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Lacey brilla en la victoria del Manchester United

Manchester United necesitaba una respuesta tras el sopor frente a Wrexham. La encontró en Trondheim, en los pies fríos y en la zurda caliente de Shea Lacey. Rosenborg cayó 5-0 en el Lerkendal Stadion y el marcador tuvo algo de previsible desde el momento en que el joven inglés recibió su primer balón en la zona que más le gusta.

Control, recorte hacia dentro desde la derecha, disparo con la izquierda. El guion que ha repetido decenas de veces en la academia se volvió a escribir en Noruega. El balón besó la red, el público inglés celebró… y Lacey apenas esbozó un gesto. Ni puños al aire ni carreras desatadas. La misma calma de siempre.

Si estuviera un poco más relajado, estaría tumbado.

El detalle no es menor: la temporada pasada apenas celebró sus goles con los equipos de formación. Pero si esta versión de Lacey pisa Old Trafford con continuidad, será difícil imaginar esa frialdad cuando marque por primera vez ante el Stretford End.

Un titular con mensaje

Su presencia en el once inicial contra Rosenborg no fue un premio simbólico. Fue una declaración. En un verano en el que el club busca aire fresco y certezas de futuro, ver a Lacey de inicio, colocado como mediapunta por detrás de Joshua Zirkzee, sonó a apuesta seria.

El plan salió redondo.

Lacey no solo dejó su sello en el área rival. También trabajó hacia atrás. En una acción del primer tiempo, se descolgó varios metros para ayudar en la presión y forzar una pérdida, gesto que no pasó desapercibido: el analista Kaita Hasegawa, atento en la banda, asentía mientras el chico apretaba y recuperaba.

Confianza no le falta. En el calentamiento, clavó un disparo al rincón con su primer toque y se marchó a la medular haciendo malabares, como si estuviera en el patio del colegio y no en un estadio europeo.

Con 19 años, los técnicos de la academia ya lo habían señalado internamente como candidato a irrumpir en la temporada 2026/27. Si mantiene este nivel durante las próximas semanas, el calendario puede adelantarse.

Escandinavia, medio vacía pero bien servida

El contexto del partido tuvo un punto extraño. Rosenborg, en plena temporada de Eliteserien y sumido en un año gris, afrontó el amistoso con un once debilitado. Para buena parte de su afición, el duelo frente al United fue poco más que una molestia añadida: el compromiso obligó a mover su siguiente partido de liga al lunes.

El resultado se vio en las gradas. El Lerkendal, con capacidad para 21.000 espectadores, presentó un aspecto desangelado, muy lejos del lleno de hace dos años cuando United visitó Trondheim. La ausencia de grandes nombres por el Mundial y la sensación de saturación —cuatro amistosos del club inglés en la región este verano— pasaron factura.

Los que sí fueron, al menos, se llevaron un festival. Si el choque ante Wrexham en Helsinki fue un bostezo colectivo, la tarde frente a Rosenborg se convirtió en un desfile de goles.

Zirkzee se suma, los chicos rematan

El 2-0 llevó la firma de Joshua Zirkzee. El neerlandés, que había pasado buena parte del encuentro cayendo a zonas intermedias para asociarse, eligió el momento justo para atacar el espacio. Bailó alrededor de un defensa, sorteó al portero y definió con calma. Un gol de delantero completo, de esos que cambian la percepción sobre un verano.

Michael Carrick, en el banquillo, eligió la mesura en los cambios. Nada de revolución al descanso: solo Harry Amass y Jaydan Kamason entraron de inicio en la segunda parte. La transformación real llegó sobre la hora de juego, cuando el técnico abrió la puerta del todo a la juventud.

Y los chicos no se escondieron.

Amass, Jacob Devaney y Ethan Williams se sumaron a la fiesta con un gol cada uno. Kamason, hiperactivo por banda, se ganó su cuota de atención con dos asistencias desde la derecha, centros precisos que pidieron remate y lo encontraron.

El 5-0 no solo maquilló la imagen tras la derrota ante Wrexham. Dibujó un boceto de lo que puede ser el futuro inmediato del club si se atreve a dar continuidad a esta generación.

El murmullo Gabriel y la vía a la élite

En la previa, buena parte de la conversación giró en torno a un nombre que ni siquiera pisó el césped: JJ Gabriel. Con 15 años, su sola presencia en la convocatoria encendió la curiosidad. Esta vez se quedó en el calentamiento de la segunda parte, sin debut, pero el mensaje interno es claro: habrá minutos para él este verano.

El club ha manejado su progresión con cuidado. Reuniones con Sir Alex Ferguson, invitaciones al palco de directores, gestos constantes para demostrar que la puerta del primer equipo no es un mito lejano. La temporada pasada no podía jugar en la Premier League por edad; ahora ya no tiene restricciones de competición. La pregunta sobre cuándo llegará su estreno oficial solo va a sonar más fuerte.

Mientras tanto, son otros nombres los que deben ocupar la mente del aficionado. Lacey, Amass, los que ya empiezan a dejar huella en los amistosos, son el presente más inmediato.

Lacey, en particular, parece listo para algo más que apariciones esporádicas. Sus buenos minutos con los mayores el curso pasado se sienten ahora como el prólogo de un papel más grande.

Gary Neville lo resumió en enero, cuando el joven estrelló un disparo en el larguero contra Burnley: “Where has he been?”.

La respuesta empieza a escribirse este verano. Y todo indica que Manchester United no podrá seguir escondiéndolo mucho tiempo más.