos —o más— de máxima tensión en Austria.
LASK, sin excusas y obligado a atacar
El contexto es brutal: tres goles de desventaja tras el 3-0 encajado en Glasgow. Pero LASK se agarra a algo esencial en este tipo de noches: no hay caos en el vestuario, no hay plaga de lesiones, no hay coartadas.
Dietmar Kühbauer respira tranquilo en ese sentido. No hay nuevas bajas tras el exigente primer asalto en Celtic Park y podrá alinear su bloque más reconocible. La única ausencia de peso sigue siendo la de Ramiz Harakaté, fuera por una rotura de ligamento cruzado y sin fecha cercana de regreso.
Con el margen tan estrecho y el marcador global tan pesado, el plan táctico parte de una base clara: mantener el 3-5-2 estructurado que ha sostenido al equipo en el arranque de temporada. Xavier Mbuyamba, Alemão y Andrés Andrade formarán la línea de tres encargada de contener a los extremos del Celtic y dar el primer pase con criterio.
Pero la noche pide riesgo. Desde dentro del club se asume que el guion puede romperse tras el descanso. Si el marcador no acompaña, LASK acelerará: cambios ofensivos, más gente por delante del balón y un equipo volcado en busca de goles rápidos. El margen de error es mínimo; la necesidad, máxima.
El probable once local: Jungwirth; Mbuyamba, Alemao, Andrade; Jorgensen, Danek, Ljubicic, Horvath, Bello; Usor, Adeniran.
Celtic, sólido pero con dudas en la zaga
En el otro banquillo, Martin O’Neill llega con la eliminatoria encarrilada, aunque no con la plantilla en perfecto estado. Hay trabajo que hacer antes de pensar en celebraciones.
La gran incógnita de última hora es Auston Trusty. El central no participó en la última sesión de entrenamiento por un problema estomacal y su presencia está en el aire. Si no llega, Liam Scales está listo para acompañar a Cameron Carter-Vickers en el eje de la defensa.
Los problemas se agravan en los laterales. Alistair Johnston, dueño habitual del carril derecho, está descartado hasta octubre por una lesión muscular en los isquiotibiales. Colby Donovan volverá a ocupar su lugar, obligado a rendir en un contexto hostil y con un estadio empujando desde el primer minuto.
En el centro del campo y en ataque, O’Neill también tiene condicionantes. Alex Oxlade-Chamberlain está sancionado y no podrá participar, mientras que Jota continúa fuera por una grave lesión de ligamento cruzado que lo mantiene como baja de larga duración. Son ausencias importantes, pero el equipo ha demostrado hasta ahora que sabe reinventarse.
Bajo palos, todo apunta a la titularidad de Viljami Sinisalo, protegido por una línea defensiva remendada en la que también aparece Kieran Tierney, clave para dar salida limpia desde atrás y personalidad en los momentos de apuro.
El once previsto de los escoceses: Sinisalo; Donovan, Carter-Vickers, Scales, Tierney; Nygren, McGregor, Baur; Duran, Hogh, Hyun-Jun.
Dinámica opuesta: dominio local en liga, autoridad visitante en Europa
El choque llega con una paradoja evidente. LASK vuela en casa en las competiciones domésticas. Lo ha ganado todo en Austria: tres triunfos consecutivos en la Bundesliga —3-0 a Grazer AK, 2-0 a Austria Wien y 4-1 a SV Ried— y un contundente 7-0 en Copa. Cifras que hablan de un equipo agresivo, vertical y con gol.
Sin embargo, ese impulso se estrelló en Glasgow. El 3-0 del primer partido no solo frenó el arranque perfecto de temporada; expuso las diferencias de jerarquía y pegada entre ambos conjuntos cuando el escenario sube de nivel.
Celtic, por su parte, llega lanzado. Cuatro victorias en cuatro partidos oficiales bajo el mando de O’Neill, 13 goles a favor y solo uno en contra. En liga, victorias ante Dundee FC (1-0) y Kilmarnock (5-1). En la League Cup, un 4-0 sin concesiones frente a Dundee United. Y en Europa, el ya mencionado 3-0 ante LASK que marca la eliminatoria.
Es un equipo que aprieta, que huele la sangre y que rara vez perdona. LASK lo sabe de primera mano.
Un duelo de fe, ritmo y nervios
Con el Raiffeisen Arena lleno y una remontada casi utópica por delante, el plan de partido parece claro: LASK tendrá que arriesgar antes o después. Si marca pronto, el ambiente puede volverse una caldera. Si encaja, la montaña se hará casi imposible de escalar.
Para Celtic, el reto es distinto pero igual de exigente: gestionar la ventaja sin caer en la relajación, proteger una defensa remendada y mantener la eficacia que ha mostrado en este inicio de curso. Un gol visitante podría sentenciar la historia; un mal inicio podría darle vida a una eliminatoria que muchos dan por cerrada.
El encuentro se podrá ver en directo en el Reino Unido, con retransmisión exclusiva a través de Amazon Prime Video.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿será otra noche de trámite para un Celtic en plena forma o el Raiffeisen Arena asistirá a una de esas remontadas que marcan una temporada entera?
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