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Kylian Mbappé rompe con Nike y se une a On

Kylian Mbappé rompe con Nike y se lanza a una apuesta histórica con On

Durante casi dos décadas, Kylian Mbappé y Nike fueron inseparables. La historia empezó de forma casi inverosímil: un niño de ocho años en Bondy, a las afueras de París, firmando un contrato de botas con el gigante estadounidense. Desde entonces, el ‘Swoosh’ le acompañó en cada gran salto de su carrera.

Llevaba Nike cuando explotó en el Monaco. Cuando deslumbró al mundo en el Mundial de 2018 en Rusia, llevando a Francia al título siendo aún adolescente. Cuando firmó un hat-trick majestuoso en la final de 2022 ante Argentina. Y cuando se consolidó como superestrella en Paris Saint-Germain primero, y ahora en el Real Madrid.

Con Cristiano Ronaldo entrando en la recta final de su carrera, Mbappé se había convertido en el nuevo rostro del fútbol para la marca. Doce modelos de botas exclusivas, la última la dorada Mercurial Superfly 11 lanzada en agosto, lo confirmaban. Todo apuntaba a una relación blindada. Hasta hoy.

Un divorcio inesperado tras 19 años

De forma abrupta, Mbappé ha roto con Nike. Según los primeros indicios, el contrato habría expirado el 31 de julio y no se ha renovado. Casi 20 años de asociación, cortados de raíz.

El impacto es enorme. Nike pierde a su figura central en el fútbol en un momento en el que ya se percibía que sufría para contener el empuje de adidas en la batalla global del marketing deportivo. Perder a Mbappé no es solo una mala noticia: es un golpe directo a la línea de flotación de su estrategia.

Y, sin embargo, el francés no se marcha con los sospechosos habituales. No habrá salto a adidas. Tampoco a PUMA. Ni a actores emergentes como New Balance o Skechers. El movimiento va en otra dirección.

Según el periodista francés Thibaut Vézirian, Mbappé se unirá a una marca que hasta ahora era prácticamente una desconocida en el universo de las botas de fútbol. Un acuerdo singular, multimillonario, que amenaza con sacudir los cimientos de la industria.

La gran apuesta: On entra al fútbol… con Mbappé como bandera

Las primeras filtraciones apuntan a On, la firma suiza que en apenas 16 años ha pasado de start-up a potencia del calzado de alto rendimiento. Se ha hecho un nombre en el running gracias a su tecnología ‘CloudTec’ y, a agosto de 2026, su valoración ronda los 10,77 mil millones de dólares (7,95 mil millones de libras).

Ahora se prepara para dar un salto radical: entrar en el mercado de las botas de fútbol. Y no de puntillas. Si se confirma el acuerdo, Mbappé será el rostro global de su desembarco en el deporte más seguido del planeta. La primera bota de fútbol de On nacería ya con un altavoz planetario.

Pero el contrato va mucho más allá de poner un logo en las botas de la estrella del Real Madrid. Vézirian asegura que Mbappé tendrá participación accionarial en la compañía, con acciones que le convertirán en socio y no solo en embajador. Además, contará con una “submarca” propia de botas, paralela a las líneas generales de On.

Es decir, no se limitará a prestar su imagen: tendrá voz en la estrategia de producto y en la construcción de la marca. En el horizonte, el modelo recuerda a lo que Jordan Brand representa para Nike en el baloncesto. Esta vez, con un futbolista al mando.

De icono patrocinado a socio con poder real

La gran pregunta es obvia: ¿por qué dejar Nike tras una relación tan rentable? La respuesta está en el control, la influencia y la visión empresarial.

Más allá del dinero, Mbappé entra en un proyecto donde puede ser protagonista en la toma de decisiones, partícipe del crecimiento y símbolo de una historia de éxito que ya ha roto moldes. En un tiempo en el que los grandes deportistas se ven a sí mismos también como empresarios, el francés encaja de lleno en esa tendencia. Su cartera de acuerdos comerciales —Dior, Oakley, EA Sports— ya apuntaba en esa dirección.

Queda otra duda: ¿tiene On la fuerza financiera y el tirón global para sostener una apuesta de este calibre? Su historial reciente sugiere que sí.

En 2019, la compañía convenció a Roger Federer, icono del tenis y compatriota suizo, para que dejara también Nike y se sumara a su proyecto. No solo calzó sus zapatillas en la pista durante los dos últimos años de su carrera, sino que invirtió unos 50 millones de dólares a cambio de un 3% de la empresa. Ese paquete hoy vale varias veces más.

De esa alianza nació ‘The Roger’, una línea de zapatillas lifestyle de edición limitada cuyo primer modelo vio la luz en 2020, con el propio Federer involucrado en el diseño y el desarrollo. Hoy es una gama consolidada.

Sin embargo, fichar a Federer en el tramo final de su carrera es una cosa. Atraer a Mbappé en pleno pico de su rendimiento y de su impacto mediático es otra muy distinta. Es un salto de dimensión.

Un modelo que puede cambiar las reglas del juego

El experto en marketing deportivo Steve Martin lo resumió recientemente en City AM: si Mbappé entra en una estructura similar a la de Federer, las implicaciones serían enormes. Para una marca desafiante, su presencia ofrece credibilidad global inmediata. Cada partido con el Real Madrid, cada noche de Champions, cada encuentro con Francia se convierte en un escaparate de marketing de alcance mundial.

Skechers ya ha comprobado lo que significa esa visibilidad instantánea. Cuando en 2023 firmó un acuerdo vitalicio con Harry Kane, muchos se sorprendieron. La marca estadounidense, hasta entonces ajena al fútbol de élite, se metía de golpe en el mercado de las botas. Hoy, tras la llegada de más jugadores, ya es un actor a tener en cuenta.

On y Mbappé se asoman ahora a un momento que puede marcar un antes y un después en la industria. Si la alianza funciona, otros grandes nombres podrían seguirle hacia la firma suiza. Y quienes no lo hagan, intentarán replicar el modelo de acuerdo: menos patrocinio clásico, más sociedad real.

Martin lo explica con claridad: el gran cambio no es solo de visibilidad, sino de alineación. Un acuerdo con participación accionarial transforma por completo la relación. El futbolista deja de ser alguien pagado para promocionar un producto y pasa a estar financieramente comprometido con el crecimiento del negocio.

Para Mbappé, el beneficio está en participar de la creación de valor a largo plazo. Para la marca, el premio es contar con una superestrella global que no solo presta su cara, sino que también se juega su propio dinero en el éxito del proyecto.

El reto: una bota a la altura del futbolista

Nada de esto funcionará si el producto falla. On y Mbappé tienen por delante el desafío de co-diseñar y desarrollar una bota de lanzamiento que convenza tanto al propio jugador como al mercado. El fútbol de élite no perdona: si la bota no responde, el relato se derrumba.

Lo que sí tienen es un punto de partida privilegiado: un futbolista convertido en icono mundial y una marca con ambición, músculo financiero y hambre de irrumpir en un territorio nuevo. Si la ecuación cuadra, On puede pasar de disruptor del running a potencia total del deporte.

Y entonces, la pregunta ya no será por qué Mbappé dejó Nike, sino cuántos seguirán su camino hacia este nuevo tipo de alianza entre estrella y marca.